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    DSCF2541Treinta y ocho años trabajando en la salud de los chicos, dos generaciones de pigüenses pasaron por su consultorio. Dieciséis años ejerció ad honren en el Hospital. Dice que es necesario replantearse la salud que queremos y que es un agradecido de la vida.

    Ricardo Flaherty nació en Güaminí el 1º de Octubre de 1945, hace hoy 67 años,  su madre se llamó Ana Mori y su padre Ricardo Flaherty, y una hermana mayor, Ana María, componían su familia. Casado con Susana Rodríguez, el amor de toda su vida, tiene tres hijos, Patricia, Eloy y Nicolás y cinco nietos; Joaquín, Emilia, Ignacio, Violeta y Martina.
    Se instaló en nuestra ciudad en el año 1978 , en su charla con «ella» habló de su vida, la etapa estudiante, de los cambios en la salud en el transcurso del tiempo y de las diferencias en la crianza de los chicos a través de los años.

    Historia

    « Mi papá murió cuando yo tenía tres años, y tenía 13 cuando murió mi mamá, así que a partir de ahí nos fuimos a vivir con una tía, terminé la escuela secundaria en 1963 y en 1964 me fui a estudiar a Rosario»; inicia contando el Doctor Flaherty.

    Sobre su infancia, a pesar de la ausencia de su padre en una edad tan temprana, dice que fue felíz, creciendo muy libre en un pueblo pequeño; aunque reconoció que el sufrir la pérdida de su padre en la infancia y su madre en la adolescencia, lo marcó indefectiblemente.
    « Creo que me tornaron, quizá, algo introvertido, me costaba un poco más festejar una navidad, un cumpleaños, pero bueno, son las cosas que a uno le tocan, eso no se puede elegir, no me quejo de mi infancia, fue muy tranquila. Trabajé ya a los once años conseguí un trabajo de cadete en una tienda, era en enero de 1967, cuatro años trabajé ahí, después en  la adolescencia dejé».

    «También me acuerdo que una temporada trabajé con un primo en una cosecha acarreando bolsas, no era para mí, eso duró un mes, cargábamos bolsas en un acoplado tirado por caballos, y en la última etapa antes de ir a la universidad, trabajé en una feria ganadera, como cadete, tenía que tomar nota de los mercados de Liniers, hacer guías de venta y a veces cebar mate, luego terminé quinto año y me fui»; contó el médico.

    Una beca proveniente desde el Municipio de Güaminí, permitió a Ricardo Flaherty cursar  su carrera de medicina, que siempre supo quería hacer, y, si bien reconoce que lo ideal hubiese sido estudiar en La Plata por cercanía e intereses comunes entre los estudiantes, en Güaminí había varios profesionales que habían estudiado en Rosario y, por otro lado, había algunos estudiantes de Güaminí en La Plata, de los que, el cura del pueblo, muy ortodoxo él, decía que se habían hecho comunistas.

    « La rama nuestra se fue a Rosario creyendo que el comunismo era como una secta que te iba a transformar en algo, es que la información era sólo la radio, muy pocos leían el diario y el cura era una persona muy importante en la población, tenía un protagonismo muy alto, por eso  estábamos muy influenciados». «La verdad que influenció mal porque fue injusto con los chicos a los que tildó de comunistas porque pensaban distinto, para él sería pecado, y a nosotros no nos tendría que haber atemorizado con eso, de todos modos Rosario terminó siendo una buena experiencia».

    En el año 1970, Ricardo se casa con Susana Rodríguez, su actual esposa, mientras continuaba la cursada en la Universidad, además trabajaba, mientras tanto, en principio en la Secretaría de Deportes de la Universidad, más tarde realizando guardias médicas en la empresa Acindar. La carrera se vio interrumpida, no sólo por el servicio militar obligatorio, sino también, por una huelga en el año 1966: «ese año lo perdimos todo, cuando cae el gobierno de Illia en la facultad hubo una huelga que duró cuatro o cinco meses, por lo tanto perdimos el año, eran años distintos, hubo demasiadas adversidades, en el año 1968 me fui a hacer el servicio y cuando volví habían cambiado el plan de estudios, se dieron las cosas mal pero hubo que afrontarlas, además hubo muchas huelgas, las hicimos, el movimiento estudiantil, por la guerra de Vietnam, por los obreros del frigorífico Swift y hasta por el tipo de comida que nos daban en el comedor de la universidad hacíamos protesta sacando las mesas a la calle»; dijo Ricardo Flaherty.

    Más adelante, recordó, vinieron épocas peores con el gobierno de Onganía, en el que no hubo desaparecidos pero sí mucha represión en las calles, luego, en el ámbito de la Universidad es cuando se empieza a gestar parte de lo que, más tarde, fueron los movimientos de lucha armada.

    «Después viene la época en la que porque piensan distinto, se mataba, no se toleraba que alguien trabajara en tal o cual lugar, para quienes vivimos esa época, fue una locura, bueno, y después vino una represión absolutamente atroz»; recordó el pediatra haciendo referencia a la época de la dictadura. Para esa etapa, él ya había culminado su carrera; se recibió el 30 de  enero de 1974, cuando su primera hija, Patricia tenía 4 meses.

