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Editorial

Nos toman por «p.........»

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POR WALTER DITRICH (Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.). Son casi las once de la noche. La escasa concurrencia en la Delegación Municipal de Saavedra bosteza. Los 14 concejales están terminando una sesión más. Me distraigo mirando el retrato pintado al óleo de Cornelio Saavedra. Tiene un orificio en la parte inferior izquierda. Cuenta la historia que fue un balazo.

El cuadro que retrata al Presidente de la Primera Junta fue baleado cuando en éste mismo recinto, militantes radicales se trajeron la cabecera del distrito a Pigüé. Fue durante la revolución de 1893. Dicen que tomaron un tren para ir hasta Saavedra y dejaron una cabeza de vaca a modo de burla antes de volver.


En una investigación del Museo, leí que el balazo en el cuadro se dio luego de que un grupo de pigüenses, apoyados por vecinos de Arroyo Corto, decidieron viajar hasta Saavedra, donde cargaron toda la documentación que se encontraba en aquella localidad, que era la ciudad cabecera original, y la trasladaron a Pigüé. A punta de pistola trajeron todos los libros y metieron presos a todas las autoridades de Saavedra, valiéndose de esa posibilidad que les daba la revolución. Aquel grupo de vecinos armados en lo que se llamó Batallón Pigüé, viajó en tren hasta La Plata, acompañando la revolución de Irigoyen.


«Esta noche nace el niño» era la contraseña de los insurrectos. «Esta noche, se duerme el niño» pienso sonriendo para mis adentros cuando el orden el día avanza sin demasiados contenidos revolucionarios. Cornelio me mira. O los mira. ¿Qué pensarían los revolucionarios de Mayo de nuestros representantes actuales?. «Si Mariano Moreno los viera.... O me viera escribir a mi.... Tantos gre gre para decir Gregorio» me digo, decepcionado.


Al final, Sevenié dice que le pidieron al Ministro desagües cloacales para la cárcel, pero que eso dependerá del presupuesto provincial y nacional. Osea: ni llamando a Cristine Lagarde. Ricci pide la palabra y repudia la represión en el Congreso de esa misma tarde. Carrique le responde que se trató de delincuentes que tiraban piedras contra el Congreso. Y comienza la pirotecnia verbal. Pero sin demasiados estallidos, con tibieza, sin mucho ruido. Cornelio mira desde el cuadro. Temo que se baje de la pared, pegue cuatro gritos, o cuatro tiros; y a otra cosa. Como hizo en 1810. Aunque repasando el currículum de los 14 ediles no parece haber muchos «morenistas peligrosos» en el horizonte.


Bories dice que no resiste sin bajar de la Presidencia y ocupa una banca «para debatir». «Ahora sí!», quizás piensa don Cornelio relojeando el balazo en el cuadro. El Presidente del cuerpo pide que no lo tomen por p........ porque lo del Congreso no fue represión, «sino un atentado a la democracia de vigorosos jóvenes que tiraban cohetes».


Lo miro a Cornelio que, inmutable desde el cuadro, parece coincidir en que también a nosotros nos toman por pavotes. Hablan de piedras, de encapuchados, de infiltrados, de cohetes y pirotecnia. Justamente, después de tanto bla bla bla, nadie habla de un presupuesto diagramado por el Fondo Monetario Internacional que nos ajusta el cinturón dejándonos la lengua afuera. La ley de leyes decidida por madame Lagarde no se ha discutido. Fue votada merced a grupos funcionales que tiran las piedras y esconden la mano, habilitando la represión y desligitimando la protesta social legítima. Nos toman por pavotes Cornelio!!!, pienso.


Bories, remarca que sus colegas de bancada omitieron destacar convenientemente que vendrá de la provincia una ambulancia y tres millones de pesos para el SAME . También, nuevos patrulleros. Intento calcular cuántos millones se llevó la Provincia y la Nación en impuestos de este distrito. Un rato antes dijeron que por cuestiones presupuestaria poder tratar los desagües cloacales que nos contaminan los arroyos. En tanto, al Presidente del cuerpo le preocupa que no se hizo suficiente bandera con lo enviado por Vidal. Cornelio me mira. Tengo miedo que desenvaine el sable.


Un rato antes, se chicanearon de lo lindo por la finalización de la Secundaria 2. Cinco años en obra, ni Scioli, ni Vidal, ni De Lucía, ni Finocchiario, ni Sánchez Zinny, ni decenas de concejales y varios consejeros escolares pudieron terminar una escuela. La actual se llueve y se electrocutan las paredes. La nueva, no se entrega porque también se llueve. Un concejal oficialista destaca que «el Intendente algo debe haber hecho porque hay una cuadrilla pintando».
«Nos toman por pavotes, Cornelio!», pienso.


Los concejales de Cambiemos hablan de no usar los incidentes en el Congreso como el caso Maldonado. Denuncian que quisieron desestabilizar al gobierno y durante 74 días se usó políticamente la muerte del artesano. Recuerdo que todas las fuerzas políticas, salvo Nebot que estaba en el GEN, usaron la muerte de Maldonado para no debatir por TV antes de la última elección. Dijeron que era por «respeto a la familia Maldonado». Excusas. Acuerdo de la corporación política para no dar la cara ante los ciudadanos que debíamos elegirlos. Candidatos políticos con miedo a hablar de política, o midiendo costos políticos de un debate de ideas. Y ahora les preocupa la utilización de Maldonado. Y dicen, en la somnolienta noche saavedrense que «ese muchacho barbudo se ahogó». Como si alguien que no sabe nadar, en agosto, todo vestido, se tiraría a un río porque tiene ganas de darse un chapuzón. «Nos toman por pavotes, Cornelio!!», casi grito.


Cornelio no hace nada. Mira con cara de pócker. Quizás enojado. Quizás resignado.

No puedo sacar la vista del balazo en el cuadro. Se me van los ojos en ese agujero. No me gusta la violencia. Nunca es la salida. No se inventó nada mejor que la democracia. La política es la vía. A pesar de muchos políticos.


Cornelio me mira. Creo que relojea el balazo. Supongo que también tiene miedo de que venga un Bolsonaro criollo y le deje el cuadro como un colador.
«Es que, nos toman por pavotes!!!!!.....» creo adivinar que dijo Cornelio Saavedra cuando cerré la puerta.