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Personajes

CACHITO ANTENA: EL OFICIO DE TRABAJAR EN LAS ALTURAS

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Aníbal Edgardo Domenicale, más conocido como «Cacho», es de manera indiscutida, un Apersonaje de Pigüé. «Cachito Antena» podría decirse que es su nombre artístico, y a los 59 años sigue desafiando la gravedad trabajando de antenista para mirar el mundo desde 130 metros de altura.

Llegó a ese trabajo de riesgo casi por casualidad y, al caerse de unos 15 metros en Arroyo Corto hace muchos años, comprendió que su oficio no suele ofrecer segundas oportunidades ante una accidente. Instriónico, chistoso, bromista, Domenicale asegura que, «todas las pavadas las hago abajo, cuando me pongo el arnés, ya está. Soy muy responsable. Mi trabajo no perdona».


Cacho Domenicale curso la primaria en la Escuela 3 y luego terminó la secundaria en la nocturna en la Escuela Media. «Yo trabajaba cuando iba a 7mo grado, me habían dado permiso para faltar los lunes porque repartía los programas de cine, yo repartía el cine Italiano.. Luego, cuando terminé la primaria, entré a trabajar en la agencia Chevrolet de Moscardi, con 13 años», recordó Domenicale.


La locura por las antenas, le llegó casi por casualidad. Cuando en Pigüé estaba el canal PTC «yo había el montaje del cable y trabajaba de electricista en las casas... El canal cerró, y me ofreció el Gordo Arriaga bajar la torre de 48 metros que estaba en la panadería de Clergue. No había laburo y estaba parado, así que acepté». «Yo no sabía si me las aguantaba allá arriba. Y me gustó... Había un muchacho amigo mío y me animé. Me subí a la punta sin arnés, ni nada, me fui colgando en los hierros... ¡Hay que ser tarado!!!... Es más, la torre estaba torcida porque la había chocado un camión... Yo miré para abajo y veía que la torre no estaba abajo mío, estaba corrida... ¡Un inconsciente!!», dijo Cachito. «Me prestaron una pluma y una soga que daba lástima, pero la desarme en tres días. ¡Una locura!!... El último día que estaba trabajando pasa Oscar Guimaráez, que quería poner una radio... Y me dice ¿Vos sos antenista?.. No... ¿Y qué haces ahí arriba?....Y me propuso trabajar de esto. En realidad no me fue mal, hoy con mis herramientas y experiencia lo hago en un día, así que no me fue mal», recuerda.


Trabajando con Guimaráez comenzó por aquella época hace 29 años. Domenicale nunca participó de cursos ni capacitaciones. «Yo tengo 59 años, y no me interesa, porque no voy a hacer nada nuevo. Yo hago montaje, desmonto y trabajo de mantenimiento. Yo no arreglo nada arriba, cambio y reemplazo, nada más».


«Implica un esfuerzo físico. He subido 126 metros lo máximo en Coronel Vidal. En las torres hay un cable que va hasta abajo, se llama cuerda de vida. Yo en el cinto tengo una argolla y un lonja con dos ganchos, que va para arriba y para abajo se traba, Si yo me caigo, quedo colgado. Me c.. todo..., pero quedo colgado», dijo Domenicale sonriendo. Opinando que, «mi hijo en la ruta nacional 33, todo el día en un camión tienen un trabajo más riesgoso que yo».


Claro que esas cuerdas de vida las tienen sólo las torres más altas. «En esos casos, la seguridad es mi arnés, y no confiar en nada, Yo a pesar de que hace 30 años que lo hago, no me confío en nada....» dijo Domenicale. Marcando que, «antes, cuando fumaba, en una torre de 30 metros paraba tres veces. Ahora no paro. Te cansa porque además siempre llevas peso. Herramientas, baldes, elementos».
«Si veo que la torre no es tranquila, me ato. Sino me ato cuando llego arriba. Es un trabajo que impresiona, pero no es tan arriesgado. Pero tenés que hacer todo bien y no apurarte. No hay accidentes de torristas. No nos caemos», dijo Domenicale.

