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Liga Regional de Futbol

Dos goles de Marcos Litre en la victoria de Alvarado

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Un gran momento está atravesando Marcos Litre, el futbolista surgido en Club Sarmiento que marcó dos goles en la victoria de su equipo Alvarado de Mar del Plata por el Federal A en el fin de semana.

Según comentó La Capital de Mar del Plata, medio gráfico que destacó a Litre como una de las figuras: «En el momento justo. Cuando parecía que se esfumaban todas las chances. El equipo marplatense, ahora con otro peso ofensivo, derrotó 3-1 a Ferro de General Pico y alcanzó la tercera colocación de la Zona A del Torneo Federal A de fútbol.Y sus chances de acceder al pentagonal por el primer ascenso están intactas.

Alvarado encontró la profundidad perdida. El cambio de esquema, nacido en el complemento ante Gimnasia de Mendoza, hijo de la necesidad, profundizado en San Luis, siguió produciendo beneficios. Con Erviti retrasado y con la cancha de frente, y Lucero y Molina “picantes” y ubicados sobre sus perfiles, Alvarado lució rápido, profundo y contundente. Sobre todo, muy efectivo.

También, sobre todo por los costados, mostró algunas flaquezas defensivas y Ferro le generó, aunque pocas, oportunidades clarísimas. Pero, ante este rival, el cambio de golpe por golpe, de llegada por llegada, lo favoreció. Por peso específico.

El equipo local salió a presionar bien arriba. Pero, a los 3’, sufrió un susto mayúsculo. Taborda escapó a Mantia por la derecha y sacó un pase medido hacia la llegada vacía de Lautaro Parisi por el segundo palo. Pero el veloz delantero visitante pateó desviado con Rago casi vencido.

Ferro pagó carísimo ese fallo en la definición. Porque, a la primera de cambio, Alvarado no lo perdonó. A los 6' Molina escapó por la izquierda con mucha potencia y sacó un centro preciso. Litre, picando por sorpresa al primer palo, lo conectó de derecha a la carrera y puso la pelota arriba, lejos del alcance de Caprio.

Alvarado mantuvo la supremacía después de ese tanto. Con el criterio de Erviti y los desbordes de Lucero y Molina. Con la voluntad para presionar. Después de una recuperación de balón del ex Independiente de Neuquén -se tiró a “trabar” con la cabeza-, Susvielles quedó mano a mano y definió desviado.

La velocidad de Parisi, de todos modos, fue una amenaza permanente para el fondo local. Taborda, a los 24', lo habilitó con un pase al claro y Rago, enorme, tapó el mano a mano.

Alvarado, poco menos que infalible en la primera parte, tampoco perdonó ese error. A los 30' Emanuel Urquiza pasó por su costado y alargó a Lucero, quien envió un centro bajo al punto penal. Litre controló de espaldas al arco, la hizo para sí y sacó un zurdazo de media vuelta imparable para Caprio.

Con el 2-0 Alvarado comenzó a jugar con la ventaja. Con tranquilidad. Y, por momentos, sobre todo después del entretiempo, con alguna pasividad. Extraña. Porque la diferencia de goles importa si hay empate en las posiciones finales.

El conjunto marplatense jugó replegado, cediendo la iniciativa, esperando que el espacio para lastimar llegue naturalmente. Susvielles, tras una gran jugada colectiva, y Litre, con un cabeazo apenas alto, desperdiciaron sendas oportunidades de contraataque.

Pero el peso del partido lo llevó Ferro, que tuvo más la pelota. Parisi, siempre inquieto, se generó en soledad dos chances más forzando errores de Paulucci, primero, y Martínez, después. Pero Rago, importantísimo, lo frustró un par de veces más.

Finalmente, a tres minutos del final, los pampeanos llegaron al descuento cuando Urquiza no pudo evitar que la pelota rebote en su cuerpo y se meta, luego de que “Pancho”, una vez más, le ahogara el grito a Parisi.

