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Personajes

Aldo Herrero: Recuerdos de película

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(por Silvia Philipp).- Cuando recordamos la época en que en Pigüé se proyectaba cine aparece, sin dudas, la figura de Aldo Herrero y algunos miembros de su familia, hoy, con 93 años, demostró, para los lectores de Semanario Reflejos, tener una memoria brillante y esos recuerdos de película que, muchos, solemos añorar. 

Aldo Herrero nació el 26 de Julio de 1923 en la ciudad de Azul a las 5:45 horas, con un peso de 5 kilogramos, hijo de Bernardino, (nacido en Salamanca-España), y Rosa, eran cinco hermanos en total: Leticia, Augusto, Idilio, Nelly y, el “pequeño”, Aldo.

Su historia con las películas comenzó muy temprano, tanto que aún no había nacido porque cuando él asomó a esta vida su padre trabajaba en el cine Odeón de Azul; por eso bromea: “ digo que si alguna vez me quieren hacer un análisis de sangre, creo que me va a salir celuloide en vez de sangre; el cine Odeón un día cerró sus puertas, entonces mi papá estuvo un tiempo trabajando con seguros y, al poco tiempo, un tío, hermano de  mi mamá que vivía en Olavaria y tenía un cine-bar, le pide que se haga cargo de administrarlo, así es que nos mudamos allá en 1933, al tiempo un amigo, viajante, le cuenta que en un pueblo, precioso, al que viajaba, tenía dos cines que estaban cerrados, eran el Italiano y el Español, y lo alentó a que viajara a conocer”.

Si bien la idea de tener un cine era el sueño dorado del padre de Aldo, dejó la propuesta pendiente, hasta que, cierto día toma la determinación de venir a Pigüé, le dicen que hable con Ruperto Tanco, entonces presidente de la Sociedad Española, así lo hizo, y lo llevan a conocer el teatro con el que quedó impactado.

El edificio había sido inaugurado en 1926, los Herrero llegaron a nuestra ciudad en 1935, sólo nueve años tenía el Teatro Español que, había estado activo por un tiempo, pero luego había estado cerrado.

“ Habló con Don Ruperto, arreglaron y mi padre se vino con mi hermano Augusto en el mes de febrero, después de solucionar algunas cuestiones, recién el 21 de abril pudo empezar a dar función, la primer película que se dio fue “Las cuatro hermanitas” con Katharine Hepburn, la dieron un domingo en ronda y noche, entre las dos funciones asistieron 150 personas mayores, 73 chicos y 52 tertulias, se recaudaron $229, costaba $1 la platea, 0,50 centavos la parte de arriba y 0,30 centavos los menores, yo tenía doce años entonces, pero todavía no nos veníamos todos acá, había que probar como resultaba todo, que, al principio no era nada bueno, pero, había que tener fe”; contó Aldo.

El 25 de agosto de 1935 toda la familia se instala en la casa de dos pisos ubicada en la primera cuadra de calle Maipú: “ yo viví 56 años en el cine Español, porque ya a los doce años me gustaba ir a ayudar a acomodar, mi hermano Augusto era el operador, las funciones eran jueves, sábados y domingos, el problema que había era la calefacción, entonces en invierno iba mucho menos gente y se llevaban una manta”; recordó Don Herrero.

Otra etapa

En el año 1954 Don Bernardino Herrero decide dejar el cine, le ofrece el negocio a sus hijos mayores que no se animaron a embarcarse, Elsa Lorenzo, novia y futura esposa de Aldo, lo anima a hacerse cargo del cine. “ Lo fui pagando de a poco, en el ´57 me casé con la única mujer en el mundo que me pudo haber aguantado a mí sesenta años como llevamos casados, ella era la boletera, así, desde los 33 años me dediqué al cine en forma exclusiva, porque a pesar de lo que se cree, llevaba mucho tiempo para hacer las cosas bien, tenía que ir a programar a Bahía Blanca y chequear las películas, me había hecho amigo de los distribuidores de películas, eso me resultó de ayuda para tener el material antes, muchas veces que en Bahía”; comentó Herrero.

Las películas pocas veces se proyectaron en horario matinée, no hubo buena experiencia con los chicos que generaron algunos destrozos.

El cine del Teatro Español funcionaba con el trabajo de una gran familia. En el año 1954, lo primero que se propone Aldo Herrero es acondicionar la sala con calefacción central, el presupuesto era de 100 mil pesos, los primeros 30 mil se los prestó un amigo.

El 4 de diciembre de 1990, Aldo Herrero cerró las puertas del cine, había numerosas razones, menos público, su hermano Idilio había enfermado y su otro hermano, Augusto, se había quebrado una pierna y no podía subir para proyectar las películas.

En tantos años, no sólo películas se ofreció a la comunidad de Pigüé, sino también obras de teatro con figuras de primer nivel, cantantes famosos, como Los Chalchareros y ballet, entre otros espectáculos.

Antes de hacerse cargo del cine del Teatro Español, Aldo trabajó con un primo suyo, el escultor Pepe Herrero, quien realizó el monumento a la madre que se encuentra en Goyena, tenían un taller en Irigoyen 495 que se llamó “ Creaciones artísticas Herrero”, fundamentalmente fabricaban productos en cuero repujado que vendían, entre otros sitios, a Mar del Plata.

La familia

Aldo Herrero y Elsa Lorenzo formaron una numerosa familia con cuatro hijos: “ por suerte salieron todos preciosos como yo”; bromeó Don Aldo. Ellos son Aldo, Sandra, Teresita y Mirta, tienen 13 nietos, más dos “postizos”, cuatro bis nietos y otro en camino.

Aldo tiene 93 años, muy buena salud aunque tiene limitación para caminar, ya no quiere ver televisión porque no le gusta ver las malas noticias que se difunden y, asegura, lee detenidamente, Semanario Reflejos.

Además escribió un libro, una novela que llamó “Casualidad”, y así definió el título: “ casualidad son las manos de Dios puestas en el momento oportuno, en el lugar necesario”.

Aldo Herrero finaliza la charla diciendo que el cine fue su vida: “el cine es una cosa que se te mete en el alma, con el cine crié la familia, hice mi casa y, vivimos bien, fueron 56 años de mi vida en el cine del Teatro Español”.