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Cultura

Cerro Aspero: La tierra prometida

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carlos eckar-bandera

Carlos Federico Eckardt, hijo de Helmut y Ana había nacido cerca de Hamburgo-Alemania; su padre era Ingeniero Electromecánico y se desempeñaba en la Marina alemana y su madre maestra jardinera. Luego de la Segunda Guerra Mundial deciden, como tantos otros europeos, venir hacia Argentina, se instalan en Punta Alta, cuando Carlos Federico tenía nueve años, allí Helmut trabaja en la Marina como profesional y ella comienza a trabajar como profesora de idioma alemán.


Siendo adolescente, atraído por las sierras, empieza a viajar en tren para nuestra zona, y, a los 19 años, ya habiendo finalizado el secundario, con un amigo se vino a Pigüé y ambos emprendieron una larga caminata por las sierras, en medio del valle hasta Tornquist.


Así lo relató su hijo Carlos Eckardt, hoy uno de los encargados de Cerro Áspero: " en un momento le dijo a su compañero, un húngaro, que le gustaría tener algo acá, tierras, después no siguió estudiando, se fue a trabajar al campo como aprendíz, más adelante fue mayordomo y nos instalamos en Santa Fe, mis abuelos seguían en Bahía Blanca, así que siempre veníamos, y en uno de esos viajes, en 1983 supo que se vendía ese campo, vendió todo y nos instalamos acá en 1984"; comenzó contando Carlos, quien nació en un campo en Nogoyá, Provincia de Entre Ríos. Su padre era administrador de campo y consiguió gran parte de su capital con la siembra de soja, aunque su predilección pasaba por la ganadería y, además de apreciar el paisaje de esta zona, resultaba muy apta para tal actividad.


" Yo tenía 9 años cuando nos vinimos acá al campo, veníamos del llano y ver y estar entre los cerros fue maravilloso, tengo un hermano, Jorge, un poco menor, el campo, a pesar de que el cerro Aspero no está ubicado dentro del establecimiento, así se llamaba y se supone que a los campos no se les cambia el nombre, mi padre le compró a Pipo Peralta Ramos, un hombre de la farándula porteña, son 1500 hectáreas, 1000 de sierras, 500 de valle y 250 arables, cuando lo compramos sólo había una escasa forestación alrededor de la casa, luego durante quince años estuvimos forestando y cuidando las especies"; indicó Carlos.


Viendo el campo desde la cima de alguno de los cerros o en las fotografías, se ve un diseño muy particular en la forestación, nuestro entrevistado explicó que se comenzó por la calle, con la idea de evitar la cacería y alumbrando con reflectores, luego, de todos modos, la fauna desapareció, como por ejemplo, los guanacos.
Luego se colocaron plantas como cortinas de viento en partes altas y, posteriormente, en derredor de todas las parcelas para reparar la fauna y para el bienestar animal, además, con el objetivo de que no se erosionen los cañadones en los bajos: " ahí colocamos la familia de los sauces y álamos, y en los cerros pinos y eucaliptos"; contó Eckard.

Muy duro

A pesar de la belleza del lugar, Carlos reconoció que, al principio, fue algo duro para la familia, ya que era de muy difícil acceso, pasaba un auto muy eventualmente, no había luz, de hecho hasta poco tiempo no había: " era inhóspito, pero nos gustaba, íbamos a la escuelita a caballo o nos llevaban, íbamos a la Escuela Nº15 del Abra, además en el campo había mucho que hacer y la pasábamos lindo"; recordó Carlos (h).

El turismo

A partir de el crecimiento de la vegetación plantada por la familia Eckard en su campo, comenzaron las ideas desde distintos lugares para que el lugar pueda tener otra impronta, así se abrió las puertas al turismo y, poco a poco a la aventura.


" A mí las vacas no me gustan, así es que ví esta opción que me gusta mucho más que el resto de las tareas, y el campo tiene condiciones propicias para el turismo, aunque es un complemento, se vive de la ganadería, para crecer en esto también sería necesario una inversión importante, pero siempre tenemos un pequeño problema con la accesibilidad por el estado del camino que suele estar muy feo, y eso es una limitante al desarrollo, pero venimos trabajando bien igualmente, y cada mejora que se hace tiene buena respuesta"; dijo uno de los propietarios de "Cerro Áspero".


Mucha de la fauna del lugar se ha perdido, como el ciervo dama, no autóctono pero adaptado, y guanacos, el último que había en el establecimiento murió hace cuatro años, la extinción ocurrió, básicamente, por la cacería. Eckard añadió que hay pumas, como se sabe, y que mientras haya ovejas y caballos, habrá pumas.
El denominado Cerro Aspero no se encuentra, precisamente, dentro de la estancia, sino valle mediante, en el campo el cerro más alto es el Pirámide, otros aledaños son Agua Blanca, La Luisa, Cerro Guanaco y El lema.


La actividad de montaña es una pasión para Carlos (h), y es un conocedor de todo el cordón serrano.
En Estancia Cerro Aspero se cuenta con un amplio fogón con capacidad para 25 personas que pueden alojarse luego de un trecking por las sierras o grupos que realizan actividad de ciclismo hacia Sierra de la Ventana, además del reciente refugio construido " Huellas de amistad" , siendo el más alto y de mayor capacidad en la Provincia de Buenos Aires, con lugar para veinte personas que pueden pernoctar en el lugar además hay un circuito preparado para camionetas y motos.
En general las actividades en el establecimiento son propuestas desde distintos grupos, pero, en fines de semana libre, en la página de facebook de Carlos Eckard (Cerro Aspero) también suelen organizarse actividades de trecking a un determinado cerro.

Cerro Áspero, enclavado en pleno Abra del Hinojo, uno de los lugares más lindos de nuestras sierras, fue soñado hace muchos años ya por Carlos Eckard padre, hoy su familia lo vive y lo disfruta. " Cuando hoy me puedo sentar en el refugio y poder ver todo el valle y rememorar todo el trabajo y el sacrificio que implicó todo, me emociona y hace que me sienta realizado en ese sentido, cuando todo el mundo estaba en la playa, nosotros, de chicos, regábamos árboles, hoy esos abedules tienen 31 años, los cuidé más que a mis hijos, ellos también ahora ayudan, el mayor es Lautaro, de 18 años, el que más me ayudó en el refugio, Melaní, de 16 y el más chico, Iván de 10 años".


Estancia Cerro Áspero es, la tierra prometida por aquel joven alemán, una bella porción del Abra que merece la pena conocer.