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sábado, junio 12, 2021
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    HISTORIAS DE VIDA: Elvira «Tití» Oresti

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    titi•Nació en un pequeño y tranquilo Pigüé hace 80 años, hoy no se calla nada, dice que la presidenta es una vendedora de fantasías y que le preocupan algunas conductas de nuestro medio.

    Hace 80 años el 14 de diciembre, en la casa ubicada en Lavalle 360, llegaba al mundo  Elvira «Tití» Oresti, a las 6:00 de la mañana.
    En esta charla que mantuvo con «ella» recuerda como fueron los primeros años en Pigüé, cuenta cuestiones de su vida y asegura que antes eran más felices, que hoy está muy preocupada por la conducción de gobierno y la ausencia de proyectos a futuro.

    «En esa época había que ir a buscar a la partera, después de un tiempo supe que había cocheros, entonces mi papá fue a buscarlo a Ordoñez para buscar a la partera, vivía en calle Rivadavia, a la vuelta de la radio en una casita que está en el fondo; ese hombre cuando yo pasaba por ahí para ir a la carnicería de Fierro que estaba en 25 de Mayo y Rivadavia, él me gritaba: adiós rubia valerosa, yo debía tener 10-12 años»; relató la entrevistada.

    Tití, como todos la conocen, contó que su padre, Domingo Oresti llegó a los 17 años de Italia, Moresco, junto a su padre y dos hermanos, Francisco y Juan en un barco llamado «Mingucci»; su abuelo temía por la vida de sus hijos ya que ese país se encontraba en guerra, es así que llegan a esta tierra ya con un contrato de trabajo por parte de una empresa para trabajar en el Puerto de Rosario: « ellos colocaban esas murallas de hierro en los puertos, mi tío Francisco era buzo. Hacía los trabajos debajo del agua y mi abuelo, mi otro tío y papá en la mampostería, en Italia trabajaba de picapedrero y hacía construcciones, cuando ellos se acomodaron bien, mi abuelo regresó a Italia con Francisco para buscar a mi abuela y la novia del tío, mientras mi papá y mi otro tío después de un tiempo se fueron a Punta Alta, y después se vino para acá mi papá».

    Elvira sigue contando que tiene una hermana de 85 años, María Oresti de Cayssials, que reside en Puan y tenía también un hermano, Antonio «Cacho». Calcula que sus padres se habrán conocido en el año 1925, también nombra a su abuela francesa María Bec de Plá. «Ellos eran de los primeros que habían llegado a Pigüé, tenían bastantes terrenos, la calle Alvear entre Moreno y Rivadavia, ella era muy trabajadora e inteligente, era maestra pero acá no pudo ejercer porque no tenía papeles legalizados, y resulta que después hubo una quiebra muy grande en Pigüé, la gente antes no depositaba el dinero en los Bancos, se ve que en esa época todavía no había acá. Entonces había grandes casas de comercio que estaban en la Avenida Casey y depositaban ahí el dinero, en un momento dado hicieron quiebra y se quedaron todos con una mano atrás y otra adelante, perdieron mucho, yo todavía no había nacido»; dijo «Tití».

    Don Domingo Oresti, padre de «Tití», fue un reconocido constructor en nuestra ciudad, de hecho fue quien construyó el Teatro Español y varias obras, no sólo en la localidad, sino también en la zona, como Carhué, Epecuén y Coronel Suárez, que recorría con un Ford T, mientras que en cementerio construyó varios nichos y sepulturas. Mientras que Numa Ayrinhac era el escultor: « el monumento que es un ángel con la cabeza y abajo las carabelas, que creo que es de un Frayssinet, la parte de cemento la hizo mi papá, me contaba que el escultor no hacía de memoria el ángel, sino que tenía un modelo, era un señor Scoco, y el monumento de la Madre también lo hicieron ellos». « La que hizo de modelo era una tía de Walter Fischer, y el nene era un bebe de Cassagne»; agregó la entrevistada.

    Quien aclaró que tanto  trabajo que realizaba su padre no se traducía en dinero, ya que muchas obras, por aquellos años, se hacían por canje; por ejemplo, la Gruta del Colegio Niño Jesús fue contruída por Oresti, a cambio de los estudios de Tití en ese establecimiento.

