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Informe Especial

"LA ALIANZA" una historia cooperativa

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ALIANZ

(*) Hay cooperativas que identifican su propio lugar de origen, formando directamente parte de la historia de las ciudades o pueblos que las vio nacer. Más aún cuando ese pueblo tiene una fuerte identidad en sus raíces, con calles - por ejemplo - cuyos apellidos, hablan de ese nacimiento. Pigüe, un pueblo francés por donde se lo mire, es el reflejo de una “alianza” que permitió un crecimiento y un acompañamiento que hoy, desborda de por su propia identidad.


Al salón se llega subiendo unas escaleras que están por detrás de las oficinas centrales. Allí, cuelgan los primeros pergaminos de los socios fundadores y en el extremo de la larga mesa de reuniones, alguien me extiende un mate bien caliente. Por un instante pienso en los extremos de este sudoeste bonaerense, con regiones que gozan de los beneficios de una pampa subhúmeda y con los otros, esos que marcan huellas de que allí alguna vez hubo semiaridez. Sin embargo, las sierras todo lo simulan y un micro clima permite que la región, tenga poco que envidiar a una probable “campiña” en épocas de buenas lluvias. En ese ámbito, La Cooperativa La Alianza, ha visto desarrollar su historia, con los cereales como estandarte.

“El fuerte de nuestro acopio es el trigo y está creciendo a un buen ritmo la soja, donde el año pasado en esta zona hubo una muy buena cosecha. Nuestros campos y toda la región, son bastantes desparejos. Hay muchas partes de lomas que son bajamente productivas y la parte de los bajos que normalmente dan buenas producciones”, destaca Carlos Grigoriades Vicepresidente de la cooperativa. Más allá de los cambios políticos y de economías hacia el sector, todos por aquí tienen muy claro que el clima sigue siendo fundamental, más aún en su caso, siendo presidente de la entidad durante 12 años. “El año estabilizó la situación gracias a las lluvias. El clima ha cambiado estos últimos años. Pasamos 5 años de mucha sequía, mucha miseria, y estos dos últimos años, el clima nos ha favorecido. Hoy estamos bien”, asegura Grigoriades.


Se levanta, deja un mate cebado y antes de retirarse para nuestro próximo entrevistado, se “desnuda” de cuerpo entero: “estoy enamorado de la cooperativa, soy fanático de la cooperativa y agradecido por lo que me ha dado personalmente. El contacto que uno tiene con esta gente creo que nos ayuda a crecer cada día”.

Cambiemos

El mate solo cambia de mano, el nuevo entrevistado parece repasar una película mientras bebe un sorbo. La historia se hace palabras…rápidamente tras la caída de las retenciones en trigo y una hacienda estabilizada, la entidad sacó el freno de mano. “En la cooperativa venimos digiriendo los años anteriores, acomodando un poco todo lo que habíamos dejado de invertir en mantenimiento, hacíamos lo justo y necesario. Este año estamos invirtiendo fuerte, preparándonos para la futura campaña para darle un buen servicio al socio. En este momento se está ampliando la capacidad de plantas de silos. Se está haciendo en Pigüe un silo de 5000 toneladas”, asegura su presidente Sebastián Otondo, nieto de un socio fundador y cuyo apellido trasciende la zona por criadores y cabañeros.
A esto, le suman un proyecto bastante ambicioso: la cooperativa cuenta con unas 5 hectáreas donde existe el proyecto de lotear 3 y en las 2 restantes hacer un centro comercial. “Esto nace, un poco, en base a la necesidad que tiene la cooperativa en tener más depósitos. La sede está en una zona céntrica y se nos complica las entradas de los camiones, incomodamos al vecino, etcétera. Ya está el ante-proyecto aprobado. La idea es hacer un centro comercial con un depósito que sirva para toda la cooperativa. En ese centro comercial va haber un autoservicio, con ferretería, exposición de corralón y 5-6 locales para alquilar. Va a quedar algo distinto para Pigüe. Será un paseo para los 20.000 habitantes y también para la zona”, se entusiasma Otondo.

Rumbo fijo

Sin dudas la principal actividad de la cooperativa es la sección cereales, trabajando fuerte en agronomía y hacienda con remates ferias. La Agronomía se destaca en la provisión de insumos: fertilizantes, agroquímicos y semillas forman parte de ese paquete. “Una de las fortalezas de la cooperativa es todo lo que va de la mano con el asesoramiento del manejo de insumos y el manejo de las tecnologías. Lo que se pretende es tener una planificación y un cierto seguimiento de la producción del establecimiento en general”, analiza el Ing Omar Gurruchaga con 31 años al frente de dicha sección.


