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Personajes

Max Metzler: páginas de su vida

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Fue miembro de varias instituciones locales, participó en política y es un orgulloso abuelo y bisabuelo

 Max Eduardo Metzler es el octavo hijo de Robert Metzler y Margarita Manevy , ambos nacidos en Francia. Max nació el 1º de Agosto de 1926. 

Cuenta que su padre vino de la zona de Aveyron, y que supieron, sus antepasados, hasta su tartarabuelo paterno eran franceses, aunque el origen de su apellido es alemán, la familia antes vivía en la zona lindante a Alemania, en la época de los feudos; en cuanto a su madre manifiesta que era indocumentada, como solía ser común en las mujeres de aquellos tiempos, además era huérfana, la madre había muerto en el parto y su padre era desconocido.


Llegó a Argentina con un matrimonio de franceses que vivían en nuestra ciudad, de los colonos de acá, y habían ido de visita a Francia, vino contratada como niñera del bebe de la pareja, ese bebe, repasó Metzler, era el Doctor Simón, ella tenía 20 años y Robert Metzler, que tenía 31 años, venía en el mismo barco, también contratado por el matrimonio Simón como mecánico.


La pareja se unió al año de haber pisado esta tierra; así lo cuenta Don Max: " mi papá tenía una esposa y dos hijos en Francia, eran un varón y una mujer, una historia que no sé si la sé del todo, cuando mi padre juntó unos pesitos le mandó al varón y se vino, antes del año 14, y cuando le manda el dinero a la mujer para que venga, ella fallece, dicen que posiblemente, de apendicitis, este hermano mío al tiempo se declara la guerra y él va, y volvió bastante maltrecho".
Max, repasando su historia, reconoce que le quedó una deuda con su padre, ya que nunca se dio cuenta de ofrecerle ir de viaje a su tierra natal: " quedó como deuda en mí, porque uno en la juventud se ocupa de mejorar la casa, el taller y eso pasó"


Fue al Colegio La Salle, donde, por entonces, se cursaba un año más de la primaria y salían con el título de Perito Mercantil: " mi papá era muy culto, había tenido una buena educación, mi abuelo había sido un obrero especializado en una fábrica de armas en Francia, en Brive, yo siempre me dediqué a la mecánica, a los doce, trece años ya estaba en el taller de mi padre, él primero tuvo el taller frente a la Plaza San Martín, cerca del Centro Cívico, en 1926 trabajó en la Agencia Faure Hermanos, en calle España, hasta 1960, después pasamos a la calle Irigoyen con el taller de rectificación"; contó Max.


En su niñez y luego siendo un adolescente, jugaba a la pelota con otros amigos, era del grupo que fundó el Club Deportivo Argentino con 16 años. Siendo joven, dice que el principal entretenimiento era reunirse en la cada de alguna chica del barrio, siempre son sus padres presentes, eso era los sábados a la tardecita: " las chicas eran las que organizaban, unos jugaban a la lotería, otros a las cartas, nosotros llevábamos algo y las chicas, pastelitos, eso hasta las 12 o 1 de la mañana, a lo sumo, esa era la diversión de la juventud, también me gustaba el deporte, la natación por ejemplo, recuerdo que algunos practicaban ciclismo, como los Malgeri y Bontempi, los que podían iban al tenis, pero los que tenían más poder adquisitivo, igual que los que iban a la confitería París, es que ahí había que ir de traje y uno no tenía"; dijo Max.

El primer amor

Su primer novia fue su esposa, Coca; él tenía 22 años: " nos decidimos a hablar de noviazgo en el casamiento de mi hermano mayor, estaba haciendo el servicio militar, la Marina, en el acorazado Rivadavia, en Puerto Belgrano, anduvimos un montón de años de novio, ella era Ester Amadío, Coca, trabajó 37 años en la Casa Boo, nos casamos en el `59 y en el `61 nació Tato, de él tengo dos hermosos nietos, Nicolás y Carolina, y dos bisnietos, Felicitas y Max Hipólito, de siete meses, son una belleza"; afirma muy orgulloso Don Max.


Otro renglón repasado en la charla con Don Max fue la política; contó que fue candidato a intendente por la UCD, aunque por el `49 se sintió atraído por los discursos de Perón cuando defendía a la clase obrera: " él aplicó la parte socialista de ese tiempo, mejores remuneraciones para el trabajador, el derecho al trabajo digno, no como se trabajaba entonces, que no había horarios, de sol a sol, en el campo dormían tapados con una lona o en un galpón, eso lo veía yo andando en las estancias y campos con mi viejo cuando íbamos a reparar motores, por eso me movieron sus discursos, pero después cuando fue gobierno y empezó a mover cosas con sus sindicatos y demás, ya no me gustaron sus acciones"; manifestó Max.

Seguidamente Don Max reflexiona sobre esta democracia imperfecta que tenemos: " siguen insistiendo, estas herencias políticas que han ido avanzando, en buscar los votos para el día de las elecciones, nada más, nos olvidamos de que somos una nación, que tendríamos que trabajar para que todos estemos mejor, tenemos un país en el que, de norte a sur, podemos tener lo que se nos antoja".


Don Max fue un hombre muy activo en la comunidad, fue fundador del Club Deportivo Argentino, el Auto Club, de la Caja de Crédito y participó en las comisiones del Aero Club y la Sociedad de Beneficencia, reconoce que su participación en las instituciones lo alimentó culturalmente, ya que pudo tener contacto con diferentes personas, aunque le restó tiempo a su esposa, con ella disfrutó de vacaciones en la laguna, en el mar y algunos viajes que hacían en un colectivo reformado.


91 años tiene hoy Don Max, de nadie depende, disfruta de algunas cosas y le preocupan otras; pero le brillan sus ojos claros cuando habla de sus nietos y bisnietos "Hoy disfruto mucho de la pileta, con César Massa somos los pibes de la pileta, en esta época voy a la climatizada, hago lo que puedo, como para quitarme esa torpeza que traen los años, con mis limitaciones, además cocino cada día para mí y Tato, mucho no sé, pero él me da algunas indicaciones, mis nietos y los chiquitos me dan esas ganas de seguir, son una maravilla y el día que Dios me quiera, si es que me va a querer, que me diga basta de una, quizá pida de más, pero, no quisiera dar trabajo a nadie"