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Dufaur

Era rubia y de ojos celestes: Anabela Cleppe es la nueva pulpera de Dufaur, en el partido de Saavedra

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“Era rubia y de ojos celestes…” Anabela Cleppe es la nueva “pulpera” de La Moderna, un almacén de campo de Dufaur, un pequeño pueblo de 160 habitantes ubicado en el partido de Saavedra, cuya ciudad cabecera es Pigüé. También es directora de la escuela primaria. Esta es su historia.

“Venimos de una familia muy arraigada al lugar, que siempre está viendo qué hacer por el pueblo. Por remate municipal en 2006 con mi marido compramos el edificio donde había funcionado un almacén de ramos generales, con el único objetivo de utilizar el galpón que estaba al fondo y que linda con el patio de nuestra casa”, cuenta Anabela.

Mientras tanto en la región despuntaba el turismo y así fue que en 2011 llegó a Dufaur una propuesta del INTA Cambio Rural para difundir el turismo rural y ver la posibilidad de formar un grupo en esta zona. Si bien el almacén estaba en total abandono y deterioro, luego de esa charla Anabela sintió que algo se podía hacer. Esa reunión fue el comienzo del proyecto “Pulpería”.

“El tema era que había tanto por limpiar y reconstruir que entrábamos y salíamos sin poder hacer nada y no sabíamos cómo arrancar. Fue un poco desesperante, había de todo por todas partes. Entonces fue cuando intervino la gente, nuestros vecinos, amigos y familiares… gente linda que nos acompaña. Así, entre todos, trabajando codo a codo días y días, logramos el almacén que hoy es y que sea un lugar de todos, con la historia del pueblo impregnada en sus paredes”.

Hoy ‘La Moderna’ se utiliza para reuniones familiares, eventos programados desde el grupo de turismo rural Raíces de Campo al que pertenece la pulpería o particulares, para actividades culturales como presentación de libros y espectáculos. Y cada vez que organizan algo a Anabela le llegan los mensajitos preguntando: “¿Necesitás algo?”.

“Si bien aún no estamos en actividad plena, basta con abrir las puestas de La Moderna para que algún vehículo pare a conocer y recorrer el lugar con gente que se interesa por las actividades que desarrollamos y por nuestra historia. Nuestro sueño es habilitarlo como restaurante de campo y que oficie, a su vez, de centro cultural. Me interesa que sea un espacio de oferta de aquellas cosas que en nuestro ámbito son carencias como espectáculos, talleres y capacitaciones”, explica.

“Dufaur es mi lugar en el mundo. Sueño con un Dufaur que encuentre en el turismo la veta para seguir existiendo y creciendo, con el compromiso de su gente. Y que a la vez siga siendo ese lugar que siempre pueda ofrecer su valor más preciado: la tranquilidad y el sentir de familia”.