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    424531 325230997610255 1812385532 n 1• Nobles, atractivos y resistentes, se adaptan a diferentes zonas y ambientes. En Villa Ventana una coleccionista tiene 1800 ejemplares.

     Jesica Pérez es una joven que, buscando una mejor calidad de vida, llegó desde el Conurbano Bonaerense junto a su novio a Villa Ventana. Después de haber padecida una enfermedad originada por estrés; durante su convalecencia se dedicó a leer sobre cactus y crasas, y, en parte por demanda de la gente, comenzó a cultivar más cactus y más crasas ya en su domicilio de Villa Ventana. 

    Desde hace cinco años se dedica exclusivamente al cultivo y producción de cactus y crasas, posee una colección de 1800 ejemplares, tiene un vivero en la villa turística, se dedica a dictar cursos en la región y está en facebook en la página: ojo que pinchan.
    En su charla con «ella» compartió su conocimiento sobre el tema

    « Si bien mi abuelo toda la vida se dedicó a las plantas, al lado de mi casa, jamás le había prestado atención. Pero algo debe haber quedado, mi novio tenía unos diez cactus, sus amigos comenzaban a tener, y en el medio tuve una enfermedad inesperada, una operación, quedé mucho tiempo en cama, en casa adentro. Yo pintaba pero no podía adoptar esa posición, así que fue un combo de situaciones que me llevó a iniciarme con esto». «Pero siempre por gusto, como hobby, y cuando vine a Villa Ventana mi idea era poner un restaurante, y la gente, al ver los cactus, empezó a frenar en mi casa y a preguntarme si tenía para vender… Así que eso me fue llevando a que me dedique de lleno a esto»; comenzó contando Jesica.

    De este modo la decisión fue armar un invernadero con los primeros ejemplares como una manera de generar un ingreso alternativo o complementario, sin pensar que sería una actividad que le permitiría vivir.

    «Nosotros veníamos con esa mentalidad de la ciudad que uno tiene que laburar para hacer guita, no para disfrutar y crear… A uno le inculcan que si no estudiás no podés hacer nada, allá está muy establecido eso, y la verdad que nosotros no tenemos personalidad ni para tener un jefe, y a veces, la verdad, no teníamos más que cincuenta pesos y golpeaba alguien para comprar cactus, y se empezó a comentar, a correr la voz… Así que vi que gustaba, seguí aprendiendo… Osea, no sólo hice un negocio, sino un oficio»; manifestó la «cactusera».

    Cactus y crasas

    Estas curiosas plantas, originarias de América y África, están adaptadas soportar condiciones extremas de temperatura, luz y sequía. Al establecer una diferencia entre ambos, Jesica puntualizó que el cactus tiene espina, que es un tejido muerto, sin capacidad de generar una extremidad o flor. «Se supone que hace miles de años tenían hojas, hay un debate, son teorías, el 90% de los cactus son americanos y el 90% de las crasas son africanas, pero hay también en Europa, y también en Latinoamérica hay crasas; las crasas vendrían a ser como los cactus, pero sin espinas».

    «Igual hay una regla básica que dice que todas las cactasias son suculentas, pero todas las suculentas no son cactasias»; detalló.
    Y aseguró que todos producen flor, aunque un importante porcentaje no lo hace porque no se encuentra en su lugar de origen o por ser un ejemplar adulto.
    « En realidad lo que se sabe sobre cactus y crasas son reglas generales basadas en el seguimiento y estudio de los coleccionistas con la colaboración de algún botánico…. Si yo quisiera ir a estudiar sobre esto no puedo, tendrá alguna materia en Botánica… Por lo general los que cultivamos somos los que estamos cerca de la realidad, sobre todo hoy con el cambio climático»; dijo Jesica Pérez.

    Cuidados

    La especialista en cactus y crasas especificó que, en reglas generales, los cactus y crasas requieren de mucha luz, lo que no significa sol directo, y poca agua.
    « Nosotros producimos y vendemos y sabemos cuál no puede estar afuera, cuál especie necesita un riego con regularidad y cuál no… En esto no se puede generalizar, se adaptan a temperaturas extremas mientras se los mantenga secos… A veces depende de la humedad ambiente, igualmente hay en el mercado hay una gran variedad de cientos y cientos de especies que la se pueden cultivar y tener cualquiera».

    «Desde acá tratamos de que esto sea un poco más cotidiano, que la gente no crea que son complicados o dañinos, hay ejemplares que pueden estar a la sombra, todo depende de su origen, hay de desierto, de montaña, y hasta de selva»; aseveró Jesica.

    Principales plagas y enfermedades

    • Cochinilla algodonosa: Es la mayor plaga que sufren los cactus y crasas. Son insectos que chupan la savia de la planta y están recubiertos de una especie de algodón blanco, que en realidad son ceras que protegen a la cochinilla de los insecticidas y hacen más difícil su eliminación. Se deben quitar con un algodón empapado en un producto anticochinillas.
    Nuestra entrevistada afirmó que se trata de una plaga muy frecuente, dañina, estratégica, que en genera se detecta cuando está avanzada en la planta: « sabe esconderse en las raíces, sabe adaptarse a los venenos, en Internet los cultivadores están continuamente debatiendo y proponiendo con que erradicar las plagas, la cochinilla algodonosa lo come al cactus, lo va pudriendo, la cochinilla algodonosa se suele cultivar en el noroeste para teñir, se hacen tinturas para telas y cabello, uno se da cuenta que es cochinilla porque al tocarla mancha, es como un aceite oscuro»; dijo la coleccionista.

    Finalmente Jesica Pérez reiteró que dicta cursos en la región de nivel inicial y medio del que pueden participar desde niños a partir de los 10 años hasta abuelos.
    «Ojo que pinchan» está ubicado en calle Cabecita Negra, entre Curamalal y Las Piedras y se encuentra abierto los fin de semana largos y vacaciones.

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