 

Mientras llegaban las noticias de los goles de Estudiantes en Río Cuarto, el impacto de la mala noticia duró un minuto nada más. Porque Ferro fue a buscar el empate y Erviti, con un pase de magia, dejó a Ceballos cara a cara con el arquero. Y “Trapito” definió con clase para un 3-1 que deja a Alvarado con mejor diferencia de gol que Juventud Unida Universitario para pelear por ese tercer lugar de oro en la fecha final.

Alvarado encontró la profundidad perdida. El cambio de esquema, nacido en el complemento ante Gimnasia de Mendoza, hijo de la necesidad, profundizado en San Luis, siguió produciendo beneficios. Con Erviti retrasado y con la cancha de frente, y Lucero y Molina “picantes” y ubicados sobre sus perfiles, Alvarado lució rápido, profundo y contundente. Sobre todo, muy efectivo.

También, sobre todo por los costados, mostró algunas flaquezas defensivas y Ferro le generó, aunque pocas, oportunidades clarísimas. Pero, ante este rival, el cambio de golpe por golpe, de llegada por llegada, lo favoreció. Por peso específico.

El equipo local salió a presionar bien arriba. Pero, a los 3’, sufrió un susto mayúsculo. Taborda escapó a Mantia por la derecha y sacó un pase medido hacia la llegada vacía de Lautaro Parisi por el segundo palo. Pero el veloz delantero visitante pateó desviado con Rago casi vencido.

Ferro pagó carísimo ese fallo en la definición. Porque, a la primera de cambio, Alvarado no lo perdonó. A los 6′ Molina escapó por la izquierda con mucha potencia y sacó un centro preciso. Litre, picando por sorpresa al primer palo, lo conectó de derecha a la carrera y puso la pelota arriba, lejos del alcance de Caprio.

Alvarado mantuvo la supremacía después de ese tanto. Con el criterio de Erviti y los desbordes de Lucero y Molina. Con la voluntad para presionar. Después de una recuperación de balón del ex Independiente de Neuquén -se tiró a “trabar” con la cabeza-, Susvielles quedó mano a mano y definió desviado.

La velocidad de Parisi, de todos modos, fue una amenaza permanente para el fondo local. Taborda, a los 24′, lo habilitó con un pase al claro y Rago, enorme, tapó el mano a mano.

Alvarado, poco menos que infalible en la primera parte, tampoco perdonó ese error. A los 30′ Emanuel Urquiza pasó por su costado y alargó a Lucero, quien envió un centro bajo al punto penal. Litre controló de espaldas al arco, la hizo para sí y sacó un zurdazo de media vuelta imparable para Caprio.

Con el 2-0 Alvarado comenzó a jugar con la ventaja. Con tranquilidad. Y, por momentos, sobre todo después del entretiempo, con alguna pasividad. Extraña. Porque la diferencia de goles importa si hay empate en las posiciones finales.

El conjunto marplatense jugó replegado, cediendo la iniciativa, esperando que el espacio para lastimar llegue naturalmente. Susvielles, tras una gran jugada colectiva, y Litre, con un cabeazo apenas alto, desperdiciaron sendas oportunidades de contraataque.

Pero el peso del partido lo llevó Ferro, que tuvo más la pelota. Parisi, siempre inquieto, se generó en soledad dos chances más forzando errores de Paulucci, primero, y Martínez, después. Pero Rago, importantísimo, lo frustró un par de veces más.

Finalmente, a tres minutos del final, los pampeanos llegaron al descuento cuando Urquiza no pudo evitar que la pelota rebote en su cuerpo y se meta, luego de que “Pancho”, una vez más, le ahogara el grito a Parisi.

Mientras llegaban las noticias de los goles de Estudiantes en Río Cuarto, el impacto de la mala noticia duró un minuto nada más. Porque Ferro fue a buscar el empate y Erviti, con un pase de magia, dejó a Ceballos cara a cara con el arquero. Y “Trapito” definió con clase para un 3-1 que deja a Alvarado con mejor diferencia de gol que Juventud Unida Universitario para pelear por ese tercer lugar de oro en la fecha final.