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Entretenimientos

Hasta la luna

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• El color, la osadía,  comodidad y calidad son un sello de la lencería diseñada por la joven emprendedora pigüense.

 La energía, creatividad, empeño y entrega se pone de manifiesto a la hora de generar un emprendimiento, sobre todo si se trata de diseño, elaboración o fabricación de productos que saldrán a la venta para procurarse el sustento; una cuestión nada fácil en nuestro país con sus conocidos vaivenes económicos y diferentes condimentos que hacen a la incertidumbre. Por eso, una vez más, desde este rincón para «ellas» nos dedicamos a resaltar el ánimo puesto de manifiesto en una joven de nuestro medio; hoy, Marina Recalde nos cuenta y nos demuestra como se puede llegar «Hasta la luna» con un sueño.

Marina Recalde nació en Pigüé el 8 de octubre de 1982, hija menor de tres mujeres de Nélida Rolando y Juan Carlos Recalde (+); recibió su educación inicial, primaria y secundaria en el INJ de nuestra ciudad; luego de vivir algunos años en Buenos Aires trabajando en relación de dependencia en una oficina correspondiente a una constructora, regresó a su pueblo para emprender un camino que, según su propia decisión, se va construyendo paso a paso.


«Hace casi tres años volví a Pigüé, y, la verdad es que siempre sentí que me faltaba algo creativo. Tenía ganas de soltarme y desarrollar esa curiosidad que me caracteriza, en Buenos Aires no se daba por los tiempos, y al mudarme, esos tiempos aparecieron el cambio de vida fue muy grande y muy fuerte. Si bien empecé trabajando en un proyecto con mi pareja de fábrica de trapos de piso y rejilla, al final decidí jugarme por lo que me gusta»; comenzó relatando Marina.


«Hasta la luna-Lencería» nació hace un año, aunque fue presentado a la comunidad el 2 de diciembre de 2012 en la Fiesta de Aniversario de Pigüé en la carpa de la muestra comercial organizada por la Sociedad Rural y la Cámara de Comercio. La presencia en el evento por el que pasan un número incalculable de personas le permitió a Marina medir la reacción de las mismas ante el producto. « Comencé haciendo unas bombachas muy básicas en dos talles, ahora ya trabajo en dos talles y con diferentes telas y texturas, tanto lycra, tricot, como algodón y modales, debí incorporar la ayuda de una señor porque a veces no doy a basto con los pedidos, el trabajo con la máquina es el más rápido, el más fuerte y tedioso es el de tisar las telas, que es pasar el molde y cortar»; contó Marina y agregó que tenía vagos conocimientos acerca de la confección, pero en el último año pudo capacitarse con una diseñadora y continua en el permanente aprendizaje.


«El tema de la lencería es muy amplio, mucho más de lo que la gente se imagina, el sólo hecho de trabajar con otras telas, te condiciona a saber más; al decidir a lo que me iba a dedicar directamente elegí la lencería sin evaluar otra opción. Es lo que a mi me gusta, siento que es algo muy femenino, muy intimo, la competencia en diseño de ropa es feroz, la de lencería también, pero en los lugares que venden lencería tienen otro tipo de cosas, lo que yo hago es un poco más jugado, con más color, eso es lo que lo diferencia»; indicó la diseñadora.


Desde diciembre y hasta parte de marzo «Hasta la luna lencería» se dedicó a la producción en forma ininterrumpida, de bikinis de lycra tricot con la misma impronta que las bombachas, mucho color y estampados diversos, para todos los estilos. En este producto puntualmente, la demanda hizo actuar a la oferta: « la gente te va llevando, es importantísimo prestar atención al pedido porque ellos también van marcando por donde hay que seguir o profundizar, y hago lo que piden, bando retorcido con tasa soft, eso pedían para este verano, y me manejo con la misma calidad de telas, son argentinas pero con la estampa alemana, he tenido complicaciones, muchas veces estaba el material en aduana y no salía, había que esperar y se me atrasaban los pedidos, pero soy una convencida que uno tiene que seguir lo que le gusta y la estética que le gusta, eso es importante cuidarlo, trato de escuchar a las clientas»

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Al detallar las características de la lencería de «Hasta la luna»; Marina describió que, más allá del color y estampados originales, confecciona bombachas cola less con tiras finas y regulables, las de segunda piel en lycra, sin costuras, las que más gustaron, ya que marcas reconocidas las hacen pero en lycra que se estira y sólo en colores blanco, natural y negro, según explicó: « yo aposté al color en todos los modelos, ahora tengo siete modelos en estampados comics, leopardos, neón y otros varios. Eso hace que la prenda sea original, divertida y que tenga cierta exclusividad, por otro lado ahora se sabe que ya no es una premisa como antes que había que tener el conjunto, pero voy a hacer corpiños, estoy preparando las muestras, aunque está complicado el tema de conseguir las tasas soft»; detalló Marina.


Sus diseños estarán en una gran feria que se realizará el domingo 19 de Mayo en el Club Olimpo, la entrada es un alimento no perecedero y tiene el objetivo de recaudar fondos para el equipo de básquet infantil; participarán más de 60 emprendedores y los alimentos serán donados al comedor María Teresa.


En cuanto al mercado para imponer sus productos, Marina Recalde señaló que la Fiesta de Pigüé significó una vidriera sumamente importante donde dio a conocer sus prendas, luego la venta continuó via Facebook; además se plantea seguir participando en distintas ferias, en nuestra ciudad se realizó una el 24 de marzo en una pizzería céntrica y de la que participaron otras emprendedoras locales, la idea del grupo es continuar con ferias cada cuatro meses.


Al opinar sobre lo que no debe hacer un emprendedor -diseñador, como su caso, opinó: « no irse nunca del objetivo, osea yo hago lencería, no puedo agregar calzas porque tiene más que ver con la indumentaria, quiero seguir con la línea de las lencerías, bikinis y cuando pueda organizarme mejor quiero lanzar los pijamas, ya es más complicado por una cuestión económica y de telas, también el espacio es muy reducido, trabajo en mi casa, a la hora del almuerzo tengo que sacar todo, por otro lado una diseñador se tiene que ocupar de la calidad, la confección y el packaging».


«Yo hoy por hoy apunto a duplicar la producción, algo más soñado sería lograr el taller con local de ventas, capacitar al menos dos mujeres para que trabajen a mi lado. Para este verano quiero tener disponible un importante stock de bikinis, y un objetivo muy claro que es que el producto se pueda expandir, pero para eso necesito una inversión muy importante».


«Creo que esa es la encrucijada que tenemos todas las micro emprendedoras, el tema del dinero condiciona a poder crecer»; contó Marina. Para reconocer que siempre descubre nuevas cosas en el camino, además que el ser emprendedora tiene diferentes condimentos, buenos y no tanto, por ejemplo, no hay certidumbre en cuanto a los ingresos que se recaudarán cada mes.


El taller de «Hasta la luna lencería» está ubicado en Los Tilos 1026-Barrio Jardín, en facebook: Hasta la luna Lencería Creativa.
Hasta la luna es un proyecto sin límites, de una mujer para las mujeres, una joven más que cargó su mochila de sueños y empezó a andar.