Vie02232018

Últ. Act.Vie, 23 Feb 2018 1pm

persichini cerramientos
tecnoalfa
Back Usted está aquí: Tapa | Mujer | Categorías | Entretenimientos | A qué juegan hoy los niños?

Entretenimientos

A qué juegan hoy los niños?

Submit to FacebookSubmit to Google PlusSubmit to Twitter

•Rayuela, saltar a la soga, tortitas de barro, juegos del pasado; hoy los pequeños son «poseedores» de juguetes y elementos, no «jugadores». Los pro y los contra de este ahora.

 La niñez que conocíamos quedó atrás y los niños de futuras generaciones podrían entrar a la edad adulta sin contar con las aptitudes esenciales para la vida y sociales debido a una falta de momentos para jugar «libremente». También pesa en esta cuestión el hecho de que los padres trabajan durante todo el día, y resulta más cómodo que los pequeños estén quietos frente al televisor o a la computadora, y, de paso, no se ensucien la ropa.

Muchos niños y niñas que aún no comenzaron la escolaridad primaria ya tienen la responsabilidad de cumplir con una o más actividades extra educativas; por otro lado, como todos sabemos, hoy por hoy se han perdido muchos de los juegos que las personas de mediana edad jugábamos de chicos. No vemos casi chicos jugando a la pelota en la calle, a la bolita, las niñas a la rayuela o a saltar a la soga o al elástico, y ya nadie construye chozas en el patio o casas en los árboles, ni se ensucian con barro.
Asimismo la globalización trajo consigo la importancia de «tener» y, en este aspecto, hoy los chicos poseen un mundo de juguetes, pasaron de ser «jugadores» a ser «poseedores» de cosas. El tema fue analizado con la Inspectora de Nivel Inicial del Distrito de Saavedra, Analía Loaldi.

Los cambios de las últimas décadas

Analía Loaldi, en su charla con «ella» señaló la diferencia entre los juegos que los pequeños de edad pre escolar juegan en la institución educativa, y lo que juegan en su casa.
« Ya cada vez menos vemos jugando los nenes en la plaza, estamos en una sociedad en la que está presente la inseguridad, el temor, el hecho de que, de pronto los papás se ven obligados a salir a trabajar, están poco tiempo en su hogar atentos. Entonces se restringe un poco ese espacio del que antes podían disponer los chicos. Ese ganar la vereda para ir a jugar,  o en el patio, y ese permiso para ir un rato a la plaza. Dentro de la institución es diferente porque tienen momentos de juego organizado, de juegos libres, tienen patio, juguetes y elementos no estructurados»; comenzó analizando la docente.

La inspectora de nivel inicial dijo que cualquier juguete encierra una cultura en sí mismo. Pero que también hay que permitirle al chico crear, a través de otros elementos como cuando nuestros hijos, o nosotras mismas, jugábamos en el patio con ramitas o barro, es que ese material no estructurado, nos permitió crear: « es encarar el aprendizaje, de otra manera».

Como se aprende a jugar

« El juego se enseña, eso es algo claro, es cultural , social, y se enseña, nosotros hemos aprendido a jugar los jugos que jugaban nuestros padres pero los significamos, les cambiamos algunos aspectos y así van evolucionando los juegos, el juguete en sí ya trae consigo una impronta, le está indicando al nene cómo jugar y a que, en cambio el juego se puede recrear. Entonces es necesario enseñar a jugar»; manifestó Analía Loaldi.

Además de ser necesario que el niño recupere el jugar al aire libre, también lo es que los padres dediquen un tiempo para jugar con ellos. «En general se ha perdido esto que los padres jueguen con sus hijos, aunque habrá familias que sí juegan o tienen ese tiempo del cuento, pero la verdad es que se ha reemplazado por los elementos, por comprarle mayor cantidad de juguetes, que sean más novedosos y hagan más cosas, como robots, por ejemplo»

«Claro, son muy llamativos, pero le indican al niño a que jugar, esto coarta todo ese imaginario que elabora el niño alrededor de un juego»; señaló Loaldi.
Por otro lado indicó que no es que significa un perjuicio mirar televisión, sino que hay que tomar la responsabilidad de revisar la amplia oferta de la grilla y estipular un tiempo frente al aparato. Y afirmó que resulta positivo el hecho de alternar distintos momentos, ya que, de este modo, comenzará a comprender como se estructura su tiempo, su día y su cotidianidad.
«Sabemos que, sobre todo en educación inicial, es donde se producen los mayores aprendizajes, entonces es el mejor momento para estimular todo el potencial que tiene el chico. Si nosotros, a través de la pauta, restringimos, estamos limitando ese aprendizaje, pero no digo que no tiene que haber límites, el límite contiene»; aseguró Analía Loaldi.

Un mundo material

En cuanto a la etapa de consumismo en la que estamos insertos y al acceso a la tecnología y que afecta a los niños en determinados aspectos, la entrevistada se mostró crítica aseverando que: «el chico es chico, y tiene que hacer cosas de chico». «Es decir, les enseñamos computación en el Jardín, pero no es lo único que hace, también se inspira desde un mercado, y los padres se hacen eco, por ejemplo, a las niñas, a ser casi modelos o adultas a través de un variado vestuario de última moda, parece que esto de querer ser adultos antes de tiempo está muy presente en nuestra sociedad»

«Porque es un poco impulsarlos a una vida que no está diseñada aún para ellos, esto de convertirlos en poseedores de objetos, juguetes, ropa y de elementos, les limita el tiempo de ser jugadores, de participar, de trabajar en un grupo social que les corresponde por edad, de comunicarse», remarcó la docente.

Existe hoy una tendencia de correr un poco las prioridades y valorar en exceso lo material: « cuando los adultos corremos nuestras prioridades o damos mensajes erróneos, el chico no logra encontrar donde está situado, y después vemos problemas en la educación primaria porque ya se ha venido gestando esto, desde la niñez temprana»; señaló Analía Loaldi.
A la hora de indicar alguna cuestión positiva en la inserción de los pequeños en la tecnología, la educadora opinó que está bien que tengan ese acceso porque es su mundo, pero también hay que verificar que uso le dan, ya que son personitas que no tienen el suficiente juicio crítico como para seleccionar por sí mismos.

A dejarlos que se arriesguen

« Hay algo que a nosotros, lamentablemente se nos escapó, vivimos atentos a que el chico no corra ningún tipo de riesgos, está perfecto, pero, tampoco lo dejamos trepar a un árbol porque se puede caer y golpear, o se puede ensuciar la ropa, hace poco escuché decir a Francesco Tonucci (pensador y psicopedagogo italiano) algo impactante: el niño no es suicida, pero sí tiene que animarse al riesgo porque si no nunca se va a animar, es que si no se anima cuando es chico, tampoco se va a animar a los riesgos. Entonces tenemos que permitirle trepara un árbol, que se ensucie, si nosotros le estamos resolviendo absolutamente todo a los nenes, y encima cuando se anima a hacer algo le decimos no, así no, hacelo de esta manera, le estamos impidiendo que se anime al riesgo y, de esta forma, crecer»; dijo Analía Loaldi.

Finalmente consideró que los niños merecen confianza ya que lo que hagamos en este momento junto a ellos, es lo que devolverán para sí mismos en el futuro: « asegurar su autoestima, permitirle correr riesgos para que el día de mañana pueda desafiar».