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Editorial

A 11 años: SEGUIMOS BUSCANDO

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por Walter Ditrich (Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.) Hace 11 años dos ojos nos miran desde la oscuridad. Son los ojos de Jorge Julio López, quien sigue esperando.
Espera una respuesta de la democracia que él mismo ayudó a construir con la valentía de quienes ponen el cuerpo. Y lo hacen, siendo plenamente conscientes de que tienen mucho para perder.


López nos está esperando.
Aguarda que seamos capaces de hallarlo. Reclama que apresemos a sus desaparecedores para encerrarlos bajo mil llaves junto a Etchecolaz y su banda de represores.
López no suplica. Exige.


Su dignidad de hombre libre nos interpela. Su sensibilidad nos pone a prueba como sociedad . Nos empuja a hacer realidad el NUNCA MÁS, por sobre las palabras y las declaraciones de ocasión.
Hace 11 años que en estas páginas exigimos justicia por López.


«Lo único que se puede oponer al terror de las desapariciones es la búsqueda. Búsqueda del que no se sabe dónde está; búsqueda de la verdad, de la justicia, de la memoria; búsqueda del compromiso, de la dignidad, de la solidaridad. En suma, la búsqueda de nosotros mismos» decíamos hace 6 años en este espacio y volvemos a decirlo hoy.
Y pronosticábamos que, «los desaparecedores se morderán de bronca. Serán ellos los que teman cuando vean que seguimos buscando. Buscaremos en millones de matorrales y bajo todas las aguas. Nunca dejaremos de buscar, aunque no tengamos ni la mínima certeza de oponer apariciones al terror».


Jorge Julio López fue secuestrado por primera vez el 27 de octubre de 1976 por un grupo de tareas al mando del represor Miguel Etchecolaz. Permaneció detenido durante la última dictadura militar hasta junio de 1979.


El 18 de septiembre de 2006, López se preparaba para dar su testimonio final en el juicio por crímenes de lesa humanidad que se seguía contra el genocida cuando desapareció por segunda vez, pocos días antes de la sentencia y en tiempos de democracia. Ocurrió cuando salía de su domicilio de la localidad bonaerense de Los Hornos para concurrir a los alegatos del juicio.

En 2006 había testificado en el juicio que se le siguió a Etchecolaz por crímenes de lesa humanidad y sus testimonios involucraron a una gran cantidad de represores en las causas abiertas en La Plata en torno a los centros clandestinos de detención pertenecientes al llamado "Circuito Camps".
Además de Etchecolaz, en sus declaraciones identificó a ex represores como Ramón Camps y Hugo Guallama.


En los ONCE años que transcurrieron desde la segunda desaparición de López no hubo avances en la investigación ni tampoco detenidos por el hecho.
Respecto al estado de la investigación, su hijo Rubén señaló esta semana que "está igual que hace seis años, en definitiva no pasó mucho", y detalló que "lo último que reactivó de manera más o menos importante fue lo del Parque Pereyra, hace casi dos años".


López nos está esperando. López no suplica. Exige.
Jorge Julio López espera. Espera que encontremos a Santiago Maldonado.

Espera que los sigamos buscando a él. Y a todos. La única forma de aparecer a los desaparecidos es nunca dejar de buscar.