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Entretenimientos

La Ruta del telar

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•En el Noroeste  Argentino, un recorrido por una cultura ancestral que teje colores, lanas y saberes.

 En la zona del noroeste argentino, hay vestigios de piezas realizadas con telar 2000 años de cristo. Hacia el sur, las mujeres araucanas (chile), tehuelches y mapuches (chile y argentina) tejían en telar vertical.
La técnica textil americana se vio fuertemente trasformada por el encuentro con la cultura a partir del siglo XV. En los siglos siguientes se importaron al continente americano técnicas, motivos, telares y formas de producción muy diferentes a lo que se acostumbraba. A pesar de ello, prácticamente todos los países latinoamericanos conservan la tradición de su vestimenta indígena típica, que ha perdurado hasta hoy.

Afortunadamente para muchas mujeres y hombres, el telar es una pasión, y es el caso de Verónica Olleta, quien se dedica desde hace décadas a la enseñanza del tejido en diversos sistemas, en Pigüé y una amplia región. Con la finalidad de enriquecer las técnicas adquiridas y ver a los artesanos norteños en sus lugares de trabajo, Verónica realizó el octavo viaje por la Ruta del telar en el Noroeste Argentino junto a alumnas e interesados.

«Todos los años cambiamos el intinerario, esta vez hicimos puntualmente Catamarca, ciudad capital, donde visitamos la fábrica de alfombras y talleres artesanales, luego nos trasladamos a Tafí del Valle en Tucumán, estuvimos en el Museo del Telar, para seguir hasta Santa María de Catamarca»; comenzó relatando Verónica Olleta.

Los viajeros suelen desconocer esta región que se destaca por la cultura de sus pueblos originarios, las empanadas con pimentón y las hilanderías; Santa María de Yokavil en Catamarca, una visita imperdible es a  la cooperativa de hilanderas y tejedoras Tinku Kamayu, en Lampacito. Allí,  Margarita Ramírez de Moreno y otras mujeres del lugar decidieron hacerle frente a la crisis de 2001 recuperando el arte perdido de sus antepasados.  «La situación social de estas mujeres era terriblemente complicada y la pudieron mejorar a través de agruparse para producir lo que saben, uno escucha hablar a Margarita y se te caen las lágrimas, es una persona que tiene una calidez humana y una humildad que conmueve, porque todo lo que hicieron es a fuerza de sacrificio y ganas de hacer algo dentro de la extrema pobreza donde se encontraban. Y en un lugar geográfico que presenta mucha más dificultad porque viven arriba de los cerros y las distancias son grandes». «Sumado a que los maridos no tenían trabajo y con varios hijos, además al querer conformar la cooperativa, tampoco faltaron las dificultades en cuanto a los lugares donde instalarse, entre otros. Pero  a fuerza de insistir, la providencia estaba también y comenzaron a llegar cosas en los momentos más difíciles; así hoy logran vivir de su trabajo con las ventas en su local y por pedidos de comercios de determinadas ciudades y cuentan con el asesoramiento de una diseñadora para actualizar modelos de prendas »; contó Verónica.

También en Santa María de Catamarca, Verónica y su grupo visitaron un taller de un matrimonio,  Manuela Rasguido y Enrique Salvatierra, cuyas profesiones son diseñadora en telar y artista plástico respectivamente. « Ella teje las telas, que luego tiñe y hace el diseño, cada prenda, sea saco, tapado, es una obra de arte, con pinturas rupestres, o guardas, los vende en salones de Europa y otros salones de moda distinguidos, lo que vimos ahí es precioso»; dijo la profesora de telar de Pigüé.

Por la ruta

La ruta del telar continuó por Cafayate, en Salta, donde la actividad principal fue una recorrida por el importante mercado artesanal del lugar, luego de pasar por Salta capital, la continuación hacia La Quebrada de Humahuaca, Purmamarca y El Volcán. «En El Volcán encontramos artesanos del lugar, bien autóctonos, porque en La Quebrada han cambiado mucho las cosas, es casi todo industrial de Bolivia y muy poco artesanal del lugar. Es que ellos no están ajenos al mercado, si para hacer un poncho tardan quince días, después de hilar la lana, las cuentas no les dan, entonces, lamentablemente, nos vamos a quedar sin artesanos»; señaló Verónica Olleta.

Tilcara fue el siguiente destino: Este fue el poblado cabecera de los Tilcara, el grupo sociopolítico que ocupaba el sector central de la Quebrada de Humahuaca a la llegada de los incas y españoles. Presenta evidencias de ocupación humana desde alrededor del 900 dC. y forma parte del conjunto de la Quebrada de Humahuaca inscrita en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 2003.

«Todavía es una población chica, con subidas y bajadas, donde mantienen la fachada antigua de las casas y edificios, pero ofrecen muy buen servicio en hoteles que están realmente bien preparados para el turista. Allí estuvimos dos días, seguimos hasta Iruya, que queda en Salta y es un camino de cornisa bastante difícil y alto, así que teníamos que consumir té de coca permanentemente, pero vale la pena en cuanto al paisaje, la verdad es soñado»; aseguró Verónica.

De regreso a Salta, el grupo realizó el típico City Tour y peñas folklóricas, para tomar el camino de regreso, pasando un día por Termas de Río Hondo, en Santiago del Estero.
El grupo estuvo conformado por  unas 40 personas de Bahía Blanca, Pigüé, Güaminí, Saavedra, Carhué, Santa Rosa, Macachín, Colina, Lamadrid y Coronel Suárez y la edad varió desde los 20 hasta los 84 años.

Finalmente Verónica Olleta habló de la identidad de las distintas provincias: «nosotros en la Provincia de Buenos Aires, no tenemos identidad, pero no es así en las provincias, lo que se hace en Santiago del Estero, se teje allí, y es su forma de tejer. Son las mantas para camas rayadas, ponchos, caminos y peleros, de colores, y una técnica que se llama payado y otra caracoliyo. En Salta son clásicos los ponchos rojos y negros y fajas. En Jujuy, los aguayos, son pequeñas mantas. En Catamarca, alfombras, ponchos, tapices, mantas y fajas, pero son distintas al resto, también son distintos los telares y el tipo de lana. Acá conocimos por Peñi-Hue los tapices de Ocampo y Cruz, que son conocidos en el mundo».

Un próximo proyecto de Verónica Olleta con el grupo de alumnas y amigos que se deseen sumarse está dirigido hacia el litoral, caracterizado artesanalmente por la cestería, que se considera la base del telar. Planifica, también visitar reservas de aborígenes en Chaco y Formosa; además de Paraguay, Cataratas del Iguazú, provincia de Misiones, regresando por Uruguay hasta Termas de Federación, en Entre Ríos. « Lo más importante de estos viajes es que, con la excusa del telar, hay mucha gente que sale por primera vez de sus casas, porque están confiados con sus compañeras y es accesible también porque se paga en diez cuotas, la alegría y emoción que manifiestan es conmovedor»; finalizó Verónica Olleta.