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Correo de Lectores

UN DIA MAS… ESPERANDO EL AMANECER

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En Monte Longdon, habíamos tenido una noche muy movida. Las tropas inglesas, habían batido zona toda la noche con artillería naval y terrestre, fue un bombardeo muy intenso. Tipo 9hs salimos de nuestros refugios (pozos de Zorro).

Todavía oscuro, frío, todo blanco de la helada (entre 12 a 15° bajo cero), tomamos un mate cocido con leche en polvo, ya que era el poco alimento que había y de ahí comenzamos nuestras actividades en la corta claridad del día.
Yo tenía uno de mis pies muy complicado por el frio o más bien por el congelamiento.


Mi Jefe el Sarg 1° Rolando M Spizuoco, nos ordena a mí y al soldado (Raúl Denardi), que bajemos al puesto de socorro, para que descansemos una noche bajo techo y poder darnos un baño en el cuartel de los Royal Marines, y al día siguiente volver con provisiones de medicamentos, apósitos, sueros, pastillas de cloro para el agua, etc.
Emprendimos el viaje (unos 10km), sobre los cerros. A la mitad de camino yo ya no podía más con la lesión de mi pie derecho, el cual ya no lo sentía y me sangraba mucho. Mi soldado Raúl Denardi, (estudiante de medicina), me saco el borceguí y al sacarme la media vi que prácticamente tenía un agujero por el congelamiento. Me curó como pudo, se sacó una de sus medias que estaban más secas que las mías, me la puso, me ajusto bien el borceguí y continuamos con el viaje.


Luego de dos horas de marcha llegamos a Moody Brook, y cuando empezamos a bajar para el cuartel de los Royal Marines, vimos un avión enemigo que venía en nuestra dirección, ametrallando todo a su paso y tiró sus bombas sobre el cuartel que explota y sigue en nuestra dirección ametrallando. Nos tiramos a un lado para evitar las ráfagas y vemos que se nos venía encima la cabeza de la bomba que queda enterrada a escasos 5 metros nuestro. Y por la explosión de la otra bomba vemos a un soldado volar 8 a 10 metros de altura y cae, corrimos a socorrerlo pero ya era tarde. Corrimos a ver si había más heridos, era un caos, fuimos a nuestro puesto de socorro para ayudar con los heridos y derivarlos al hospital.


Ya cansados, con muchos nervios, hambre y frio, tomamos algo caliente y llego nuevamente la noche 17, 17.30hs. Ya no se veía nada, solo se escuchaba el silencio de la guerra.


Cuando nos propusimos ir a descansar empezó nuevamente el bombardeo y de ahí, nuevamente a los refugios que estaban dentro del puesto de socorro, que días antes había hecho construir el Sarg 1° Spizuoco, en caso de un ataque, vaya que sí nos salvó la vida.., ya que el puesto de socorro quedo totalmente agujereado.
Y bueno, así transcurrió un día más….. Esperando un nuevo amanecer.

(*) ESCRITO POR EL SARGENTO RETIRADO ALFREDO ARLEY, VETERANO DE LA GUERRA DE MALVINAS. RELATO AUTOBIOGRÁFICO DE LO QUE LE TOCÓ VIVIR EL 4/06/82.