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Personajes

DELFINA RIVAS: en puntitas de pie de Pigüé a Barcelona

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(Por Verónica Piangatelli).- Puede decirse que a poco de aprender a caminar, Delfina Rivas comenzó a andar en puntitas de pie. Coreografías, el tutú, el esfuerzo, los ensayos, y los escenarios, fueron forjando su carrera de bailarina en el Instituto Coreográfico Pigüé.

Y un día, el baile, su esfuerzo y su talento, la llevaron a bailar a Barcelona. De regreso en su Pigüé junto a sus padres Diego y Margarita y sus dos hermanos, le relató a Reflejos su experiencia. Una charla tan rica y placentera, como disfrutar del arte de Delfina sobre los escenarios.


- Más allá de tu experiencia en España, ¿cómo es tu familia, cómo es te inclinás por la danza y cómo es que terminás en el Instituto Coreográfico Pigüé?-
- «Bueno, desde muy chica empecé en el Instituto. Creo que a los 5 o a los 6 años. Ahora tengo 19. Desde muy pequeña quise bailar y cuando empecé no dudé; desde el hecho de subirme al escenario, ir todos los días a tomar clase....»
-¿En tu familia hay alguien relacionado con la danza?-
- «Más de un familiar mío practica danzas folklores, flamenco. Mi tías también y mi abuela Malena hacía tango. Mi mamá en su momento bailaba. Tengo un par de primos que también. Si, la verdad es que la danza es algo en general presente en mi familia; pero no hay alguien solamente abocado a eso, sino más como ocio».


- ¿Eras de esas nenas que se paraban delante del espejo y se imaginaba con el tutú haciendo el s de deux'?-
- « Claro, si, totalmente. Desde muy chiquita siempre me miraba al espejo y bailaba. Por ahí como todos los nenes, pero yo lo hacía como una proyección hacia delante de hacer esto siempre. Desde chiquita me lo tomé muy profesional, siempre quise hacerlo y hacerlo bien. Quise abocarme a esto. Es como un estilo de vida. No tengo recuerdos de mi infancia de no estar en danza, de no hacerme el rodete para ir, de no tener mis zapatillitas en el bolso, de mirar cuando es mi cumpleaños para ver si tenía que faltar a danza. Tengo todos esos recuerdos».


- Habrá cosas que habrás postergado pero que son decisiones que has tomado..-
- «Si, cosas que he postergado por decisión mía, totalmente. Hay muchas cosas que quizás en mi adolescencia no viví o no hice por el hecho de elegir esto. La adolescencia fue una etapa de mucho furor, de mucha exaltación y bueno, la danza nunca la deje. Nunca deje de ir, nunca tomé otro camino, digamos. Por más que muchos digan ''Siempre estás en danza''.. y la verdad es que sí, pero yo lo elegí. Esa es la verdad».


- ¿Te hace ruido el tema de la alimentación para mantener un cuerpo que te permita hacer las coreografías?
- «Si, es un tema. Uno cuando elige una profesión y para esa profesión tenés que tener un físico adecuado, vos estás aceptando que eso tiene que ser así. Digamos, yo acepto los riesgos y las cosas que tengo que hacer para poder vivir de esto. Uno se sube al escenario y muestra el físico. Hay un determinado físico y vos tenés que ser así. ¿Te bancas que esto sea así o no? Vos lo elegís. Yo lo elijo. Hay cosas que hago y hay cosas que no pero porque yo elijo ser así. En cambio si vos decís ''me lo quiero tomar más 'light''', algunas bailarinas por ahí deciden otro tipo de carrera, otro tipo de profesión que obviamente cualquiera está aceptada. Uno elige. Allá (por Barcelona) teníamos nutricionista, kinesiólogo, un apoyo también por parte del estudio; que son cosas de cualquier carrera, como la danza, en este caso tiene eso».

- Hablame de Laura Burgui… Como profesora»
- «Es que la danza de la forma que nosotros la practicamos en Pigüé es exigente porque es así la danza. A este nivel que te estoy hablando, la danza es exigente. Laura siempre lo fue, pero con su exigencia y con su trabajo se obtienen buenos resultados. Y eso fue lo que nos lleva a los alumnos del instituto a poder formar afuera una carrera, a tener un trabajo digno, trabajando de esto. Laura nos formó increíblemente y es una profesora increíble. Que esté acá en Pigüé es un orgullo para todos nosotros. Tanto Laura como Natalia, las dos son profesoras excelentes y la exigencia es parte de esta disciplina».

