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Informe Especial

Patricia y su perra Luz se entrenaron para el rastreo de personas

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Esta Border Collie de un año estaba en un hogar de tránsito, en Pigüé. Patricia Pikar la adoptó en setiembre y la entrenó para rastros específicos en el grupo K9 de Bomberos Voluntarios de Punta Alta para ayudar en casos policiales.

Luz y Patricia Pikar, inseparables. Foto: gentileza Patricia Pikar.Luz estaba en un hogar de tránsito, en la casa de un bombero de Pigüé. La Asociación Protectora de Animales “Patitas” publicó en Facebook que buscaba un adoptante y a Patricia Pikar le cerró todo.

   Ella vive en Pigüé y justo un día antes había averiguado, junto con el bombero Germán Chávez, si era posible tomar un curso en el grupo k9 de los Bomberos Voluntarios de Punta Alta para entrenar canes en rastreo de personas, y le habían dicho que sí. No dudó un minuto en adoptarla. Dio aviso y esperó a que la trajeran.

“Luz entró corriendo a casa, se quedó al lado mío y ya no nos separamos más”, contó Patricia.

   Este vínculo que comenzó en setiembre del año pasado se fue haciendo cada vez más especial ya que comenzaron a compartir este proyecto que su dueña tenía en mente.

   El entrenamiento de rastreo está compuesto por juegos, por lo cual, empezaron a compartir muchos buenos momentos juntas. “Nos pasamos de vínculo”, bromea la mujer al reconocer que Luz es tan “celosa” que tiene que enseñarle a calmarse cada vez que levanta a upa a sus dos peritos raza yorkshire que tenía desde antes.

   “Empezamos a viajar a Punta Alta una vez por mes. Soy su guía en rastreo específico, es decir, en la búsqueda de personas perdidas o desaparecidas. Si le doy una indicación ella busca a determinada persona por el olor de alguna prenda”, dijo.

   Respecto a esta tarea específica, comentó que la raza Border Collie es una de las más indicadas para rastreo por su inteligencia y olfato aunque su instinto cazador le juega en contra.

   “El Border Collie es un perro muy activo pero se dispersa si pasa una paloma. Luz se concentra totalmente. Pueden pasar loros, palomas o liebres que ella sigue enfocada en su tarea”, relató.

   Realizan estas prácticas al menos cuatro veces por semana.

En el momento en que Luz se encuentre “operativa” -esto se da al año y medio o dos años de entrenamiento- podrá ser utilizada en tareas de investigación policial.

   “Es un momento de juego que las dos disfrutamos mucho. Ella tiene toda mi atención, caminamos al aire libre y disfruta del tiempo que le dedico”, dijo.

   Para las rutinas de juego Patricia comenzó escondiendo un juguete que la perra debía encontrar para ser recompensada con alimento. Las últimas veces avanzaron en la búsqueda de personas escondidas.

   “Si pasamos unos días sin salir, por mal tiempo o porque estoy cansada, ella viene a buscarme con su juguete, desesperada. Y cuando me ve preparar la mochila se transforma y corre a la puerta”, contó.

   Una de las estrategias de entrenamiento consiste en que la persona que va a esconderse debe ir marcando el piso con pisadas fuertes y dejando comida al paso para lograr que el perro se acostumbre a ir olfateando con el hocico pegado al piso, en rastreo.

   Patricia envía fotos y videos de sus salidas al grupo K9 para saber si avanza en el camino adecuado o si debe realizar correcciones e incluso incorporar nuevas prácticas.

   “Voy mandando fotos y videos y me van orientando: 'no vayas tan cerca' o 'aflojá la correa' Siempre seguimos aprendiendo”, contó.

   Luz cumplió un año de vida el 20 de junio.

   “No es difícil entrenarla. Es como enseñarle a quedarse sentada. Se lo enseñás una tarde y al otro día ya lo asimiló y lo entendió, pero tiene que tener una continuidad”, comentó.

   Patricia aclaró que este tipo de entrenamientos están en las antípodas del maltrato animal.

   “Algunas personas piensan que le hacemos pasar situaciones difíciles a los perros pero nada más lejos, lo pasan bárbaro. Para ellos es un juego y la oportunidad de comer salchichas”, dijo.

   Aclaró que el momento en que el animal llega contento por haber hallado una prenda de la persona que se busca suele generar un gran impacto en los familiares. Sobre todo porque el guía debe recibirlo con premios y una expresión animada.

   “Es chocante porque las familias están atravesando momentos muy especiales, muy difíciles”, dijo.

   El procedimiento tiene estas características. Es decir, el guía, debe compensar al perro por el hallazgo como parte de una futura motivación.

   “El otro día veía una foto en que la que Luz había hecho una búsqueda exitosa y teníamos una cara de felicidad”, comentó.

   Luz es entrenada para rastro específico pero también se entrena a perros de venteo, que son los que buscan a las personas en una catástrofe -olfateando el aire- y canes de Recursos Humanos, que son los entrenados para el hallazgo de cadáveres.

   Lo ideal es que pruebe todos los terrenos: plantaciones, sierras, monte y áreas urbanas. Se empieza con pequeñas distancias y luego se extienden.

   Pikar estudió Perito en Ciencias Forenses e Investigación Criminal en el Instituto Niño Jesús y es Perito Profesional en Accidentología Vial en el Instituto Criminalística Juan Vucetich. Trabaja como empleada en un supermercado.

(*) LA NUEVA