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Editorial

LOS 100 DE EVITA

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¡Viva el cáncer!, escribió alguna mano enemiga en un muro de Buenos Aires. La odiaban, la odian los biencomidos: por pobre, por mujer, por insolente. Ella los desafía hablando y los ofendía viviendo. Nacida para sirvienta, o a lo sumo para actriz de melodramas baratos. Evita se había salido de su lugar. La querían, la quieren los malqueridos; por su boca ellos decían y maldecían.

Además Evita era el hada rubia que abrazaba al leproso y al haraposo y daba paz al desesperado, el incesante manantial que prodigaba empleos y colchones, zapatos y máquinas de coser, dentaduras postizas, ajuares de novia.

Los míseros recibían estas caridades desde al lado, no desde arriba, aunque Evita luciera joyas despampanantes y en pleno verano ostentara abrigos de visón. No es que le perdonaran el lujo: se lo celebraban. No se sentía el pueblo humillado sino vengado por sus atavíos de reina.

Ante el cuerpo de Evita, rodeado de claveles blancos desfila el pueblo llorando. Día tras día, noche tras noche, la hilera de antorchas: una caravana de dos semanas de largo. Suspiran aliviados los usureros, los mercaderes, los señores de la tierra.

Muerta Evita, el presidente Perón es un cuchillo sin filo.

-Eduardo Galeano, «Memoria del Fuego».

 

 

LOS 100 DE EVITA

 

(por Walter Ditrich. Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.).  Hoy se cumplen 100 años del nacimiento de EVA DURATE DE PERON, "Evita". Recordè lo escrito con motivo del otro 100 de Evita, es decir, cuando se decidiò que el billete de 100 pesos llevara su rostro. Generò enormes polèmicas. Nadie, creo se atreviò a volver a escribir " VIVA DEL CÁNCER", pero casi..

Les vuelvo a compartir mis palabras en aquella oportunidad:

"Evita es sin dudas, una de las mujeres más representativas de la Argentina. Decimos «una de las» por no asegurar tajantemente que se trata de LA MUJER más representativa de la historia nacional.

Y es la vez, una de las figuras más amadas y odiadas del sentir argentino. Idolatrada por quienes la siguen reivindicando por su inclaudicable lucha social; es a la vez uno de los íconos más odiados por el antiperonismo. Si hasta hubo quienes llegaron a vivar el cáncer que terminó con su joven vida cuando Eva tenía apenas 33 años.

Al juzgar históricamente su figura apasionada, el principal error es medirla desde los amores u odios que despierta. Por lo que si es justo o no que Evita sea reconocida en un billete; se debería analizar desde su importancia como ícono de un país. Y dejar de lado, la crítica vertida desde el peronismo militante o el gorilismo más concentrado.

Quienes suelen leer este espacio, sabrán que no comulgo con ninguna estructura partidaria. He sido muy críticos para con quienes, en nombre de Perón y Evita , encarnaron el neoliberalismo menemista y para los que en la era K apuntan a la izquierda y doblan hacia la derecha. Es decir, no adulé a los dos encarnaciones de peronismo que me tocó vivir. También, tengo una visión muy critica hacia los gobiernos de Perón; de los que no comparto muchísimas aristas de su exacerbado populismo. Pero la política social del peronismo es innegable y en ese marco, Evita es incuestionable.

Eva Duarte encarna el compromiso social más auténtico y la verdadera sensibilidad hacia quienes menos tienen. Se podrá criticar el asistencialismo peronista con el facilismo de «enseñar a pescar en lugar de regalar el pescado». Pero hasta la irrupción de Evita, nadie se ocupó verdaderamente - al menos desde el poder más poderoso- de hacer llegar ni cañas, ni pescados, ni una mísera mojarrita a los hogares más humildes.

Evita, floreció en el fango y llegó a brillar en los jardines más bellos. Desde donde volvió al barro para hacerlo un lugar más vivible. Y dedicó toda su cortísima vida pública a ello.

En apenas 6 años junto a Perón, hizo mucho más por los humildes que otros políticos en décadas . Obra, que aún hoy perdura en ladrillos desgranados o en memorias que no olvidan.

Eva es además, el ejemplo verdadero del compromiso militante.. Es pasión verdadera por un ideal de nación más justa. Y en ese marco, desde mi perspectiva, irreprochable.

Desde el voto femenino hasta la obra de su fundación, el camino que Eva marcó es tan amplio que sería imposible de resumir en este espacio. Se puede resumir en que, a diferencia de muchos poderosos de nuestra historia, Evita dejó el mundo un poco - o bastante- mejor de lo que lo encontró. Y eso, no es poca cosa.

Por lo que bien merece un homenaje en el billete de 100. O tal vez no. Quizás está bien que nada más en el mundo se llame Eva Perón; sin que ello pueda borrar el legado de «esa mujer». Lo que sí merece su recuerdo es el más profundo respeto de los unos y de los otros.

Belgrano, San Martín, Sarmiento y hasta el polémica Rosas, tienen su rostro en billetes nacionales. Evita no es menos relevante para los argentinos y bien lo merece. Como puede merecerlo Favaloro; la figura democrática de Alfonsín, el heroísmo de Güemes, el compromiso de Mariano Moreno u otras figuras que los argentinos respetemos en mayoría.

Cuando vi las reacciones al billete de Evita, recordé que hace un año en Uruguay una carnicera me contaba enojadísima que Pepe Mujica había cambiado la cara de Artigas en las monedas. En su lugar grabaron animales autóctonos. La mujer estaba enojadísima, porque a los uruguayos tocarles a su prócer máximo es como arrancarles el corazón.

Hasta ahora, el billete de 100 pesos argentinos lleva la cara de Roca, responsable máximo del genocidio de miles de vidas de los pueblos originarios de este suelo. Hasta que en su lugar se propuso a Evita, casi nadie se había quejado de ver la cara de un asesino en el billete de 100 mangos.."