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Editorial

ÓPTIMO

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por WALTER DITRICH (Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.).- El guardapolvo blanco, el desayuno de mamá y el beso de despedida:  “que te vaya bien en la escuela”. Son  óptimos.  Caminar las cuadras del pueblo acompañado por los pajaritos mañaneros y los amigos de siempre que se van sumando en el trayecto. Óptimo.

La seño y el profe que se saben el nombre de cada uno. Saben dónde vive cada uno. Y comprenden si hay tristeza porque el abuelo está otra vez enfermo, se nos murió la mascota y no lo dicen, pero están al tanto de “eso” que pasó en casa. Es óptimo  el jugar con todos en el recreo y tener un profe para cada curso, como en la ciudad.

El perro del pueblo que se mete en el aula, papá que trae el cordero para la cooperadora y siempre cuenta cómo jugaba la bolita en el mismo patio. Al lado de ese aula que se construyó sumando los brazos de todos, incluso los del abuelo.

Es  óptimo sentirse orgulloso cuando un egresado regresa triunfante con el flamante título universitario de la ciudad. Es óptimo sentir en un pueblo chico, también “se puede” , como dice el slogan político. Es óptimo que en la Argentina profunda, la que queda después de la General Paz,  se pueda  estudiar, desarrollarse y tener las mismas oportunidades que en la ciudad.

Yo completé los estudios primarios en una escuela rural. Algunos iban a caballo, en tractor o caminando. La maestra, muchas veces vivía ahí mismo. No éramos muchos. Pero fue óptimo.

También fue optimo mi secundario en un pueblo chico, como Arroyo Corto. Nos conocíamos todos: el puñado de alumnos, los profe, las porteras y en familia construimos una educación óptima.

Si no hubieran estado la escuelita rural N| 29 Paraje el Pincén y la E.E.M. N|1 José Hernández de Bordenave, mi pasado hubiera sido de destierro forzado, de pupilaje lejano y costoso. Tal vez, nunca hubiera logrado el título universitario que obtuve gracias a la educación pública.

Hoy, los burócratas del Excel, que en aras de la “optimización”; fusionarían mi curso de la secundaria o cerrarían mi escuelita rural. Para ellos,  detrás del escritorio tecnocrática y mercantilista, ajustar es lo “optimo”.

Dice el diccionario que algo OPTIMO es extraordinariamente bueno o el mejor, especialmente en lo que se refiere a las condiciones o características de una cosa, por lo cual resulta muy difícil o imposible encontrar algo más adecuado”.

¿Habrá algo más óptimo que estudiar en  tu lugar, en  tu escuela, en tu pueblo, con  tus amigos, tus maestros y tus profesores?

En el portal ABC, explica que óptimo, “es el superlativo del término bueno”. Osea, algo BUENISIMO.

Para Vidal, la Dirección de Escuelas y las autoridades educativas, que han iniciado la OPTIMIZACION  DE RECURSOS parece ser  BUENISIMO, cerrar escuelas,  fusionar cursos y discriminar a quienes viven lejos de los grandes centros urbanos.

“La Educación no es una caridad sino una obligación para el Estado, un derecho y un deber a la vez para los ciudadanos”, decía Sarmiento. Tenía otra idea de cómo OPTIMIZAR recursos…