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Personajes

Marcelo Herrera; El labrador de metales

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La orfebrería es el arte de labrar objetos, ya sean adornos o utensilios, de metales preciosos o de aleaciones de ellos, así como también de un metal típico de nuestro continente como la alpaca. El orfebre suele trabajar con oro o plata para desarrollar sus obras, así como también de un metal típico de nuestro continente como la alpaca.
Es un trabajo artístico y la palabra procede del latín, significa fabricador de oro o, podemos decir, con oro: auri ('oro') y faber ('fabricador').


Si revisamos la historia, se conoce que con el oro y la plata se fabricaban ya desde la prehistoria, utensilios muy variados como vasijas, piezas de adorno, joyas, monedas y estatuas.

En nuestra ciudad, así como en otros rubros, contamos con destacados orfebres o labradores del metal, Marcelo Herrera se dedica al oficio desde hace unos 33 años.
Él nació hace 61 años en un pueblito ubicado al sudeste de la Provincia de Jujuy, Caimancito, en el departamento de Ledesma, pero no tiene recuerdos de ese lugar, ya que de muy pequeño, se fue con la familia. " Circunstancialmente nací ahí porque mi papá trabajaba en Ledesma Tucumán y lo trasladaron ahí, mi papá se llamaba Oscar y mi mamá Blanca, él era una especie de ingeniero sin título, sabía de mecánica, de motores, de todo un poco, tengo un hermano más chico y una hermana mayor; mis padres eran de Santiago del Estero y nos fuimos ahí, después nos vinimos a vivir a una estancia en Azul, cuando tenía unos ocho años mis padres se separan y nos fuimos con mi mamá a Buenos Aires"; comenzó contando Marcelo.


Cuando cursaba la secundaria, se pasó al turno nocturno para trabajar en una imprenta, era importante ayudar en la casa materna, más adelante trabajó en una fábrica de alarmas y hasta en un taller mecánico. Con solamente diecisiete años se independizó y se fue a vivir solo. Comenzó a estudiar diseño gráfico, carrera que culminó, mientras trabajaba y, por las noches se ocupaba de hacer diseños para un laboratorio.

Corría el año 1978 cuando Marcelo decide armar la maleta para venir a vivir a Pigüé, es que los aires de Buenos Aires, no eran tan buenos en ese entonces, conoce a Matilde, se casan y se van de viaje de bodas al sur, así comienza a escribir una nueva página en su vida. " Fue muy lindo ese momento, conocí a un muchacho que estaba en su puesto de artesano en Puerto Madryn, él hacía calado en metal que los aplicaba sobre casitas de madera, como me sentí curioso, me prestó sus herramientas para que pruebe, me gustó y a la vuelta me compré herramientas y empecé solo primero, después me fui capacitando en Capitán Sarmiento y San Antonio de Areco"; relató el orfebre.


Cuando Marcelo vino a vivir a nuestra ciudad, a través de un amigo, consiguió trabajo como peón de campo, tenía, también, conocimientos en el rubro ya que su padre había sido encargado de un tambo, Matilde era de Neuquén y vino a estudiar magisterio al Niño Jesús, así se conocieron y formaron una familia con tres hijos, Gabriel, Ailin y Raiquen.

Para hacer orfebrería, contó Marcelo, se necesitan herramientas básicas, como una sierra, limas, un martillo específico y cinceles, además de concentración y paciencia, entre otras condiciones. Como todo artesano, una de las mayores dificultades en insertarse en un mercado, y, por otro lado poder acceder a capacitaciones. " Acá no tenemos un lugar para capacitarnos, si bien yo enseño, siempre hay algo nuevo, hay orfebres que tienen 40 años de profesión y siguen aprendiendo, y acá en la región no hay nada, yo pude conseguir una beca y pude capacitarme por tres años, viajando e igualmente es costoso"; reconoció Herrera.


Al momento de destacar otros aprendizajes en la actividad, el orfebre expresó: " el participar de ferias, por ejemplo, te enseña a compartir con amigos o colegas, intercambiamos ideas, segundo, esto requiere de mucha concentración y, en mi caso, aprendo a diseñar".


En cuanto a sus inclinaciones dentro de la orfebrería, Marcelo indicó que la platería criolla no tiene mercado en esta región, como tampoco la religiosa, en tanto que su preferencia está vinculada a la joyería urbana utilizando, en su caso, varios materiales que se combinan con la alpaca, como piedras, resinas, acrílico y maderas.
Marcelo Herrera participa de ferias en el norte de nuestro país y de la Provincia de Buenos Aires, además de Córdoba, Entre Ríos y Neuquén, entre los principales lugares, más ciertas fiestas puntuales de la región y de Pigüé.