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Editorial

REFLEJOS: 20 AÑOS DE ANÉCDOTAS Y NOTICIAS DE NUESTRA GENTE

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REPASAMOS AQUÍ, LAS ANÉCDOTAS MAS JUGOSAS DE LOS PRIMEROS AÑOS DE SEMANARIO REFLEJOS, QUE HOY CUMPLE 20 AÑOS JUNTO A VOS:

 LA FOTO QUE NADIE RECLAMÓ: En 1.999 mientras dábamos nuestros primeros pasos, visitó nuestra ciudad el candidato a Presidente Fernando De La Rúa, quien luego ocuparía el sillón de Rivadavia. Fuimos a cubrir el acto y yo era el encargado de la fotografía, algo que recién comenzaba a aprender. Cuando terminó todo, me quedé unos minutos en el Municipio y la encargada de prensa me pidió por favor que le tomara algunas fotos a De La Rúa con el entonces intendente Meiller porque no habia ningún fotógrafo cerca. Los hice posar y le saqué a De La Rúa con el Intendente, con los integrantes del gabinete y varios militantes presentes. Pero cuando fui a sacar el rollo no estaba bien enganchado y no salió ninguna toma. No hubo registro de la cumbre De La Rúa - Meiller. Claro que como se dieron las cosas después, nadie reclamó la foto con De La Rúa....   (Pablo Olivera)

ME VOY CAMINANDO:  Habíamos ido a cubrir el lanzamiento de la Fiesta de la Cebada en Puan en el AMI 8 de Mauro y regresábamos a Pigüé de noche un día de semana a la madrugada. El auto se paró y comprobamos que el conductor había olvidado cargar nafta. Para mi enojo, Mauro en vez de desesperarse, dijo que deberíamos dormir ahí y se reclinó cómodamente. Pablo tampoco se preocupó y yo entré en cólera con la tranquilidad que me caracteriza. Bajé con un bidón e hice dedo pero sólo conseguí que me despeinara con el viento el primer auto que pasó. Arrojé el bidón con bronca y tras una catarata de insultos me dispuse a caminar hacia Pigüé, sin haber caído en la cuenta de que estábamos más cerca de Puan. Tras caminar varios kilómetros en medio de la noche mascullando bronca, mis compañeros que ya habían conseguido nafta me alcanzaron y bajaron el vidrio gritando: «pibe, vas para Pigüé?»- Me gastaron todo el viaje y no se me pasó la bronca hasta el otro día. (Walter Ditrich).

MIRÁ LO QUE PUSO!!: Estábamos imprimiendo un diario suarense ya desaparecido y su editor enviaba los textos más o menos armados con las indicaciones de dónde poner las fotos. En un lugar, dentro del recuadro donde iba una foto de un desfile decía a modo de indicación: PONER LA FOTO DEL GAUCHO A CABALLO.
Pablo armó apurado y sin leer y el título de la nota en tapa fue en un tamaño de letra considerable: PONER LA FOTO DEL GAUCHO A CABALLO.
Nos fuimos mientras el imprentero quedó trabajando. Cuando regresé, imprimía mirando las hojas y me dice: «Mirá lo que puso Pablo de título, je, je». Pero seguía imprimiendo sin parar, cuando hubo que hacer todo de nuevo. Ese tipo de error se repitió varias veces, cuando al hacer el original o a veces hasta ya imprimiendo la tirada en medio de una foto se veía: «poner la foto de nena en triciclo», o cosas así. (Walter Ditrich)

