Mar08222017

Últ. Act.Lun, 21 Ago 2017 2pm

Back Usted está aquí: Tapa | Mujer | Categorías | Personajes | Un hombre y una mujer: 20 AÑOS DESPUÉS

Personajes

Un hombre y una mujer: 20 AÑOS DESPUÉS

Submit to FacebookSubmit to Google PlusSubmit to Twitter

"Un hombre y una mujer 20 años después"; muchos recordarán ese romántico film de Claude Lelouch y Monique Lange en el que los protagonistas, después de haber vivido un romance en su juventud, siguen caminos divergentes y se reecuentran para reavivar el fuego. Esta historia, relatada por la protagonista femenina, dista mucho de la película por varias cuestiones, aunque en ambos casos, el amor vuelve a ser posible.

(POR SILVIA PHILIPP).- Mariela Vissani nació en Saavedra, a los 17 años conoció a Pablo, comenzaron una relación, quedó embarazada y se casaron cuando ella tenía sólo18 años, en el año 1993, en 1994 nació la primer hija de la pareja, Romina, y Yésica en 1995, la pareja estuvo junta dos años, se separaron en febrero de 1996, cuando la bebé menor aún no había cumplido un año.


Entonces Mariela apenas tenía 20 años y se quedó viviendo en la casa de sus suegros que se encontraban en el campo, cuando ellos regresaron, ella debió volver a la casa paterna, en Saavedra ya que no tenía trabajo.
Suele suceder cuando una pareja se separa, por la razón que fuere, que el padre de familia se desentiende de sus hijos y la madre queda a cargo de la educación y el sustento económico del hogar, este también fue el caso. Así lo relató la protagonista: " él se fue y, por muchas temporadas yo no sabía nada de él, a veces ni siquiera si estaba vivo, ya como mujer no me importaba, pero sí a mis hijas, ellas lo padecieron mucho"; contó, reconociendo que las pequeñas que fueron creciendo sin la presencia de su padre.


La distancia, la ausencia y la indiferencia dolían, las niñas, en determinadas épocas compartían algunos momentos con él cuando Mariela se las llevaba, por ejemplo, a su trabajo, cuando ella volvió a vivir a Pigüé.


" Me volví con mi mamá, ella consiguió trabajo en lo de una señora, Ester, quien permitió que mis hijas y yo también viviéramos en su casa, yo no podía pagar un alquiler, estuvimos dos años ahí, hasta que me anoté en un plan de viviendas y me dieron una casa, en verdad soy saavedrense, pero me siento pigüense y estoy agradecida eternamente a Pigüé porque, sin conocerme, me abrieron las puertas, he trabajado de todo, de niñera, limpié casas, en almacén, todo el día trabajaba, cuando pude me alquilé algo parecido a una casa, en realidad era un local de dos por dos, ahí vivimos las tres antes de conseguir la casa, las nenas iban a la guardería, al jardín y después a la escuela"; relató Mariela.


Mucho trabajo en esos largos días de mamá sola tuvo Mariela, también preocupaciones, y bronca, bronca hacia ese padre ausente. «Ellas en los cumpleaños esperaban el regalo de su padre, a veces les compraba lo que podía y se los entregaba de su parte para que se pongan contentas"; contó Mariela. Para destacar que el resto de la su familia política sí estuvo cerca.


En el transcurso del tiempo y, mientras las niñas crecían, ella formó pareja con un hombre durante casi ocho años, luego de un tiempo se separan.
Conoce otro hombre con quien tuvo un hijo, Tomy, que hoy tiene once años, esta pareja duró poco tiempo por la situación laboral de él; en este caso, remarcó Mariela, el rol de padre se cumple correctamente.


Pasado un tiempo, se reencuentra con un conocido de la infancia con quien tuvo un hijo, Matías, que hoy tiene 6 años; mientras que sus hijas tienen 24 y 23 años respectivamente."He tenido muy buena relación con mis parejas, incluso cumplieron con el rol de padre de mis hijas, sin serlo, eso es algo que siempre les voy a agradecer y aclaro que el motivo de separación con cada uno, no fueron mis hijas, es más hoy ellas tienen muy buena relación con ellos, los aprecian, son buenas personas"; manifestó Mariela.

Cenizas quedan

Aunque parezca mentira, después de correr tanta agua bajo el puente, Pablo y Mariela vuelven a estar juntos.
"La gente más cercana sabe lo que yo padecí con él lo que sentía por él, no podía oír su voz en la radio.. Las chicas han sufrido mucho y eso sí que no lo admitía, cuando ellas eran adolescentes él estaba con otra mujer y tuvo un hijo, después tanto Romina como Yesi formaron pareja y fueron madres"


Mariela siguió contando que ella estaba separada y decidida a no volver a formar una nueva pareja, en ese entonces Pablo se separa, vuelve a vivir a Pigüé, ya que residía en otra ciudad, y comienza a frecuentar la casa de su ex esposa para buscar a sus hijas que estaban de paso.


«Yo no lo quería ver ni en figuritas, una de mis hijas empezó a ir a una iglesia cristiana y logró perdonar al padre y yo fui atea toda mi vida, también me acerqué a la misma iglesia porque vi cambios, así pasé por un proceso, empezó a cambiar mi vida porque al fin pude perdonar Pablo, ese es el primer mandamiento, perdonar a los que nos ofenden; después. Entonces, sucedió que su presencia ya no me molestaba y empezamos a hablar, así fue que le di otra oportunidad , Dios hizo que viera que yo tenía amor hacia él, sé que es difícil de entender, hay que vivirlo, estoy segura que sin Dios no hubiera sido posible, él también reconoció sus errores y pidió perdón; así es como estamos juntos nuevamente, hoy Pablo también forma parte de la misma iglesia que el resto de la familia"


La pareja de esta insólita historia está divorciada y lograron restaurar la relación hace unos tres años, aquí sí se puede decir que donde hubo fuego, cenizas quedan.
Mariela reconoce que todo lo vivido la hizo fuerte y, más allá de momentos tan difíciles, hoy reconoce que le han dejado un aprendizaje, y se siente agradecida por la sanación, el perdón entregado y la familia re-unida. "Hace 25 años que nos conocemos, sin embargo, hoy es todo nuevo, estamos más maduros, sabemos lo que queremos y lo que no, y vamos los dos hacia la misma dirección"; sostuvo.


Ellos tienen tres nietos, Axel, de cinco años, Angie de tres, Fany de un año y viene otro en camino: " tenemos todo para compartir, las hijas en común, los nietos, el hijo de él y los míos, que se llevan muy bien, tenemos proyectos y sé que con Dios todo es posible"; finalizó Mariela.


Mariela Vissani y Pablo Valenzuela estrenan un amor que es viejo, pero nuevo, repararon y rearmaron, respiran aire fresco más allá de la rutina cotidiana, miran juntos el horizonte, ellos son un hombre y una mujer, veinte años después.