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Voley

Sebastián Carrique integró el cuerpo técnico de un seleccionado provincial

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El pigüense Sebastián Carrique tuvo un reconocimiento por su labor como entrenador de las divisiones formativas del vóley del club Sarmiento, y fue convocado para integrar el cuerpo técnico de la selección de provincia de Buenos Aires categoría Sub 14, donde se desempeñó como 1º asistente técnico acompañando al reconocido entrenador Javier Tadey.


La selección provincial Sub 14 participó del Torneo Nacional que se llevó a cabo en Neuquén de martes al viernes último, cumpliendo una gran faena ya que disputaron la final de su categoría cediendo en el tercer set ante Córdoba.


«Tuvimos un buen torneo, nos tocó jugar la zona de cuatro equipos, y llegamos a disputar la final», contó en el inicio Carrique quien señaló que le tocó tal distinción ya que la nueva conducción de la Federación del Vóleibol Argentino (FEVA), «Apunta a los técnicos de las nuevas generaciones, y por medio de Martín Benítez que se desempeña en la FEVA, me presentó, les gustó el proyecto y el técnico accedió a llevarme como ayudante, además de otro ayudante del mismo club del entrenador».
«Javier Tadey es un técnico muy conocido, hace 22 años que dirige, es técnico de Liga Nacional y de Mar Chiquita Vóley, ellos tienen mucho roce en otros torneos y se nota en el momento de dirigir», dijo sobre el entrenador, acotando «fue una experiencia hermosa. El rol mío era ser el primer asistente, la otra chica era segundo asistente, me tocaba preparar la entrada en calor, y el post partido, el técnico se dedicaba a preparar los partidos, el grupo de doce jugadoras era muy parejo, y el entrenador quería que todas estén listas para jugar, y a mí me tocaba que las de afuera estén concentradas y preparadas para entrar en cualquier momento».


Agradeciendo además que Tadey le permitió opinar sobre el funcionamiento del equipo «desde el primer momento me dijo que era la mano derecha de él, y que toda opinión era válida siempre y cuando lo charláramos antes, se conversaba todo lo que tenía que ver con las jugadoras, con la manera de juego y después siempre me dió el lugar para opinar de algo antes y después de cada partido».


Reconociendo «yo tenía la desventaja de que ellos habían arrancado con un proyecto el año pasado, y siete de las doce chicas ya habían participado del mismo torneo, con la misma asistente, y yo no conocía el entrenador, la forma de manejarse, y eso me costó hasta el segundo partido entender la manera de trabajar, después se me hizo más fácil», y que el entrenador planificó una estrategia con jugadoras muy parejas en altura pero ninguna superlativa, pensando mucho en el ataque y priorizando que las mejores estén dentro de la cancha aunque tengan que ocupar otros puestos de los que habitualmente lo hacen.


Como el campeonato era en diversas categorías, Sebastián pudo apreciar la labor de los otros cuerpos técnicos de Provincia de Buenos Aires, destacando la presencia de un gran ex jugador como Pablo Meana, «él estaba en la selección masculina bonaerense, pude estar toda la semana con él, aprender mucho, disfrutar de muchas anécdotas, y lo debo haber cansado porque no paré de hacerle preguntas, pero es muy buen tipo, me contestó todo, me contó, me explicó», confiesa con una sonrisa.


«También tuve la posibilidad de cenar con Marcelo Gigante, un profe de la Liga Nacional en Boca Juniors, y al ser el torneo nacional más importante, estaban todos los que empiezan a seleccionar para las selecciones juveniles nacionales, pude cenar con ellos, tuvimos dos cursos donde se nos explicó a qué apuntaba la selección nacional, lo que era el proyecto y la verdad que me traje un montón de cosas», cuenta.


Y en cuanto a lo que puede rescatar y tratar de implementar en la vuelta al trabajo cotidiano en nuestra ciudad, afirma «destaco la manera de trabajar afuera de la cancha, continuamente alentando, continuamente trabajando lo que es la parte psicológica, desde que nos levantábamos hasta el último momento era un trabajo continuo, no fuimos de paseo», dice y también «ellos lo que hacen es que los jugadores seleccionados se adapten a un sistema de juego que eligió el entrenador, y en mi caso lo que tengo que hacer acá es técnica y táctica, es decir que trabajo de otra manera».


Previo a la despedida de esta experiencia única, Carrique pudo dialogar con el jefe de selecciones, a quien le señaló que pretende seguir al menos un par de años más desempeñándose como asistente para poder aprender, «y después sí puedo pensar en largarme solo», y agradeció finalmente que la FEVA haya pensado en técnicos nuevos, a Martín Benítez que lo recomendó, así como al club Sarmiento y sus jugadoras que se bancaron diez días sin su entrenador.