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Informe Especial

En Suárez se honró la memoria de Carlos Ortiz.

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Fue un Veterano de Malvinas con activa participación en el movimiento de veteranos, fallecido en julio del 2016. Su viuda estuvo en Coronel Suárez, se le entregó un cuadro con la imagen de su esposo y otros presentes recordatorios por parte del Intendente Municipal.

Durante el acto oficial que se cumplió en la tarde del domingo 2 de abril en el Hall central de la Municipalidad de Coronel Suárez se produjo un momento de extrema emoción cuando se anunció que se encontraba presente la viuda del Veterano Carlos Ortiz, recientemente fallecido en Bahía Blanca, para lo cual se ofreció un homenaje que estuvo a cargo del Intendente Municipal Roberto Palacio junto a los Veteranos de Guerra de Coronel Suárez.

Se testimonió su recuerdo con un cuadro que contenía la imagen de Ortiz y otros presentes, teniendo en cuenta que fue un hombre que mantuvo permanentemente lazos de amistad y confraternidad con Coronel Suárez, habiendo estado presente en reiteradas oportunidades en nuestra ciudad para estas fechas patrias.

Carlos Ortiz, quien cumplió funciones en el Regimiento de Infantería 3 de Pigüé, cumplió el sueño de volver a Malvinas en noviembre de 2012, junto a Alfredo Arley y otros veteranos. Había nacido en Córdoba Capital el 24 de abril de 1962, en una familia compuesta por su padre, madre y dos hermanos, allí transcurrió su infancia, pasando las vacaciones en las serranías cordobesas en la zona de Villa General Belgrano. A los quince años de edad ingresó al ejército, una etapa que recuerda como muy gratificante.

Cuando se encontraba en su primer destino, en el Regimiento Mecanizado 6 ubicado en Mercedes en ese entonces, recibió la noticia de que Argentina le había declarado la guerra a Inglaterra, desembarcando en las islas Malvinas. Ortiz combatió en Malvinas defendiendo nuestra soberanía y posteriormente siempre revindicó la causa Malvinas y participó en encuentros de ex combatientes difundiendo esa gesta histórica.

“Siempre mantenía el sueño de generar en Pigüé un monumento importante que recuerde a los veteranos y caídos en Malvinas... La muerte que le dio otra chance en la fría turba malvinera, lo traicionó inesperadamente y no le permitió concretar ese sueño que queda como deuda pendiente que deberemos saldar como sociedad. Como el resto de nuestro héroe que ofrendaron su vida por la patria, Carlos será un eterno centinela de las islas que defendió con valentía, entrega y patriotismo”, expresaba la nota de Reflejos al anunciar su triste fallecimiento.

Asimismo en Pigüé se mantiene firme su memoria, señalando algunos párrafos de la despedida del Héroe cuando se dijo “Las guerras no son buenas para nadie, porque pierden todos, pierde el que gana y el que pierde, pero yo tuve la fortuna de hace algo para lo que me había preparado para mi país, por la patria que yo juré defender al igual que mis soldados, ese es el orgullo que nosotros tenemos de haber podido estar”, este fue un párrafo de sus reflexiones que estuvieron presentes en el momento del homenaje en nuestra ciudad.

Recordando su trayectoria podemos señalar que a los quince años de edad ingresó al ejército, una etapa que recuerda como muy gratificante.

Cuando se encontraba en su primer destino, en el Regimiento Mecanizado 6 ubicado en Mercedes en ese entonces, recibió la noticia de que Argentina le había declarado la guerra a Inglaterra, desembarcando en las islas Malvinas. “El primer destino a uno lo marca y yo tuve la fortuna de que me marcó con la guerra, recuerdo que las vacaciones de 1981, yo salgo en marzo, regreso el 1º de abril, cuando ya estaba la clase 1963 incorporada. Al día siguiente luego de cumplir con la tarea que me habían asignado, cuando entro a una de las carpas un sargento me comunicó que Argentina le había declarado la guerra a Inglaterra. Yo no entendía, no sabía qué me estaba diciendo”, habìa relatado Carlos Ortíz, para asegurar que sus jefes no sabían lo que se estaba gestando.

Con alegría y adrenalina Carlos esperaba la instancia de ser designado para ir a las islas. Inicialmente la Unidad donde estaba incorporado preparada una compañía de alrededor de 130 hombres para ir a Malvinas, un viaje que no se quería perder porque quería ser protagonista activo de esa parte de la historia.

“Permanecemos impartiendo instrucción a los soldados, hasta el 7 de abril. Ya con la cabeza puesta en el sur del país y con el oído puesto en lo que pasaba en el Regimiento, ese día volvimos al regimiento porque volvían a incorporar a la clase ´62, había que preparar un montón de cosas. Ellos eran mi clase, teníamos 19 años. No éramos chicos, los chicos de la guerra no existieron, yo me siento totalmente orgulloso de los hombres que llevé conmigo y tenían esa edad, nos cuidamos entre todos”.

