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Arte

La historia de los frescos de Numa Ayrinhac

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Los frescos de la Capilla del Colegio Niño Jesús de Pigüé son una obra pictórica que merece destacarse y ser preservada, no solo por su alto valor artístico y particularidad estilística y poco común para su época, sino por quien fue su autor, el maestro NUMA AYRINHAC, reconocido y afamado retratista y paisajista francés, que fuera además, Director del Museo de Bellas Artes de La Plata.

Numa Ayrinhac nació en Francia, más precisamente en Espalion (Aveyron), un 5 de Septiembre de 1881, en uno de los tantos pueblitos del sudoeste averones de donde provinieron las familias fundadoras de Pigüé, única ciudad de orígenes netamente franceses en la Argentina. Llego a Argentina con sus padres y su hermano en 1888, apenas cuatro años después del primer contingente.


Fue un artista prolífico, mitad argentino, mitad francés. Un embajador de nuestros paisajes en Aveyron y un embajador de Aveyron en Argentina. Pasaba sus años compartiendo su vida y su arte entre Pigue, Buenos Aires, Paris y Espalion, y en cada uno de ellos tenía un estudio, donde no solo retrato a innumerables damas y familias de su época con una fidelidad y vivacidad en las miradas, los rostros, las poses, que lo hicieron famoso, sino plasmando en sus lienzos los pequeños recodos de las callejuelas medievales de su Aveyron natal …. Y los rincones vírgenes de nuestras serranías bonaerenses, nuestra Pampa y sus arroyos …


Fue alumno de grandes maestros como De la Cárcova en Buenos Aires, y de Leon Bonnat en Francia, formándose en la Ecole des Beux Arts. Participa de las tertulias artísticas del Paris de su tiempo, participando del Salón de París, obteniendo destacados premios. Se consagra en Toulousse en 1908 cuando obtiene la MEDALLA DE ORO por su cuadro "Los gauchos de la Argentina", de una serie de cuadros costumbristas de la cual el Presidente Julio Argentino Roca compra "La Pulpería", para donarla al Museo de Bellas Artes de Buenos Aires. Y en 1911 llega la coronación, su cima artística, al ser admitido como MIEMBRO de la selecta y rigurosa SOCIEDAD DE LOS ARTISTAS FRANCESES.


La obra de los frescos de la Capilla del Colegio Niño Jesús es una de sus obras que han quedado como legado en su ciudad de adopción, junto con obras escultóricas de destacada factura, como el Monumento al Fundador, Clemente Cabanettes, el Monumento de los Hijos a los Padres, entre otras. Pintada en 1919, la obra de los frescos de la Capilla destaca por la particularidad del estilo utilizado por el pintor, para la época. Si bien responde a los cánones del estilo en boga en ese momento, emparentado con las raíces del Art Nouveau, los rostros estilizados, lángidos, etéreos, llama la atención la libertad con la que el artista interpreta el tema religioso y la aprobación para ejecutarlos en una capilla de estilo clásico y austera en su forma y casi exenta de decoración.


Enmarcando el altar original (cuando el oficiante se ubicaba de espaldas al público, la misa se rezaba en latín …. En épocas Pre conciliares), se tallan en el muro dos grandes columnas, en las cuales a través del sistema conocido como marouflage (telas pintadas ex obra, y luego aplicadas sobre el muro), Ayrinhac representa las cuatro vírgenes mártires, de la época de las persecuciones romanas: Santa Lucia, Santa Bárbara, Santa Cecilia y Santa Filomena. Todas ellas con los respectivos símbolos de su martirologio: el ancla, el arpa, la rueda, y la palma.


Sobre los muros del ábside se encuentran representados dos ángeles cuyas miradas lángidas se dirigen hacia el Redentor, escultura del Sagrado Corazón (en un nicho mitad socavado en el muro), sobre cuya cabeza se encuentra (nuevamente en el muro) una pintura de una paloma (símbolo del Espíritu Santo) y coronando toda la escena, el Dios creador, en actitud de bendición. Es sumamente particular encontrar na representación de Dios Padre, ya que no se suele pintar con forma corpórea, humana.


Todos los muros del ábside que rodean a las pinturas, tienen la representación de un entelado hasta una altura de 1.70 aprox, que remite a la idea de las tiendas de campaña que relatan las historias del Antiguo Testamento, y donde se resguardaba el Sancta Sanctorum, el Arca de la Alianza. Por sobre ello, un cielo estrellado, sobre un fondo de color azul que cubre todo el cielorraso, trabajo ejecutado por Ludovico Bousquet, pintor, que trabajo a las órdenes de Ayrinhac.
Finalmente, y de una factura exquisita por su refinamiento y expresividad, una imagen de la última cena, con Jesús y sus apóstoles, ornamenta la parte baja del Altar principal, ejecutado sobre una tabla de madera


Estas obras, como se dijo al principio de este informe, fueron pintadas e ideadas por la creatividad y el arte de Numa Camille Ayrinhac. Fueron declaradas BIEN DE INTERES PATRIMONIAL por la Comisión para la Preservación del Patrimonio Urbano Arquitectónico del Distrito de Saavedra, mediante Ord. 6196/13, Decr. 2881/13. A la fecha se encuentra en trámite ante la Honorable Cámara de Diputados de la Provincia, la solicitud de DECLARATORIA a nivel provincial.
(*) Arq. YAMIL FABIÁN SEVENANTS SANCHEZ . Presidente Comisión de Patrimonio.