- Mucho profesionalismo...-
- « Te voy a contar una anécdota: el profesionalismo en el instituto es tal que cuando hicimos una variación con Francisco Schilereff, que estaba en Estados Unidos; estábamos haciendo una presentación en Coronel Suárez y vino Nati y dijo: ¿Por qué no lo presentamos en el concurso de Danzamérica? Es un concurso que vamos todos los años en Villa Carlos Paz. Entonces dijimos bueno, lo presentamos. Ya habíamos presentado las inscripciones y todo. Y fuimos con este baile que, en realidad, era para hacerlo en Suárez. Y con este baile me gané el viaje a Barcelona, la beca».
«Imaginate el nivel de profesionalismo que con un baile que iba a ser para Suárez, a último momento decidimos llevarlo a Danzamérica y terminó siendo el baile para que yo me vaya a Barcelona.....».

¿Fue tu primera experiencia en el exterior?
- No, ya había bailado en Estados Unidos, en Nueva York, en un ballet de una escuela. Ahí también teníamos todo tipo de danzas: clásica, contemporánea, jazz, diferentes métodos de danza. Me acuerdo que teníamos muchas horas.... En Estados Unidos estuve tres semanas. En un curso de verano. Se usa mucho en ese país. En verano y en invierno se suelen hacer ese tipo de cursos para mejorar tus aprendizajes. Y eso era lo que fui a hacer ahí....-
- Entonces…cuando van a Danzamérica, ustedes presentan ese baile. Se sorprenden con que son seleccionados y te encontrás que en poquito tiempo tenías que estar en España..-.
- « En realidad en ese concurso me habían dado el curso de verano que suelen ser un mes o puede ser en Julio. Me habían dado eso. Cuando mandan los requisitos al correo - que se lo mandan a Laura - en realidad no estaba invitada a un mes, sino todo el año. Yo estaba con mis papás y cuando me entero de esto no lo podía creer. Mis papás no tienen mucha elección. Me ven a mi completamente loca, gritando. No podía creer lo que se me dio y así fue. Después yo pauté fecha, lo arreglamos con el estudio de allá y listo, así fue».

Barcelona

- Contame de tu experiencia allá...-
- « Nosotros nos preparamos para esto también. Al menos desde chiquita descubrí que quería bailar en el exterior. Yo me acuerdo cuando nos teníamos que anotar en las tareas de colegio sobre cuál era nuestro sueño o ese tipo de cosas que te hacen  en la primaria, esas preguntas… yo respondía: "recorrer el mundo bailando". Es algo de lo que nosotros nos podemos reír, pero era eso a lo que apuntaba. Y se dio en un punto también y estoy contenta por eso. No dudé, digamos, cuando me dijeron que me iba a vivir sola no dije ''Uy, qué miedo'', no.. no. Yo lo enfocaba en danza, siempre. Mi vida fue eso. Fue estar desde las nueve de la mañana hasta toda la tarde metida en el estudio ensayando clases y bailando todos los fines de semana. Eso fue lo que yo hice ahí».

-¿Vivías en un departamento, en una casa? ¿Con quién?
- Si, yo vivía en una casa de cuatro habitaciones. Allá era todo muy antiguo, tenían techo alto y vivía con chicos de diferentes partes del mundo. Argentinos, mexicanos, cubanos, brasileros, estadounidenses.... Algunos iban rotando, otros más estables. Cada uno tenía su habitación, así que bien y cómodos. Pero cada uno haciendo su vida y enfocados en lo suyo. Lo mío era la danza y no estaba nunca en la casa. Yo almorzaba en la escuela, estábamos ahí desde la mañana hasta la tarde y a la noche comía y me iba a la casa. Esa era mi vida-.
- « Lo que hacíamos siempre a la mañana es una clase de ballet de lunes a sábado. Una clase de dos horas y media a tres horas de ballet. Otro método diferente a lo que estaba acostumbrada, el método cubano. Excelente, me formó muy bien ese método. Noto cambios increíbles. Físicamente, me hizo muy bien y me hizo crecer mucho. Sumado a esto que venía ya practicando acá. Empezamos con una clase de ballet, después una clase de contemporáneo de dos horas, y después del almuerzo, ensayo toda la tarde»-
« Las puertas en Barcelona las deje todas abiertas. Uno nunca sabe las vueltas que puede dar la vida, así que las deje abiertas..... Además Cataluña y España…fue un año muy conflictivo». « Viví la independencia, viví el atentado. Todo eso fue ''heavy''. Nunca en mi vida pensé que hubiera presenciado un atentado. Pero entendí la cultura que hay en esos países. Es completamente diferente a la que hay acá. Es otro mundo».

