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Personajes

Sebastian Engel: Conociendo el mundo en bici

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Estuvo en 24 países de Europa, Asia, vivió en Ushuaia, pasó por el Monasterio Bizantino de Pigüé y planifica recorrer América del Sur. Lleva pedaleando unos 38 mil kilómetros.

 Sebastián Engel es alemán, estuvo dos días en el Monasterio Bizantino de Pigüé donde llegó en bicicleta, venía desde Ushuaia y estaba conociendo un poco nuestra provincia; antes de continuar hacia Lago Epecuén, nos contó como es su vida en dos ruedas y algunas experiencias en su recorrida por gran parte del mundo. Él nació en Thalheim, Provincia de Sajonia, Este de Alemania, cerca de la República Checa hace 39 años.

" Vivo en un pueblo de 8 mil habitantes, se encuentra en la montaña, a los 450 metros sobre el nivel del mar, hay mucho bosque, es una zona de agricultura, todo es verde, la capital de mi provincia es Dresden, atravesada por el río Elba, que es muy famoso, turístico, en la zona donde vivo, siglos atrás se buscaban minerales en las montañas, ahora se destaca por las industrias, hay muchos talleres artesanales en madera, como figuritas y juguetes, es típico de la región"; comenzó contando Sebastián.
Es el menor de la familia, tiene un hermano de 44 años que vive con su madre, dos hermanas de 50 y 51 años, su madre, de 75 años, está jubilada.

Su padre era mecánico en una empresa donde fabricaban maquinaria para la industria, su madre trabajó en una fábrica de medias y como cocinera en una empresa. Mientras que su ocupación era la de mecánico industrial en una fábrica de caños de escape para automóviles. La temporada de Navidad en el pueblo de Sebastian es un atractivo turístico, ya que todos los edificios y viviendas se visten de fiesta: " hay muchos artesanos que hacen cosas especiales para esa fecha, hacen figuras de varios tamaños en madera, muy elaboradas con luces y se colocan en las ventanas, viene mucha gente de otras provincias de Alemania, y hay grandes mercados donde se venden comidas regionales, dulces y artesanías, por todo esto mi ciudad es famosa".

El viaje

Sebastián partió desde su pueblo en marzo de 2013, el primer destino de su viaje en bicicleta fue por Europa del Este, hasta Turquía, continuando por Asia Central hasta China, Vietnam, India, Tailandia, Nepal, Malasia, Indonesia, la Isla de Bali y en diciembre de 2014, para navidad, llegó a Buenos Aires y fue a Ushuaia en bicicleta.


" Cuando llegué a Ushuaia me cansé, mi cabeza estaba llena de experiencias, ya no quería viajar, en Tolhuin, un pueblo cercano, hay una panadería que el dueño ofrece alojamiento gratis a los ciclistas por unos días, le dije que me gustaría quedarme dos meses para aprender el idioma, porque cuando llegué a Argentina no sabía hablar nada de español, me dio trabajo también y ahí me quedé, aprendí a hacer facturas, churros y empanadas también, un poco, es un bonito lugar, con un paisaje muy lindo, encontré muchos ciclistas, en un año pasaron 300 ciclistas por la panadería de 33 países diferentes, la mayoría de Francia, Alemania y Argentina, varones solos y en pareja, también algunas familias, fue una buena experiencia estar ahí, estuve por un año, hasta marzo del año pasado, quería continuar mi viaje por Sudamérica hasta Colombia, salí hacia el norte por la Ruta 3, hacia Punta Arena, Chile, las Torres de Paine, El Calafate, El Chaltén y subí por la Ruta 40 hasta Bariloche, entonces mi padre enfermó gravemente y tuve que ir a mi casa a Alemania"; contó Sebastián, para agregar que su padre falleció en julio de ese año.


Permaneció 13 meses en su pueblo, donde trabajó, también, en una panadería, y, desde hace tres semanas está nuevamente en nuestro país para continuar su viaje en bicicleta por Sudamérica.


En Benito Juárez le dijeron que debía conocer Sierra de la Ventana y así llegó a Pigüé, pasando por camino serrano, le llamó la atención la cruz bizantina que se encuentra en el camino real, preguntó a unos ciclistas que pasaban y se dirigió hacia el monasterio, donde se quedó por dos noches para continuar hacia Epecuén y luego a Guatraché para conocer la Colina Menonita. Sebastián continuará hacia Bariloche, volverá a Tierra del Fuego para visitar amigos y, desde la ruta 40 seguirá por Chile, hasta Bolivia, Paraguay, Brasil, Ecuador, Colombia y nuevamente Argentina.


" Llevo de recorrido casi 38 mil kilómetros, siempre en la misma bicicleta, anduve por 24 países, lo curioso es que cuando uno cruza una frontera, todo cambia, no sólo el idioma, la cultura, arquitectura, la comida, por sólo cruzar una línea en el mapa ya todo es diferente, una sola vez estuve en peligro, fue en India, pasé un Parque Nacional donde viven elefantes salvajes, se estaba haciendo tarde y ahí no se puede acampar porque hay tigres también, en la administración me dijeron que salga, que me vaya hasta el otro pueblo, estaba en eso cuando me encontré con un elefante cerca de la ruta, de repente vino un camión que paró y sacó una foto al animal, hay carteles por todos lados, que eso no se puede hacer porque se enojan, el camionero se fue rápidamente, el elefante se enojó mucho y venía hacia mí, me fui pedaleando rápidamente sin mirar hacia atrás, sabía que mi vida estaba en peligro"; relató el ciclista.


Sebastián aseguró que en el camino se encontró con gente muy buena en su mayoría, en Argentina le gustó mucho la Patagonia, aún no conoce otros sitios turísticos de nuestro país, un año y medio durará el viaje por Sudamérica, según sus cálculos.


En su bicicleta lleva una carpa, bolsa de dormir de verano e invierno, comida, agua y otros elementos, son unos cincuenta kilos, es indispensable para él su cámara fotográfica, duerme en su carpa o donde lo invitan, dice que en Argentina la gente es muy generosa.


Hay un porque en la decisión de dejar a un lado lo convencional y salir al mundo, Sebastián nos contó el suyo: " me aburrió la rutina, la vida normal, trabajar de lunes a viernes, y casi siempre después estar en la casa, es el sueño de mi vida viajar por distintos países, conocer paisajes, montañas, gente, veía mucha gente que lo hacía por Internet y me dije, quiero hacer lo mismo, uno cambia su propio carácter en el viaje en soledad, hoy soy más seguro de mí, tengo más confianza"; finalizó Sebastián Engel.


Abandonar la rutina, el color gris de lo automático y preestablecido, la zona de confort y salir a encontrarse con la vida, consigo mismo, es lo que está haciendo Sebastián Engel, cumpliendo un sueño y haciendo camino al andar…
El y su bicicleta.