Mar08222017

Últ. Act.Lun, 21 Ago 2017 2pm

Back Usted está aquí: Tapa | Cultura | Categorías | Arte | Andrés González: "una vida que huele a madera"

Arte

Andrés González: "una vida que huele a madera"

Submit to FacebookSubmit to Google PlusSubmit to Twitter

(POR SILVIA PHILIPP).- Andrés González nació el 8 de agosto de 1971 en Jovita, pueblo ubicado en el sur de la Provincia de Córdoba, es el cuarto hijo de Juana Murúa y José González, ella era empleada doméstica y ama de casa, ahora vive sola cuidando las gallinas y las plantas, como antes. El era albañil especialista en moldería, se destacaba en hacer frentes de viviendas.


Andrés era el cuarto de los hermanos, el menor de los tres varones, y una de las cosas que más trae a la memoria son las excursiones que hacían al río junto a su padre, al "Quinto" solían ir los sábados o domingos a pescar y compartir una tarde especial. También recuerda que la educación en su familia era muy importante, ir a la escuela y cumplir con las tareas era elemental: " era casi tan importante como ir a misa"; asegura Andrés y marca una diferencia con el ahora: " uno desarrollaba una vida muy sana, de jugar en le barrio, en el potrero, ese era el entretenimiento, esperábamos a levantarnos de la siesta para ir a jugar afuera, si no era a la pelota, al monte a hacer una choza, eran cosas muy sanas, con mis padres íbamos mucho al río, caminando, con la bicicleta llevaba las cañas, a veces nos quedábamos a la noche, pero también teníamos la obligación de trabajar, recuerdo como a los doce años de estar en la obra para, aunque sea lavar los baldes, era ese trabajo como una forma de aprendizaje y la importancia de ayudar a generar un recurso, no te preguntaban igual si tenías ganas, había que ir"; comenzó relatando Andrés González.


Él realizó el nivel secundario en una escuela agropecuaria que distaba unos pocos kilómetros del pueblo, iban en un viejo colectivo que los pasaba a buscar, aunque cuando éste se rompía, los buscaban en un carro tirado por un tractor, era lo que había: " el colegio estaba muy bien organizado, tenía buen nivel académico, el primer año hacíamos huerta, en segundo apicultura y en tercero avicultura. Osea al salir del tercer año, tranquilamente podías desarrollar cualquiera de las tres actividades porque salías realmente preparados porque se practicaba todas las tardes, aunque no se contaban con los recursos con los que hoy cuenta, por ejemplo, la escuela de Goyena, ahí terminé en el año 1988"; contó Andrés.


Luego de esta etapa se va a estudiar Licenciatura en Recursos Renovables en Santa Rosa-La Pampa, en el año 1990 conoce a Andrea Compani, su actual esposa, que era de Punta Alta y estudiaba Ciencias Biológicas, como en un momento sus padres habían vivido en Pigüé, un día vienen aquí y Andrés se queda prendado de esta ciudad y su entorno.


"Me encantó el lugar, la naturaleza, la ciudad tiene un centro hermoso, pero el contexto natural que tiene me pareció una belleza, y nosotros estábamos queriendo hacer un trayecto juntos"; dijo Andrés.


Y ese trayecto de vida juntos hoy lleva más de veinte años, comenzaron a transitarlo en Punta Alta donde nació su primer hijo, Facundo, sus carreras universitarias quedaron inconclusas, eran muy jóvenes cuando decidieron compartir sus días y formar una familia.

La madera

El nombre Andrés González en la región es sinónimo de madera, del hacedor de cucharas y tablas, pero todo tiene un principio y él nos contó como fue que se inició en este camino. Cuando la pareja se fue a vivir a Punta Alta, Andrés trabajó en un hotel, y el resto del tiempo había que ocuparlo en algo productivo, fue entonces cuando, como él dice, la madera lo encontró. " En realidad ya en Santa Rosa trabajé en restauración de muebles, luego estaba cercano a los artesanos, en la plaza veía como trabajaban el caldén, ahí fui tomando algunos conocimientos, y en el taller de restauración fui animándome a hacer tallas, creo que el material me eligió a mí, yo creo en eso, así es que empecé a hacer en Punta Alta, primero ceniceros con el nombre de la ciudad que vendía a los clientes del hotel hasta que hice la primer cuchara que me la compró la encargada del hotel, hice una segunda, la tercera y me día cuenta que gustaban, así arranqué" .


En 1988 luego de haber adquirido un terreno en calle Manuela Pedraza, en Pigüé, la familia se venía una vez al mes aquí a construir la casa, acampando en una carpa color naranja: " cuando nos vinimos a vivir acá trabajé un tiempo con un pintor y empecé a producir más fuertemente en madera, creo que la primer feria fue para un 12 de octubre en el parque, tenía una bandejita, un cucharón y diez cucharitas, fue un encuentro de hilanderas y teñidoras y en veinte minutos vendí todo».
«Después empecé a procurarme herramientas que no tenía, me compré una caladora de mano, así empecé"; comentó el artesano.


Pasaron algunos años ya desde ese inicio, hoy Andrés puede ver que lo que fue aprendiendo en otros aspectos de la vida, se aplican en el trabajo, esa es la evolución también del artesano: " en la pieza siempre está lo mejor que uno pueda transmitir, son estados de uno, nunca en la actividad artesanal dos piezas salen iguales, uno va reflejando también lo que le pasa en la vida"; reflexionó Andrés.

La familia y la vida

Andrés y Andrea tuvieron tres hijos, Facundo, de 24 años, Gastón, 22 y Candela, de 20 años. Él trabajó brindando talleres en distintos establecimientos, así como dictó asistencias técnicas en el municipio y clases en su taller, realizó el tramo pedagógico para estar preparado en el aula y figurar en listados oficiales, así trabajó como preceptor, y, desde hace dos años es maestro integrador de la Escuela Especial y actualmente se encuentra culminando la carrera de Trabajo Social.
Finalmente Andrés reflexionó sobre la vida: " siempre pensé una sociedad un poco más justa, mi búsqueda va hacia ese lado, quiero que todos tengamos la posibilidad de desarrollarnos, creo que en la medida que nos pongamos en el lugar del otro, iremos avanzando algo, a mis 45 años tomo el desafío, no es fácil, pero la construcción creo que es entre todos, de la vida busco eso, que mi familia también tenga lo indispensable y mis hijos puedan concretar sus proyectos, en lo personal tengo que estar muy agradecido con lo que me ha tocado, tengo trabajo, casa, familia, amigos y soy felíz".