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Personajes

Carlos Pippa: "Vamo, vamo ARRIBA uruguayo!!!"

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Tarariras es una localidad uruguaya del departamento de Colonia, y es sede del municipio homónimo. La enciclopedia dice que se encuentra localizada en la zona centro-sur del departamento de Colonia, sobre la cuchilla de la Colonia, y en el cruce de la ruta 22 con la ruta 50, tiene unos 7 mil habitantes, a ellos se les dice tararirenses, como a Carlos Pippa, que nació ahí, pero él también es pigüense, y eso fue una elección de hace 43 años.


Carlos Alberto Pippa nació el 5 de abril de 1940, hijo de Antonio, italiano y Zulema Giusano, tiene una hermana, Teresita, que reside en Brasil y un hermano, Italo, que vive en Bahía Blanca actualmente.


" Mi padre estaba muy bien en Italia pero le dijeron andá a la Argentina que allá se junta el dinero con la pala, se entusiasmó y se vino, pero resulta que acá, en Buenos Aires, cerca del ´30 no encontraba trabajo, después se encontró con un compatriota de él, del mismo pueblo, y ahí consiguió su trabajo de tornería, estuvo cuatro años ahí y pidió traslado porque decía que gastaba mucho, entonces lo mandaron a Uruguay, donde le daban también un pedacito de tierra para trabajar, como buen tano, quería la quinta, allá conoció a mi madre y después nací yo, mi mamá era uruguaya, hija de italianos"; comenzó contando Carlos Pippa.


Como casi todos, él hizo la escuela primaria y secundaria en su pueblo y después se quedó en el taller de su padre que se dedicaba a la tornería y rectificación de motores, más tarde se casó con Yolanda Hernández y se vinieron a Pigüé cuando él tenía 35 años. "Me vine para acá en el año 1975, porque acá había un matrimonio de mi pueblo, la familia era vecina nuestra y siempre me hablaban bellezas de Pigüé, venían muy seguido, y yo veía que en Uruguay estaba todo muy quieto, entonces vino mi hermano a ver como era y le gustó, después vine yo, hablé con mecánicos, me informé bien, porque había que hacer un gran movimiento, acá estaban los colegas de la firma Vialcimet, más o menos un cuarto del trabajo lo hacían ellos, el resto se iba de Pigüé a rectificadoras de afuera, con ese dato y hablando con Soulier que era un referente que teníamos acá, nos decidimos».


«Pero acá no estaba tan lindo, nos agarró el Rodrigazo, que todo subió el doble, yo había ya encargado las máquinas en Buenos Aires, tuve problemas, pero después lo solucionamos, y gracias a Don Soulier también pude comprar el terreno que está en calle España 325, ahí no había nada y edificamos el galpón, vine acá en abril y para octubre inauguramos el local, vinimos con mi esposa, mi hermano y su familia, ellos tenían dos varones; la verdad que fue acertado venir, el primer día nos entraron cinco motores, de ahí en más nos ganamos el apoyo de la gente, la local y la de la zona", contó Pippa.


El taller de rectificación llevó el nombre de "Rectificaciones Pigüé", como se lo conoce hasta hoy en día.


Carlos formó una linda familia en nuestra ciudad, su hija Cintia nació en 1978 y Clarisa en 1979: "ellas son bien pigüenses y orgullosas"; dice Pippa. Su situación civil con los años cambió, como suele suceder, y desde hace cuatro años su pareja es Lidia.


Está jubilado desde el año 2008: " entregué la llave y me retiré, se quedó mi ex esposa con una de mis hijas, después estuvo también Clarisa como socia de Germán Mosegui y ahora él es el propietario, había aprendido con nosotros, la verdad a mí el negocio me hizo muy conocido, todo el mundo me conoce, además trabajé para muchas instituciones, una de las maneras de devolver lo que Pigüé me daba era esa, también me hice hincha de Unión y trabajé en la comisión del club"; rememoró el uruguayo.


Los argentinos y los uruguayos somos primos, o hermanos, eso dicen, es que somos muy parecidos o iguales, quizá, por eso el intercambio no se padece, es que somos rioplatenses; Pippa dice que igual extrañó algo al principio pero pronto se adaptó.


Hace muchos, muchos años que es uno más, casi argentino y bastante pigüense, a no ser cuando de fútbol se trata, que si juega la selección argentina contra la uruguaya, Pippa se pone la celeste, aunque enfrente tenga a sus dos hijas, fanáticas de Argentina; dice que lo hace feliz estar saludable, ser apreciado por la gente, estar bien con su actual pareja e irse de paseo conociendo el país y estando activo: " me encuentro feliz trabajando, ayudando a Lidia en el negocio, Dios quiera que pueda seguir como estoy ahora, soy optimista, he enfrentado muchos problemas serios, pero siempre es bueno ir hacia delante y, en verdad no tengo sueños pendientes, soy feliz aquí y ahora"