Caída con suerte

En los 80, eran furor los equipos VHF para radio. Fue en la casa de la señora de Gely en Arroyo Corto donde Domenicale nació de nuevo. «Una antena tres tramos arriba del techo. Debe hacer 27 años. Ato el tramo, pongo la pluma, todo bien.. Se me atranca al bajar, le comencé a pegar y me cortaron las riendas. Un tramo, dos tramos, yo y la pluma, Por mi peso se giró la torre, y caí sobre un pino. Lo corté todo con la espalda, la cabeza. Me caí de unos 15 metros yo atado a la torre. La cantidad de cosas que pensás en esos 3 segundos!!!... Si yo hubiese estado desatado me tiro y hubiera sido peor. Estaba todo ensangrentado. La mujer a los gritos. Si caigo de espaldas al piso me hubiera matado. Yo estaba estado y fueron a buscar la enfermera, estaba ahí nomas de la sala. Yo estaba en short y en cuero.... Primero me hicieron bañar, me revisaron. Yo estaba consciente, me ardía todo y el susto que yo tenía. Y me dejaron ir».


«Me quedaban dos tramos y otra torre. Pensé, si me voy a Pigüé no subo más.... Y subí de nuevo, un miedo!!!.... Y fue bajando lo que me quedaba.. Yo me caí a las 7 de la mañana, y a la noche me seguían temblando las piernas», recordó.


Otra vez, «en Las Mercedes, en un torre de telefonía se cortó la rienda cuando iba subiendo y la torre se comenzó a caer.. Y ahí nomás había un eucalipto, me largué y me abracé tipo mono.. Me agarró un ataque de risa!!!.... Me bajé por la ramas. Soy el de la larga fama: se sube por la torre y baja por la rama.. (risas). Eso fue chistoso, no me pasó nada».


Domenicale dijo que el peor enemigo de su trabajo «es el frío que lo tenés en la cara, te rompe todo y en las manos. Yo tengo mameluco térmico, pero las manos sí, te lastima... Pero las torres no oscilan con el viento, es mentira. Yo subí 126 metros, pero puede mover 8 mm para cada lado. No se mueve, mentira!!!... Y si se te mueve, ajústale las riendas porque tenés todo suelto!!».
«Yo no tengo vértigo para nada, miedo sí tengo que me pase algo. Entonces no hago nada al azar, no me confío en nada.... Yo hago chistes hasta que me puse el arnés, luego no.... « asegura Domenicale. Quien casi siempre trabaja solo, porque «un ayudante me hace trabajar la mitad, pero lo tengo que putear 70 veces hasta en hebreo para que dejen el teléfono».

Cachito ANTENA

Domenicale, recuerda que cuando «nació mi hijo Tomy, que tiene 18, mi hermano Martín que es el padrino, empezó a hinchar con Cachito Antena... Y nos reíamos. Un día tuve que hacer una cuenta de correo electrónico, y me pusoieron Cachito Antena, y quedó...».


«Los números dicen que más de 44 años no hay más torristas. Y tengo 59, pero estoy bien» asegura Domenicale. Marcando que, «el día que me diga tengo que ir a armar una torre y me pese ir, dejo el trabajo». Diciendo que físicamente está en excelentes condiciones para hacer su tarea, porque dejó de fumar gracias a su fe adventista.
Domenicale, en altura, se siente más seguro que en la tierra.

«Yo trabajo en las norias, corté plantas, lo que sea. Yo cuando terminé la torre de PTC, me gustó lo que hice. Hoy pienso como hice eso y pienso cómo no me maté!!!..» recuerda. Finalmente, Aníbal Domenicale, más conocido como «Cachito Antena», asegura que, « este es el trabajo más lindo que hoy. Estás allá arriba, es hermoso»