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Editorial

La bengala perdida

grande_bengalas(por Walter Ditrich. Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.).- Rugen las tribunas prometiendo una nueva guerra. Los gladiadores surcan el césped derrochado sudor para ganar millones. Un par de bengalas marinas parten desde la cabecera local y luego de provocar un sonoro estampido- surcan el aire.

Un paisano en N.Y.

6031_73_Nueva_York_Libertad(POR WALTER DITRICH Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.).- El paisano se acomodó el sombrero ancho y encaró con paso cansino los enormes pasillos de Ezeiza. Los tacos de sus botas resonaban en los pisos encerados. Se acordó de Larralde y aquello de «naides salió a despedirme, cuando me jui de la estancia. Solamente el ovejero, un perro, cosas que pasan». Pero la cosa es que él se iba sin que lo echen. Y no pensaba volver aunque lo llamen.

BODA REAL

souvenirs-de-la-boda-real--610x430(por Walter Ditrich.- Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.).- Por un momento entré en pánico frente a la TV. Es que viendo lo que veía supuse atónito que la oligarquía histórica había cambiado el pasado.  Temí, entonces, les hubiéramos obsequiamos pastelitos criollos a los ingleses en lugar de arrojarles agua hirviendo allá por 1806. No lo puedo creer!, Liniers se rindió antes de ofrecer resistencia... Franchutte traidor!» maldecí con una catarata de insultos.

YA LA VI

Cambalache_BNClubePOR WALTER DITRICH (Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.) El año electoral ya tiene olor a campaña. De acá al domingo de las elecciones los medios prácticamente no hablarán de otra cosa que no sean alianzas, rejuntes, pre candidatos, candidatos, encuestas, subidas, bajadas, cruces, entrecruces, chicanas y municiones verbales de alto calibre.

EL CHANCHO

71152_chancho(POR WALTER DITRICH Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.) La culpa será del chancho, o de quién le da de comer?. El cochino argumentará que come lo que le dan. Diciendo que no es responsable de mantener la higiene y sanidad de su chiquero. El dueño del criadero no es culpable, tampoco. Cuando llevó al chancho allí, en realidad era un  lechoncito.  Nadie vivía en esa punta de la ciudad. ¿Qué culpa tiene él si el vecindario  se puso de moda?. «¡Tampoco pueden pretender que les ponga alfombra roja a los marranos!», dice mientras frunce el seño para evitar el olor que emana de su establecimiento.

La Rana

rana-crucificada-739579por WALTER DITRICH ( Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.) Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla )El ser humano, es un animal de costumbre, dicen. Aunque nunca deja de sorprender su capacidad de adaptación y aceptación de la adversidad. En el extremo austral del mundo, la especie argentina, ha dado sobradas muestras de amoldarse a las peores crisis mutando permanentemente para sobrevivirlas una y otra vez.


Nos acostumbramos a ir a las 4 de la mañana a los hospitales públicos a conseguir un turno para ser atendidos. A que los médicos tengan que hacer paro y a que siempre falten insumos. Ahora, hasta las autoridades sanitarias niegan las epidemias y las combaten con productos vencidos.


Primero, las villas se convirtieron en un paisaje urbano más, después se eligió no mirarlas y cuando crecieron demasiado dejaron de ser noticia para llegar a tener un masivo estilo de música propio. Dentro de ellas, el hambre mata a más pibes que la inseguridad, pero estamos acostumbrados. Como asumimos que cada vez que salimos a la ruta estamos jugando a la ruleta rusa apostando la vida de nuestras familias.


Cotidiano es que mueran 2000 personas al año a manos de los delincuentes y ya no se salvan ni los ricos que se refugian en los countrys con seguridad privada. La droga llegó para pasar nuestras fronteras y ser  un producto más de nuestra exportación. Después fue de consumo exclusivo, luego masivo y ahora los carteles instalan laboratorios en el país lucrando hasta con el veneno que deja el proceso. Porque se  lo venden a los pibes pobres destruyéndoles la cabeza. Ya nos acostumbramos.


Cada vez que comprás algo pagás más de impuestos que el producto en sí. Te cobran por presentar un cheque, por viajar en la ruta, por cargar combustible, impuestos por usar la luz y el gas, por la plata por ganás y hasta por la renta presunta. Pagamos fondos de incentivos para cientos de cosas y aportamos a fideicomisos de dudoso destino.
Nos matan, nos violan, nos roban, nos torturan y a cada gobierno cambia las políticas de seguridad fustigando las anteriores. E indefectiblemente obtienen  pésimos resultados. Renuevan las cúpulas policiales y ya nos acostumbramos a que nada mejore.


Los políticos que roban, en el mejor de los casos renuncian, pero nunca van presos. El estado paga sueldos en negro y  los gobiernos amoldan las leyes a su conveniencia usando las mayorías legislativas o decretos de cuestionable necesidad y urgencia.


Las políticas económicas van y vienen, se privatiza, se estatiza, y se vuelve a concesionar. Siempre paga Juan Pueblo.
Pero estamos acostumbrados. Demasiado acostumbrado.


El otro día me contaron el ejemplo de la ranita:
Cuando ponés una ranita en una olla con agua natural, el bichito nada plácidamente en una especie de paraíso. A medida que se le va subiendo la temperatura, la rana se pone incómoda, pero sigue en la olla. Con el agua caliente, la rana se quema, pero se mantiene allí intentando aguantar el calor. Si  gradualmente se va quemando intenta adaptarse aunque casi no lo soporte. Recién con el agua en estado de ebullición, la  rana salta de la olla desesperada; . Claro que ya se quemó. En cambio, si se tira una ranita al mismo agua hirviendo, inmediatamente saltará de allí para no morir calcinada.


Como ranas, nos vamos quemando de a poco,  no saltamos de la olla y nos esforzamos en acostumbrarnos. Sólo reaccionamos cuando todo está incendiado. En ebullición, esta Argentina que nos duele nos fue quemando de a poco, y seguimos queriendo soportarla como hace la ranita. (*) texto del autor publicado en 2009

VUELA EL PEZ

mundo_al_reves_copypor WALTER DITRICH ( Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.Hay un país donde nada es lo que parece. O al menos, lo que aparece dista mucho de lo que en realidad es. Perón decía que la única verdad es la realidad. Si así fuera, al soportar las cotidianas realidades construidas a empujones debemos concluir en que vivimos en el reino de la mentira.