- ¿Había presentaciones en teatros o era todo académico?
- «Si, hicimos un montón de presentaciones. De hecho, hubo un grupo que eligió el estudio y formamos lo que es el BCN City Ballet y a algunos nos eligieron para estar ahí. Hicimos una pequeña gira por algunos lugares de España que fue una locura»-.
«Los lugares que conocí y los lugares que baile, que fueron más de un teatro. Lo que le gustaba mucho al estudio era subirse al escenario y dejar de tenerle miedo. Porque la gente sabe los nervios que tenés antes de estar en el escenario y cuando estás ahí parado con todas las luces enfocándote o las caras del público. Y todo eso es un nervio que se controla o se mejora con la experiencia y eso era a lo que apuntaba el estudio también......»

- Ahora voy a estar viviendo en Capital Federal...
- « A partir de febrero voy a estar allá. A partir de unas semanas voy a seguir ahí. Seguiré apostándole a la danza y también al teatro. Porque el teatro es también parte de mi formación y también lo elijo. Entonces quiero seguir apostándole a eso....Voy a ir a audicionar durante febrero a ver en dónde entro. Si en alguna escuela de clásico, contemporáneo o en alguna compañía. Tengo que ir viendo la formación también».
- ¿Es una disciplina cara la danza? Porque a veces uno tiene esa idea....-
- «Y si, mira, se necesita un refuerzo económico por lo menos para empezar. Porque las puntas de ballet son algo caro. Bueno también están los botines de fútbol, las raquetas de tenis, cada deporte tiene lo suyo. Cuando uno se quiere abocar a esto, también. Quizás más. En el exterior, por lo menos en Barcelona, si vos hacías ballet era como muy de élite. Acá en Argentina no está visto tan así. Uno manda a sus hijos a aprender. Lo mismo acá en Pigüé. .... Pero también uno se la va rebuscando porque el hecho de tener que ir a Carlos Paz es un gasto económico que la familia tiene que hacer. Por eso también cuando los institutos o los lugares en Pigüé venden pizzas, sorrentinos, está bueno que la comunidad aporte, porque acá tenemos mucho talento y no nos damos cuenta de eso».

- ¿Qué es lo primero que pensás cuando vas a bailar?-
- «Lo único que pienso es ''con fuerza, con todo''. Siempre digo lo mismo, ''con todo y salgo'' y si tengo que ir con alguien digo ''vamos, chicos''. Yo doy todo arriba del escenario y eso es algo que reafirmé en Barcelona. ¡Estar ahí es mi vida y lo vivo con unas ganas, con una pasión! Yo cambio cualquier cosa por estar en el escenario. Si a las 9 es la obra, yo una hora antes digo ''ya me tengo que maquillar'', ''ya tengo que preparar el bolsito''. Y sí, eso es lo que elijo. Capaz que elijo no ir de fiesta a un lado porque al otro día tengo un ensayo, una obra. Son elecciones. Salgo de una función y viene alguien y me dice: ''me encantó lo que hiciste''. Y vos decís ''Gracias, woooouuw''. Y eso te pone orgulloso y te hace avanzar. Confiar en uno mismo....».

- Físicamente, ¿siempre has estado bien?, ¿has tenido lesiones?
- Si, tuve lesiones por sobrecarga y exigencia. De hecho en Barcelona hubo un momento que estábamos todos con dolores. Todos nos poníamos unos parches. Me acuerdo que me compraba bananas y me comía una banana todos los días antes de ir porque tenía unos calambres que no daba más. Las lesiones son algo normal. Yo no tengo recuerdos de no tener un dolor de músculos. Estoy acostumbrada a que me duela el cuerpo...-.