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Últ. Act.Vie, 03 Abr 2020 12am

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Editorial

ANCHOAS EN EL DESIERTO

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(por WALTER DITRICH).- “Anchoas en el desierto me dieron” dijo una vez un intendente local luego de viajar infructuosamente a La Plata en busca de recursos para obras en nuestro distrito. Los recursos de la Provincia, más allá de lo que dice la coparticipación y las leyes, suelen ser más amigables con alcaldes del “mismo palo”.

Y encima a la hora de decidir cómo repartir la torta, siempre hay maneras de modificar algún índice para achicar o agrandar porciones de acuerdo a la “sintonía fina” o a la falta de sintonía, entre Rodez 99 y la ciudad de las diagonales.

En los últimos años, este distrito había sido la comuna que más creció en recursos coparticipables. En 2019, la porción de la torta aumentó con respecto a 2019 en un 48% para Saavedra. ¿ Por qué?, básicamente porque se modificó el CUD en nuestro favor. El CUD es el Coeficiente Único de Distribución, un índice que calcula como repartir entre los 135 municipios bonaerenses lo que entra a la Provincia. El CUD, tiene en cuenta una serie de variables, entre las que figuran población, territorio, efectores de la salud y prestación de servicios educativos municipales. Esa variables suelen modificarse en favor del Conurbano o el interior, o según la posibilidad de rosca o derecho “al pataleo” de los Intendentes de los que se trate. Porque, si por ejemplo, se toma en cuenta la cantidad de población, La Matanza llevaría muchas más porciones de la torta que Saavedra, donde por ejemplo nos suma mucho la categorización del Hospital. Hay intendentes pillos que “dibujan” números de internaciones y suelen escucharse algunas “avivadas” para quedarse con alguna frutilla más de la torta a dividir.

Para 2020, las noticias no son alentadoras con respecto al CUD. Ha disminuido el coeficiente para nuestro distrito y llegarán menos recursos. En 2019 el CUD del distrito fue 0,58131 y ahora quedó en 0,57321 (-1,4%). Osea, llegará menos plata, términos comparativos.

FONDO DE INFRAESTRUCTURA.

La otra manera de recibir más que anchoas en el desierto, es lograr dineros para obras. En tiempos de Vidal, se creó el Fondo de Infraestructura que dividió , tomando como base el CUD, parte de los fondos que tomó de deuda la provincia para hacer obras en el distrito. Cambiemos siempre destacó el “federalismo de María Eugenia”. Aunque en rigor, como la oposición tenía mayoría parlamentaria, le exigieron repartir parte de la deuda entre los 135 municipios, cambio de votarle en la legislatura los compromisos crediticios asumidos. Esa misma deuda que Kicillof hoy califica como monstruosa, es también responsabilidad de parte de la oposición que se la votó a Vidal a cambio de repartir una porción de la torta.

Con ese fondo se hicieron durante una parte del gobierno de Vidal en toda la provincia. Pero el último año se interrumpió. De todas maneras para nuestro distrito Corvatta logró firmar obras con Vidal por alrededor de 300 millones. La mayoría para asfalto, aunque no todo llegó a concretarse. Cambiemos dijo que se debió a que Vidal era buena con los opositores, y el peronismo a la capacidad de gestión de Corvatta. En medio, el bloque del PJ Unidad y Renovación que integraba Merquel respondiendo a intendentes del interior sumaban ocho voluntades que María Eugenia Vidal necesitaba para aprobar el presupuesto bonaerense.

El kirchnerismo de la Sexta, criticó fuertemente en 2017 que Merquel integró la lista junto a CFK y luego de jurar, se fue a un bloque aparte para responder a los intendentes del interior. “Yo trabajo para mi distrito” se sinceró Merquel y siguió en esa senda llegando a presidir la Cámara Baja. Mientras tanto: Vidal visitaba a Corvatta en Pigüé un par de veces, las ocho manos ayudaban al votar el presupuesto y llegaban recursos para obras.

Cada cual lleva agua para su molino a la hora de la repartija. Y a río revuelto, siempre hay quienes tienen “sintonía fina” y a los que les toca las anchoas en el desierto….

Este año, Kicillof también necesitó los votos de la oposición para votar la emergencia económica. La oposición de ahora, también le pidió el Fondo de Infraestructura a cambio de los votos. Pero nuevamente, aparecieron las anchoas: no se habla de 300 millones, de 100 cuadras de asfalto o de recursos millonarios. En el caso de nuestro distrito figuran $11 millones 464 mil pesos, aunque no se ha informado en qué obras se destinará. Osea, algún puñadito de cuadras de asfalto. Si lo traducimos en viviendas nos sobran los dedos de un mano para contar las que se podrían construir. Notararigo dijo al asumir que gasta $2 millones por día en sueldos. Osea, llegaría un monto que no alcanza ni para seis días de salarios.

Anchoas en el desierto.

“Un alivio” dijo Corvatta cuando le pregunté como se sentía luego de haber perdido las elecciones. Acababa de saludar a Notararigo y recién se había confirmado el resultado. Luego explicó que el alivio tenía que ver con el panorama complicado desde los económico que se venía y la falta de recursos. Hasta ahora, los primeros guarismos le dan la razón.

Pero nuestro distrito, más allá de que se habla de un cierre con déficit que algunos ubican en los 40 millones, no ha tenido problemas de económicos ni financieros. La Comuna no debe sueldos, paga a proveedores, los servicios funcionan y el principal conflicto hasta ahora fue el monto de aumento a los empleados. Comunas de la región no podían pagar los sueldos y suspendieron las operaciones programadas en los hospitales…

“Es difícil gobernar este distrito porque tiene de todo.. Todos los servicios y buenos servicios, buena infraestructura y la gente exige más” dijo también Corvatta a la hora de irse. Algo así como que, en ocasiones, “nos quejamos de llenos”.

Puede ser. Mirando alrededor no estamos para nada mal. Pero es lo deseable. Y lo esperable es estar cada vez mejor. Aunque, la forma de repartir la torta no sea la más equitativa.

La semana pasada, Mòccero anunció en Coronel Suárez que Kicillof se comprometió a ayudar al vecino distrito porque, “sabía de la deuda de 166 millones pesos que nos dejaron, los empleados municipales que tenemos y la incidencia de los sueldos”. También dijo que llegarán más recursos porque el hospital suarense pasaría a ser interzonal.

Osea: si estas con el agua al cuello, te tiran un salvavidas para que no te hundas. Pero si te mantenès navegando a pesar de las tempestades: anchas en el desierto.

Los recursos coparticipables, el CUD, el FIM, los ATN, el Fondo Educativo y como se llamen las partidas, no son ni de Fernández, ni de Kicillof, ni de Notararigo. Tampoco de Corvatta, Vidal ni Macri. Son recursos que salen de lo que todos aportamos con nuestros impuestos, que cada vez son más. Decir “El gobernador/a nos mandó….” es una falacia. Los políticos no reparten su plata. En todo caso, deciden – muchas veces mal- como vuelven o se reparten nuestros propios dineros.

Es hora de que la capacidad de rosquear en La plata, de sintonizar más fino, de lograr votos a cambio de recursos no sea un capital político apetecible. Es impostergable emprender el camino para profundizar la institucionalidad de la democracia. La torta se debe repartir de manera justa y equitativa.

Sino, como también dijo algún ex alcalde local: “vendrán años para pintar cordones y nada mas…”. Por ahora, ni pintura, sólo “anchoas en el desierto”…