Carlos Ortiz arribó a Malvinas el martes 13 de abril de 1982 a las 9 horas. “Llegar a Malvinas era llegar a un lugar totalmente desconocido, pero el lugar donde queríamos estar, ahí se aplacó la ansiedad, era una mañana nubosa, fría, con muchísimo viento y una inmensa incertidumbre. Luego de estar tres días en una posición en Puerto Argentino nos pasaron a otra entre el aeropuerto y la localidad de Puerto Argentino, esa fue nuestra posición definitiva hasta el 14 de Junio”, contó el veterano de guerra.

Carlos Ortiz vivió durante la guerra de Malvinas dentro de un pozo junto a los tres soldados que tenía a su cargo, el grupo soportó casi 45 días de bombardeo.

“El 1º de Mayo, como históricamente se conoce, en la madrugada, comienza el bombardeo de la Fuerza Aérea inglesa, y a partir de las 16 horas por la artillería naval, frente a la isla se habían ubicado dos destructores, a partir de ahí fuimos bombardeados todos los días, y ya llegando al fin de los combates, se agregó la artillería de tierra”, recordó Ortiz.

La muerte zigzagueaba cada pedazo de la isla, lejos y cerca de donde Carlos y sus muchachos se encontraban. El 6 de junio frente a la esa posición, donde se encontraba una unidad del grupo de artillería de defensa anti aérea 601 de Mar del Plata, un oficial, tres suboficiales y un grupo de soldados que estaban operando un radar y operando ametralladoras anti aéreas, son alcanzados por un misil, cobrándose la vida del teniente Alejandro Dachari, el Sargento Primero Blanco y dos soldados.

“Ese día le entrego mi turno al dragoneante, mi mano derecha en Malvinas, Juan De Prati, y a los cinco minutos de estar dentro del pozo escucho la explosión, tembló todo porque estábamos cerca”.

Dadas las condiciones climáticas de la isla, la estrategia para protegerse tanto del viento y el frío, como de los ataques, eran los pozos donde debían vivir los soldados. “Se cavan pozos en el terreno, el techo se refuerza, el tema en Malvinas era que el terreno es muy blando y húmedo, es como una esponja. Ósea, uno cava pero a los 30-40 centímetros empieza a aflorar agua. Entonces costaba mucho mantener seco... Entonces hicimos una base con maderas de cajones de munición, adentro de ese pozo convivíamos los cuatro, dormíamos ahí también, en turnos de dos, porque las dimensiones eran para estar sentados los cuatro, y dormir de a dos. Con la misma turba que sacamos del pozo, la secábamos y como tiene minerales nos servía de combustible para la estufa que construimos con un tacho con una pequeña chimenea”.

En cuanto a las provisiones de alimentos, aclarando que habla por lo que vivió él personalmente, afirmó que no pasó hambre, aunque hay soldados que aseguran que sí. “No dudo de la palabra de ellos, pero en mi unidad hubo un aceptable nivel logístico, sí llegó el momento, hacia fines de mayo, que recibíamos la comida una vez al día, a las 16 horas, porque estábamos inmersos en muchas complicaciones, así el jefe distribuía para que pudiéramos comer al mediodía y a la noche”.

El 10 de junio fue desactivada la última posibilidad de las fuerzas argentinas de ejecutar un contraataque. Los ingleses tenían casi controlado Puerto Argentino. Finalmente, el 14 de junio de 1982 fue formalizada la rendición ante el británico Jeremy Moore.

“Desde el 10 de junio nosotros veíamos en los cerros como se combatía, luego del momento de la rendición nos ordenan por radio que todo se había terminado, el recuerdo que tengo, más allá del ruido y de las explosiones de noches y días anteriores, fue el silencio, siempre digo que le conozco el ruido al silencio. Está el dicho del silencio del cementerio, éste era peor”.

“Había un compañero, Marcos Fernández, que habíamos ido juntos a la escuela también, me dijeron que lo habían herido y que para que no lo tomen prisionero había activado una granada. Para mí fue tremendo, era mi amigo; pero como los combates sucedían tan rápido se prestaba a confusión, pero unos cinco días después, me encuentro con él en Buenos Aires”.

Por otro lado afirmó que hubo una campaña de desmalvinización por parte del estado y de la sociedad y que, en general, los veteranos padecieron falta de contención institucional.

“La familia contiene muchísimo, si era importante en el conflicto, en el post conflicto tuvo muchísimo más que ver, es la que contiene, acompaña y sufre, no es que estamos tirándonos debajo de la cama todos los días, pero cuesta empezar a entender los silencios, todos padecemos el estrés post traumático”.

Con estos párrafos extraídos de varias entrevistas periodísticas que desde Reflejos le realizamos a Ortiz, queda para la posteridad la trayectoria de uno de los tantos Héroes de Malvinas y que fue recordado por Coronel Suárez en el acto oficial del 2 de abril del 2017.