GOZABA DE BUENA SALUD: Una de las cuestiones básicas del periodismo en cualquier ámbito es chequear bien los datos para no incurrir en errores, que suelen hacerse más evidentes en lo gráfico por una cuestión obvia de que se puede releer el texto cuantas veces sea necesario. Pues bien, hace unos dos años en ocasión de inaugurarse la iluminación de una cancha del Tenis Club Pigüé, se le instituyó el nombre de «Avelino Troncoso» a la misma, como un homenaje a uno de los socios más activos del club, quien no se encontraba presente. En el acto se encontraban su esposa, hijos y amigos, quienes resaltaron las virtudes del homenajeado y hasta contando alguna anécdota que lo tenía como protagonista. Luego en la redacción, al hacer la crónica sobre lo acontecido, y por las características que había tenido el acto, deduje que el homenaje a dicha persona era porque había fallecido, y así lo escribí. Grande fue mi sorpresa cuando el semanario salió a la calle, y varios me hicieron notar sobre lo inexacto de mi aseveración, aunque por fortuna supe por un amigo de Avelino, que se lo había tomado con humor, una característica suya que hizo que aquel grueso error pasara a ser una jocosa anécdota que todavía recordamos en el periódico. Y si de algo me sirvió aquel episodio fue el comprobar que cualquier información por mínima que parezca, debe ser chequeada de todas las maneras posibles antes de ser publicada para no incurrir en errores, porque tal como me lo inculcó Aldo López cuando allá en mis comienzos en LU 34 nos decía de manera insistente: «nuestro único capital es que seamos creíbles, así que cuidemos ese capital», y tenía razón... (Jorge Sandoval)

HUMO SOBRE LA IMAGEN:  La primer cámara digital que tuvimos no permitía ver las fotos al momento de sacarlas. Sólo luego cuando se bajaban en la compu. No era muy grande y se tomaba como una cámara familiar para usarla. Mauro, tenía la costumbre de sacar fotos sin dejar el pucho por lo que cuando mirábamos las fotos se veía la punta del cigarro o el humo cruzando toda la imagen. Si zafaba del humo, en la mitad salía la correita de tener la cámara. Y a inventar otra cosa... (Autor anónimo)

ESA ERA LA FOTO:  En el primer año del periódico, se había producido una gresca importante fuera del boliche que produjo heridos y mucho revuelo en la ciudad. Escribimos la nota y cómo no sabíamos como ilustrarla, alguien encontró una foto de una pelea callejera en una revista las escaneamos y fue en tapa. Pero nos olvidamos de aclarar que era una foto de archivo. Todo el mundo creyó que se trataba de la foto de la pelea y adivinaba a los protagonistas locales en la imagen!. Ibamos aclarando en el boca a boca y hasta hubo quien no nos creyó al aclaración diciendo: «No!!! es la foto de la pelea si están con buzos de gimnasia y los pibes que se pelearon venían de un asado en el parque, son esos!». Como dice el cuento de Galeano: «yo no creo que mi vecino sea un asesino porque es buenísimo, pero si el diario lo dice.....». (Recopilación histórica)

"ESTOY BIEN.. ESTOY BIEN": El primer fin de semana que Pablo Migliavaca (Tuca) comenzó a trabajar en la imprenta se le recomendó que tuviera cuidado con la máquina porque una distracción le podía costar una herida. Pablo iba bien, pero quiso tocar con el dedo algo que no se puede tocar cuando la máquina funciona. Los rodillos (la máquina pesa más de mil kilos) le apretaron los dedos y Pablo Olivera paró el mecanismo lo más rápido que pudo mientras el otro Pablo tenía los dedos entre los rodillos. Todos nos pusimos pálidos temiendo lo peor. Cuando se le liberó la mano, comprobamos que movía los dedos, no había fractura, aunque le sangraban. Tuca se vio los dedos, se sentó y CAYÓ DESMAYADO redondito en el piso!... No sabíamos como hacer para despertarlo y cuando ya lo cargábamos para llevarlo se despertó diciendo «estoy bien, estoy bien!», mientras continuaba en el piso. En el Hospital lo curaron y afortunadamente más que una uña que luego recuperó no tuvo consecuencias el accidente, aunque la enfermera no podía creer que se hubiera desmayado por eso. Tuca, reconoció luego que cuando ve su sangre se desmaya. Hubiera sido bueno saberlo, porque todavía nos dura el susto de cuando cayó redondito. Como Sueiro, contó después que mientras estaba desvanecido: «escuchaba que ustedes me hablaban, pero los escuchaba lejos.....». (Testigos presenciales)