    El Pediatra

    Ricardo Flaherty inicia su residencia en Pediatría en el Hospital de niños de Rosario, donde realizó, a su vez, un curso de post grado de tres años; así es como en julio de 1977 obtuvo el título de especialista en niños; también hizo Terapia Intensiva en Pediatría durante un año, pero decidió no continuar en esa tarea, ya que resulta muy difícil y duro ver a pequeños en situaciones de salud complejas.

    En 1978 llegó a nuestra ciudad, siendo el primer pediatra de Pigüé; atendió a dos generaciones de niños también de la zona, hoy los primeros pacientes llevan al consultorio del Doctor Flaherty a sus hijos, y hasta algún nieto de los más adelantados.
    Ante la consulta de lo más grato y lo más ingrato de la profesión; el médico respondió que « lo ingrato es la muerte, y a veces saber que por un error involuntario de uno, pudo haber causado un daño, ya sea por no haber diagnosticado una enfermedad o ser, en alguna medida, corresponsable de una muerte, es un peso muy fuerte… Uno sabe que se preparó, el día de hoy me levanto todas las mañanas a estudiar, pero a veces, no alcanza, uno es humano, creo que no hay ser humano que no se haya equivocado. Lo peor de esto es que cuando uno se equivoca, lo hace con una persona, y lo grato es todo, el chico es tan sincero!!!; me cruzo con chicos y grandes por la calle y me dicen: chau doctor»; dijo Flaherty, para añadir que la parte pesada de la profesión la soporta la familia, ya que en muchas ocasiones debía ausentarse en acontecimientos familiares importantes.

    « Luego comenzó a estar todo más organizado, pero fui 16 años ad honren al hospital, por lo tanto desde el ´78 al ´93 concurrí sin cobrar un solo peso todos los días, era así, nadie sabe porque, eso implicaba que había que ir para cualquier emergencia o partos, más de una vez era el cumpleaños de un hijo y me tenía que ir, o estando listos en una navidad para viajar y había que quedarse por una internación, uno no se planteaba no ir»; manifestó el Doctor.

    Muchas cosas han cambiado en el transcurso del tiempo, durante los años de profesión del Doctor Ricardo Flaherty aparecieron muchos avances, aunque en algunos aspectos, se retrocedió según reconoce.
    « Creo que se ha perdido la parte humana, ese vínculo que uno tiene que establecer entre médico-paciente, ahora es muy difícil que un paciente esté 20 minutos en un consultorio, pasan muy rápido y no es lo correcto, y no toda la responsabilidad es del médico, el médico está así, acelerado, creo que se debería intentar cambiar, en el año ´97 empezamos pediatría con un concepto integral, ver al chico como un todo, enfocarlo desde la psicología, pediatría y hacer participar, en el ámbito del Hospital, a la trabajadora social para ver qué pasa en ese contexto familiar, eso duró dos años y se diluyó».
    «Pero creo que alguna vez habrá que priorizar la atención primaria sobre la alta aparatología, aunque deberían ser las dos cosas, además hay que preparar a los profesionales para que sepan manejar esos avances, también a las enfermeras que ven nacer, pero también ven la muerte; creo que alguna vez habrá que sentarse a pensar a ver cómo diagramamos un proyecto, que se tendría que hacer fuera de la época de elecciones para que no se especule con la posibilidad de ganar una elección»; opinó el entrevistado.

    Los chicos

    En la charla también aparecieron las diferencias de la crianza de los niños, según las épocas, en este sentido, el Pediatra señaló que se ha ido tomado más conciencia de la alimentación materna, además, que la generación que vino de época de la represión, el autoritarismo donde el hijo sólo  tenía que obedecer,  luego ejerció el permisivismo, siendo malos los dos extremos: « creo que en esta etapa se está intentando buscar el equilibrio, dentro de veinte años sabremos si se logró; aunque también ahora es una época muy difícil, y creo que no se valoriza la adolescencia, donde hay cambios biológicos, en su estructura psicológica, donde tiene que desarmar su mente de niño para hacer la de adulto, con todos los peligros que hay que enfrentar. Y tenemos que prepararlo para que pueda decir NO, a la droga»; dijo el Doctor.

    Para añadir que los adolescentes de hoy son consecuencia de la sociedad, los padres, los políticos, el estado y los pediatras que tenemos, y en alguna medida, todos tenemos responsabilidades en alguna medida.

    El Pediatra es un guía, como un docente para los padres de un niño, al menos sería lo ideal de un profesional, de este modo la madre aprende los pasos que debe seguir mientras sus hijos crecen; una gran virtud que ha destacado al Doctor Ricardo Flaherty en el trayecto de Pediatra, quien asegura que va a continuar atendiendo en consultorio y confía en que la situación de riesgo que pasó en 2010 por un cáncer que le fue diagnosticado, ya pasó.

    Por último destacó el lugar fundamental que tiene en su vida, su esposa Susana con quien se conoce desde hace 50 años y están casado hace 42.
    Por último expresó: « quiero agradecer a Pigüé por todo lo que me dio, a mi familia que se bancó todo, pedir disculpas a aquellos con los que cometí un error, sigo disfrutando de la atención de los chicos, estoy contento con lo que logré, tengo que ser un agradecido de la vida».

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