    «Tití»
    «Tití» un sobrenombre que Elvira se ganó por inquieta y traviesa, como los monitos, según cuenta, y asegura que tuvo una buena infancia. Los primeros años de escuela fueron en el Niño Jesús, para continuar en la Escuela Nº3, teniendo como Directora  a Josefa Villa Abrille y luego Margarita Alric de Perussi, y como mejor compañera y amiga a Marta Cura. Luego con quinto año, en el Niño Jesús, se recibió de maestra, pero tardó seis años en conseguir un nombramiento.

    En el año 1957 contrae matrimonio con Alejandro Sacomani, lo conoció en Buenos Aires adonde viajaba para tratarse un problema que le habían detectado en el corazón. Elvira no deja de recordar que el Doctor Esteban Perré de Pigüé, el Doctor Samboni y Angel Camarotta, le salvaron la vida.

    «Fuimos amigos mucho tiempo, como mi papá era muy recto recibía sus cartas en la casa de los vecinos, yo llegué a cartearme con unas 25 personas, de España, Ecuador, de tantas partes, los nombres aparecían en unas revistas y así se hacían amistades,. A mi no me importaba que no me dejaran salir, yo me divertía , con eso me creaba un mundo, pero he pasado una juventud hermosa, nos dejaban ir a la confitería en esa época, cuando estábamos en segundo, tercer año, pero me daban permiso hasta las seis de la tarde, y a esa hora recién empezaba»; contó Tití.

    Y siguió relatando la primera vez que Alejandro vino a verla, fue para el 12 de octubre de 1953 cuando ella daba clases en «Los Cerritos»; por lo que él arribó a Dufaur y juntos fueron a la peregrinación de la Ermita de Saavedra; para ese entonces la única que sabía de la relación era su madre. Los primeros años de casada transcurrieron en Buenos Aires, donde ejerció como maestra, luego, al llegar a Pigüé trabajó en el Jardín 906 y más tarde en Espartillar.

    El tiempo pasado
    fue mejor

    «Antes éramos más felices porque podíamos andar libremente por las calles, podía ir a Buenos Aires, ahora mi hijo no me deja, hoy no tengo miedo pero la he pasado feo acá también, hay mucha inseguridad, además, prendo la televisión y veo tanta corrupción, incluso los gobernantes no nos dan el ejemplo, aparte están  haciendo campaña política cuanto tiempo antes, es una vergüenza, tienen que estar gobernando el presente con visión de futuro, no hacen ninguna previsión, ni gas, ni energía eléctrica, inundaciones; y las rutas ni hablar ¿Tenemos que ponernos de rodilla para que las arreglen? además reparten libros, mochilas, está muy bien; pero no llega ni un peso para los comedores escolares!!! ; para mí, es todo campaña política».

    « Igual que los espectáculos gratis por todos lados donde hay mucha gente, y por otro lado hay una miseria espantosa; y sigo con el gobierno nacional, escucho los discursos, son pequeñas inauguraciones, que a veces ya han sido inauguradas, todo propaganda, pero no escucho que nos hablen de inseguridad, trabajo, la inflación; hay mucha mentira, hipocresía; yo veo a la Señora Cristina como una vendedora de fantasías, y a todos esos que aplauden, no sé qué están aplaudiendo, será por sus puestos».

    Por otro lado habló de la juventud  y la ausencia de los padres y no sólo porque trabajen, dijo que creen que la escuela debe educarlos y no es así: « veo nenas de 11-12 años que salen de la escuela con el cigarrillo en la boca, y las veo tan groseras, muy irrespetuosas, pero por suerte no son todos iguales, hay muchos de que son extraordinarios; también tengo que decir que hay maestros y profesores que dejan mucho que desear, y lo sé con certeza, que hay profesores que compran los títulos»; señaló Elvira Oresti.
    Se refiera también a un hecho de, según afirmó, de injusticia laboral en el ámbito municipal, donde un jefe maltrató a un empleado delante de sus compañeros y el agresor fue protegido, castigando al inocente. «Me molesta mucho la hipocresía»; remató.

    Finalmente agregó que, a sus 80 años, no está contenta por todas las cuestiones enumeradas en el ámbito gubernamental que le pesan no sólo por ella, sino por los que la tienen que luchar día a día y por los que vendrán; pero que en lo personal está agradecida a Dios por su vida, por su hijo Alejandro y sus dos nietas, Antonella, de 22 años y Flavia, de 18 .

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