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Editorial

Perros refugiados

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(POR WALTER DITRICH Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.).- El Intendente Corvatta, dijo en Reflejos Radio el viernes 27, que intendentes de distritos vecinos «nos tiran los perros en Pigüé». Aseguró que él personalmente conoce a los perros callejeros de la ciudad y que «en una jaula muy linda nos tiran los perros».

Los mismos dichos, los ratificó en medios regionales que lo entrevistaron luego al trascender sus dichos. También, dijo no llevarse demasiado bien con la protectora local Patitas porque, «pretenden darle caviar a los perros y no se puede».


La verdad, es que no sé cuánta cantidad de pichichos son exiliados a la fuerza por intendentes vecinos. No creo que todo el problema tenga ese origen. Aunque no tenemos por qué desconfiar de los dichos del jefe comunal. Bastará con chequear las cámaras de ingreso a la ciudad y con esa prueba, denunciar los pillos que le tiran los perros al distrito de la lado. O al menos, intimar a los jefes comunales que cometen esa «picardía».


Lo concreto es que hace décadas que la política local no puede resolver la problemática de los perros sueltos. Aquí se capturó, también se rumoreó que hace años se tiraban perros en comarcas cercanas, se utilizaron rifles con dardos tranquilizantes, se abrió un refugio, se hizo un DNI canino sacándole fotos a los pichichos y cada vez hay más perros sueltos.


Se abrió una perrera en la planta de reciclado, luego en la cárcel, surgió Patitas y los programas de adopción. Pero hay cada vez más perros.
Suciedad, mordeduras, gente que cae de motos y bicicletas, bolsas de basura rotas, espacios públicos minados de excrementos caninos, jaurías de perros suelos que son dueños y señores del parque municipal, por ejemplo. Y la política local no lo ha podido resolver.
Sean perros nuestros o refugiados políticos.


Los chips a cada mascota, multas a los dueños, la propuesta de descontar impuestos a quienes adopten, pero lo único que crece es el problema y las quejas de la población.


Nadie pretende que se avasallen los derechos de los animales. Pero es indispensable un plan de captura agresivo que termine con la enorme cantidad de perros en la vía publica. Es indispensable construir un refugio amplio y moderno, quizás monitoreado por Patitas o entidades similares. Sería deseable que se cobren suculentas multas a quienes no cumplan con la tenencia responsable y con esos recursos financiar parte del gasto que implique mantener los refugios caninos.


Porque si seguimos esperando que las peras castradas reduzcan la población canina algún día, o que todos los pichichos chipeados puedan ser devueltos a sus dueños cuando salgan a la calle, seguiremos siendo rehenes de esta problemática.


Y si en el futuro el plan iniciado funcionare, nos tendremos que bancar los perros de otras ciudades cercanas, que según Corvatta, nos tiran aquí.
La vuelta del perro llena de perros no se banca mas. Es hora que la política local aporte soluciones sin que los unos y los otros se hagan los desentendidos como perro que volteó la olla.