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Arte

El sueño del pibe para el fotógrafo Carlos Servín

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(por Walter Ditrich).- Carlos Servín es oriundo de Quilmes, pero hace unos cuantos años reside en Espartillar junto a su compañera y sus hijas. Es profesor de Literatura, carpintero y artesano en madera. También le apasiona el vóley. Tanto que con una pelota ovalada formó un equipo en la plaza de Espartillar porque vio a los jóvenes sin nada que hacer y hasta ganaron un campeonato..

En medio, profundizó su gusto por la fotografía y se ha perfeccionado tanto que sus trabajos sobre naturaleza, llegaron incluso a ser reconocidos por National Geographic. Pero la vida, tenía preparadas mas sorpresas al joven quilmeño que llegó hace tiempo cargado de ilusiones a este rincón del sudoeste bonaerense.


Allá, en las esquinas de Quilmes, escuchaba con amigos a los clásicos del rock nacional con pelo largo, morral a la cintura y aspecto «hipón». Mientras sonaba Soda Stéreo y Los Redonditos, a Carlitos le cautivaba más atrasar un par de décadas. Nito Mestre, Sui Generis, Nebbia, y Vox Dei estaban entre sus preferencias musicales y poéticas. Hay veces, donde la vida te premia. No pasa mucho, pero suele suceder.


Le sucedió a Servín, que sin proponérselo terminó haciendo fotos para Nito Mestre, compartiendo hasta su casa y se codeó en camarines además con Lito Nebbia, Silvina Garré y Ricardo Soulé, el mítico líder de Vox Dei. «El sueño del pibe de Quilmes, se hizo realidad», asiente Servín del otro lado del teléfono cuando lo entrevistamos
Todo comenzó en Rivera, cuando el fotógrafo fue a un recital de Mestre. Se sentó y sacó su cámara. Al lado suyo estaba Pamela, la mujer de Mestre. Servín no la conocía. «Tuve la coincidencia de sentarnos al lado de la mujer de Nito, ella me contó que es escritora yo le dije que soy profe de Literatura. Hablamos un montón, luego me dice que la esposa de Nito... Me cuenta que pinta y está vinculada al arte, cuando comenzó el recital y saqué la cámara, me preguntó, le mostré mis trabajos en Instagram, se sorprendió y me dijo que quería promocionarlo en galerías de arte» relata el fotógrafo.


Le pregunté si conocían Epecuén, me dijo que irían el día siguiente y me ofrecí para hacerles fotos allí. Me quisieron pagar dije que no, que era el sueño del pibe estar ahí. «Parecía mentira, pero al otro día sonó el teléfono, me llamó Nito Mestre para ver qué idea tenía y así comenzó todo» recordó.


«Superó todas las expectativas. Luego me invitaron a viajar a un recital en Capital como invitado especial y yo iba viajando con mi hija enferma y ellos (por Mestre y su señora) todo el tiempo preguntándonos cómo estaba la nena, nos ofrecieron su casa para parar» dijo Servín. «De hecho me escribo con Silvina Garré como si fuera una amiga de toda la vida» explicitó.

Es que esas fotos en Epecuén, le gustaron mucho al artista y las usó en un recital junto a Silvina Garré en Miami. «Eran fotos nocturnas acompañando una canción que canta Sui Generis sobre un rey. Y se dio así, ellos cantando con mis fotos detrás en pantalla gigante. Y posteriormente me invitan al Teatro Coliseo de Capital y me hicieron invitación especial. No me pidieron sacar fotos ni nada, yo pregunté si les molesta, me dijeron que no y pude fotografiar a Nebbia, Soulé, Garré y Mestre» dijo Servín.


Recordando que, «en 1995, yo estaba con un grupo de amigos en Rafael Calzada y un flaco tocó dos canciones y le pregunté quién cantaba... Me anoté en un papelito los nombres de las canciones y fue a la disquería a comprar un CD y resulta que había sido Vox Dei. Eran: Ritmo Blues con Armónica y Canción para la Mujer que no está... Ahí empezó mi fanatismo adolescente por Vox Dei. Incluso, en 2016 viajé exclusivamente a Quilmes para verlos porque se juntaban nuevamente». Ahora, estuvo haciendo fotos y charla con Ricardo Soulé, líder de esa mítica banda. La vida te da sorpresas, sorpresas te la vida...


« Dicen que es el disco más vendido del rock nacional fue La Biblia de Vox Dei, pero no se sabe porque no hay registro. Lo contaba Nito Mestre, porque también estuve en la cena de su cumpleaños, je», dice riendo Servín, quien había olvidado ese encuentro con su nuevo amigo Nito.


En el Teatro Coliseo, Servín cuenta que, «llegué al teatro y mi nombre no estaba en la lista de invitados. Me dije, bue, era todo mentira.. El tema es que me invitaron el domigno y yo fui el sábado, pero fue de palabra y no estaba en la lista. Pero se acomodó todo, pasé a los camarines estuve charlando con ellos.. Mestre me salió a buscar cuando se enteró que no podía entrar me vino a buscar. Charlando le cuenta a Silvina Garré que yo era el autor de las fotos del recital de Miami.. Me felicitaron y Nito les contaba al resto cómo les había hecho la fotografía nocturna, que pasaron frío que les pasaba la linterna, y los cuatro sorprendidas pidiéndome ver las fotos.. Uno se plantea que son personas que pasaron por mil cosas y sorprendidos por mis fotos».


«Yo quiero seguir con las fotos de la naturaleza.... Lo del rock no es lo mío... Yo siempre sabía que no me quería quedar en Buenos Aires donde la libertad no es plena.. Está difícil salir, andar por algunos lugares. Eso en Espartillar no es así,. Es mi lugar en el mundo. Disfruto tomar mates en el patio sin mirar rejas, locura de tránsito, sin que nadie se insulte. Lugar para criar los chicos como Espartillar es difícil de encontrar» resumió Servín augurando un futuro en estos lares.


Y dijo que Pamela, la mujer de Mestre, le mandó sus fotos a «Brian May. Yo no sabía quien era y luego me entero que era de Queen... Lo comenté con un amigo y no le di mucha bolilla, mi amigo no podía creer. Yo le dije algo así era el nombre, no me salía. May está apasionado por las estrellas ».


Esa anécdota final, demuestra como el sueño del pibe puede cumplirse en cualquier momento cuando uno hace lo que le gusta con pasión, talento y está dispuesto a dejarse sorprender por la vida que, como dice el poeta, suele tomarse el tiempo de besarnos en la boca, aún cuando se tenga que venir hasta Espartillar.


Como diría Nito, el nuevo amigo de Servín; «Hoy puedo ver muchos espacios, iguales al mío, sobre la tierra. Mil sitios tenga en mi corazón para caminar con un poco de vida».