La agronomía en esta zona se muestra con planteos mixtos, trigo, cebada y avena. En los cultivos de gruesa se destacan el girasol, la soja y algo de maíz. “También tenemos ganadería de cría, ciclo completo y algo de encierre. O sea, hacemos una clínica agronómica muy interesante y mucho más abarcativa”, reflexiona el asesor.
Más allá de ser un año excepcional en lo climático, las expectativas están muy arriba en cuanto a los resultados, “en promedio nosotros no hemos tenido las complicaciones que han tenido otras zonas y hemos tenido una provisión hídrica a lo largo del año muy buena que ha hecho que toda la fina se encuentre muy bien. Tuvimos una pequeña salvedad en un mes donde se dio un parate de siembra, por ende el cultivo se sembró un poco más tarde”, destaca. Gurruchaga concluye mirando más allá en cuanto a los resultados: “la cooperativa lleva una historia de mucho tiempo de ir segregando, midiendo proteínas y evaluando si son variedades del grupo 1 de calidad o no. Fue una tarea que resultó un poco ingrata en los últimos años porque era difícil la colocación de esos tipos de trigos con una exportación casi cerrada. Por eso no nos detuvimos y adquirimos un Spat que es una herramienta más que utilizamos para ir complementando la evaluación del diagnóstico de nitrógeno en etapas avanzadas del cultivo”, relata orgulloso mientras me agradece esta vez, los mates que yo mismo me encargué de volver a ensillar.

No solo palabras

Cooperación es una palabra que muchas veces suena y no siempre se vive. Sin embargo en la región, La Alianza demostró que se trata de un espíritu, el mismo que emprendieron hace 5-6 años atrás cuando decidieron que trabajarían en conjunto con las Cooperativas de Espartillar, Darregueira y Puan. Hoy, 40 remates después, el propio encargado de haciendas de La Alianza - Fabián Goy- se enorgullece de la decisión tomada, “en un destete muy grande se hizo un remate conjunto y desde allí, entendimos que compartíamos zonas, clientes y consignaciones. Tenemos menos gastos en la consignación, al cierre de los ejercicios se le da medio punto de recupero y en el caso de Pigüe a nuestros clientes los beneficiamos con el flete con los retornos. Obvio que la seriedad de una cooperativa es nuestro mayor respaldo”, asegura. “Estamos muy conformes, hemos alcanzado la meta de tener nuestro remate de reproductores propios y hemos crecido un 10-15% todos los años con nuevos clientes”, resalta.

Sembrando el futuro

El salón vuelve a quedar vacío a la espera de un nuevo entrevistado. Sin embargo decido bajar las escaleras mientras pienso en nuestra recorrida por las distintas cooperativas, entendiendo que existe una constante: no hay profesión que se resista al llamado de asistir a ser parte de la historia, un llamado que como otros tantos no pudo evadir el Ingeniero Agrónomo, Marcelo Ripoll quien se desarrollaba como investigador del Inta Bordenave durante 7 años. En su incorporación como clásico asesor lo encontró con la jubilación del encargado de la sección cereales, trabajando 8-9 años hasta ser propuesto en la gerencia donde allí, me dirijo termo y mate en mano. Hoy con su cabeza puesta en la conducción de la entidad, entiende que su profesión le permite ver su tarea con otra visión. “Venimos de dos campañas completas con muy buenos rendimientos en función de un clima fuera de lo normal para esta zona. Esta situación nos permitió en estos dos últimos años lograr acopios records: de unas 75mil toneladas promedio en las últimas décadas y en el año 2013/14 hicimos 92mil toneladas. Este último año, en la cosecha 15/16, hicimos 107mil toneladas al cierre de ejercicio el 30 de junio. Luego del cierre de ejercicio todavía recibimos un acopio de maíz que duplicó al histórico que tenemos. Debemos haber rondado las 120mil toneladas de acopio”, repasa mezclándose con los números.


Justamente el crecimiento es una obsesión por estos lados, en el 2005/06 se decidieron sumar dos plantas de acopios más a las tres que poseen. “Luego adquirimos una sucursal en Arroyo Corto. Hoy estamos en siete plantas de acopio entre lo alquilado y lo propio. Necesitamos readecuarnos en lo que es logística acorde a las necesidades y a la demanda del productor en los momentos de cosecha. Las logísticas del puerto y de los negocios de alguna manera nos obligan a no poder atorar demasiado las plantas y tener una estructura mayor de acopio para poder garantizar una buena calidad de servicio” asegura el gerente.


El agua se enfrió, decido que es tiempo de mejorar la cebadura y vuelvo al salón que de repente se vuelve silencioso. Sin embargo, una vez más paso cerca del pergamino que documenta la fundación de la cooperativa y los muchos pioneros que dejaron allí estampada su firma, entendiendo que la palabra futuro se construía con uniones estratégicas. Las mismas que una Alianza de enormes esfuerzos hizo posible para que todas esas firmas, escribieran esta historia que en apenas un par de “termos hospitalarios”, pude resumir con el placer de sentirme parte…

(*)Carlos Bodanza Para La Cooperación