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Editorial

El ombligo

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Pescando en el ombligo

por Walter Ditrich. Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.) - «Háganse cargo de algo!» dice la remera que hizo un militante PRO. La frase, la gritó el jefe de Gabinete Marcos Peña recriminándole la herencia recibida al kirchnerismo.


La paradoja de la Argentina tartaranieta de mala política es que ese militante está acomodado en el Ministerio de Modernización. Se llama Nicolás Pechersky milita con acidez desde las redes sociales contra el kirchnerismo por llenar el Estado de militantes de La Cámpora. Hoy trabaja en el Ministerio de Modernización y gana 80 mil pesos por mes. El macrismo, también se tendría que hacer cargo, ¿No?.


Se me dirá que no es lo mismo un año y medio que una década. Unos acusarán al populismo. Otros al neoliberalismo. Estos hablarán de la corrupción de los otros. Y aquellos de la falta de sensibilidad de los de ahora.


Yo me voy a hacer una remera que diga: «Reconoce algo!». Que no es lo mismo que hacerse cargo. Todos y todas deben hacerse cargo de lo que han hecho. Las responsabilidades serán políticas o judiciales, según corresponda.


Pero es hora de reconocerle algo al otro. De reconocer lo que los otros y lo que estos están haciendo bien. De reconocer las equivocaciones, los errores, las malas políticas, las corrupciones, las ambiciones, las mezquindades. Mirarse el ombligo y dejar de mirarse sólo el ombligo.
Es la única forma. Sino reconocemos los propios errores y los aciertos de los demás, no tendremos destino de grandeza.
Mas que el otro, la patria son los otros. O el prójimo, como prefieras.


La patria son los trabajadores y los empresarios, los niños de la escuela pública y de la privada, los estancieros y los peones rurales. Los periodistas y los que no tienen voz. Los sindicatos, los desocupados, los que viven en countries y los orilleros de las villas indignas. Los viejos con jubilaciones vergonzosas, los jóvenes universitarios y los ni ni. Los policías, los delincuentes, los religiosos, los ateos, los drogadictos, los carniceros y los vegetarianos.
En todos tenemos que pensar. De los otros nos tenemos que ocupar. Y «RECONOCER ALGO!».


Y para empezar a reconciliarnos en el país de la grieta eterna, la forma es ocuparnos primero de quienes mas lo necesitan. De los que menos tienen. De los otros más postergados. El hombro lo tenemos que poner primero los que podemos. «Si se puede!» hacer algo más por el otro, tendría que ser el cántico de guerra. Reconocer , que es hora de aportar a la grandeza nacional en serio. Con lo que duela. Porque la víscera más sensible del hombre es el bolsillo, decía el General.
Sino «RECONOCEMOS ALGO!» y pensamos en los otros, seguiremos pidiendo que siempre se haga cargo alguien más.


Mirémonos el ombligo y no sólo nos miremos nuestro ombligo.
Que así sea.