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viernes, septiembre 30, 2022
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    MIGUEL MARCENAC RECORDÓ SUS RAÍCES FRANCESAS EN EL DÍA NACIONAL DE FRANCIA

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    En el 14 de Julio, Dia Nacional de Francia, Reflejos dialogó con Miguel Amancio Marcenac quien ilustró con su historia familiar, la firme raigambre que tiene la comunidad de Pigüé, con el país que dio origen a esta colonia, del otro lado del océano.

    Al hablar de cómo vive este día y en especial este año en medio de un contexto mundial atípico e impensado que determina la pandemia por el COVID-19;  Miguel Marcenac elige hace mención a muchos trabajadores que hoy son héroes anónimos por su labor y que desde temprano para Argentina, fueron homenajeados en Francia en el marco de las celebraciones por su día Nacional.

    “Estuve desde muy temprano, siguiendo por televisión los festejos por el día nacional de Francia en París.  Sobrios y sin demasiado público pero con algo que deberíamos copiar: hoy en Francia se homenajeo al personal de la salud y a quienes mantienen limpios los espacios públicos. Este personal acá está un podo olvidado. Es un justo homenaje. En Pigüé también esa gente merece nuestro reconocimiento porque jamás dejó de hacer su trabajo, pese al frío, la lluvia, el coronavirus etc. Ni hablar de los médicos, personal sanitario, de limpieza, ambulancieros, cocineros que siempre siguieron  haciendo esta tarea todos los días” comenta Miguel.

    Raíces francesas

    Respecto de su permanente vínculo con Francia, Marcenac señala “El vínculo con Francia no lo perdimos nunca porque la vida fue así.  Mi madre estudió en Francia porque mi abuelito Gardes murió cuando mi mamá tenía 9 años y mi abuela volvió con sus 5 hijos a Francia y mi mamá terminó la escuela primaria en Saint-Geniez-d’Olt; la secundaria en Rodez y la licenciatura en letras en Montpellier. Mis tíos que uno era médico y otro que era ingeniero agrónomo también hicieron lo mismo. El Ingeniero, el tío José Gardes, hizo la primaria en Saint Geniez, el liceo agrícola en Rodez y se recibió en Paul Pantent, Toulouse” detalla Marcenac a la vez que añade “Y por el lado de mi viejo, fue más o menos parecido porque uno de mis tíos fue bioquímico, profesor de la facultad de farmacia y director del laboratorio de una pequeña compañía; pero cuando se recibió de bioquímico, por ser hijo de franceses, tuvo derecho a una beca en el Instituto Pasteur de París, que es el top en enfermedades infecciosas y durante las vacaciones se iba a L’Aveyron a visitar a sus tíos; de manera que nosotros hemos perdido los vínculos con Francia”.

    Además, Miguel Marcenac explica “Cuando empezó la segunda guerra mundial mi abuela, se vino para la Argentina, en barco, con todos los bártulos porque tenía los campos acá. Yo conservo uno de sus baúles (valijas”.

    Sobre parte de su familia y la permanente comunicación con Francia, el entrevistado  afirma “Hoy seguimos manteniendo los lazos de familia, que son además de amigos. Intercambiamos llamadas por teléfono y por whatsapp. Por suerte nosotros tenemos la ciudadanía francesa, de manera que no hay ninguna dificultad para circular por todo. Además yo tengo una hermana con un sobrino que viven en Francia y otra sobrina – hija de Jean Piere –  que   vive en Valencia y trabaja en la universidad de esa ciudad porque es arquitecta y tiene la ciudadanía europea” relata con sincero orgullo Marcenac.

    Idioma

    Sobre su dominio del idioma francés, Miguel cuenta “Vivíamos en el campo, con mi mamá y la abuelita francesa. Allí aprendí primero a hablaren francés y después el castellano. Sufrí mucho porque llegué a Pigüé a los 7 años. Mi mamá nos enseñaba  las letras, aritmética, matemática y el castellano para rendir libres. Nosotros rendimos libres los primeros años de la primaria en la escuela Nº3.  Nos tomó los exámenes Doña Zulema  Martinez de Meiller. Y lo sufrí mucho porque cuando llegué del campo a la ciudad para hacer los cursos para lel catecismo para la primera comunión, fui a casa de mi tía Josefina (mamá de Malena, Tere y Roberto Gonzalez)  y yo no sabía hablar el castellano; entonces  para ir a hacer las compras a lo de Ciarlantini y Francesconni,  me daban un papelito.  De ahí me quedó el sobrenombre de ‘el francés’. Lo que sabíamos en castellano eran las puteadas” asegura riéndose.

    Asimismo,  Marcenac recuerda “Cuando mis padres se hablaban con la abuela y se referían a cosas que no querían que los chicos sepamos; lo hacían en Patois –l’occitan  –  y a mi me quedó mucho y lo entiendo casi todo porque es muy parecido al catalán. Se usa en todo el sur de Francia. Si uno sabe francés y castellano, el catalán y el patois se entienden en casi todo. Lo que sucede es que el patois, en una distancia de 50 kilómetros  es  diferente de un lugar a otro. Hay algunos giros idiomáticos, pero igualmente se entiende” sostiene.

    Intercambios

    Al preguntársele sobre su visión, como empresario y como miembro de la sociedad francesa de Pigüé, respecto de qué posibilidades de inversión e intercambio con Francia, existen más allá de las culturales y educativas que ya se vienen hace varios años; y que puedan genera algún ingreso de divisas para nuestra ciudad, Miguel Marcenac apunta directamente a la cuestión política “Para hablar de posibilidades de inversiones e intercambio comercial, es necesario hacer un análisis político y el primero pasa por la confiabilidad. Si no sos un país confiable, difícilmente alguien invierta.  Hay empresas francesas como Renault que su mayor parte no está en Argentina, sino en Brasil y precisamente por cuestiones de confiablidad  y de políticas – económicas que trasciendan los avatares de la política.  Además ahora, con la gran devaluación que hemos tenido. Para nosotros ir de turismos a Europa es prácticamente imposible y para ellos es un regalo. Son cosas que seguramente algún día van a cambiar. No se si lo veremos nosotros pero van a a  cambiar. La colaboración está porque Francia es un país muy solidario que se ocupa mucho de los extranjeros, sobre todo en cuestiones humanitarias, de salud, medicina etc.” sostiene el entrevistado.

    Colonia francesa

    Respecto del reconocimiento francés – principalmente em la zona de L’Aveyron – de Pigüé como una ciudad y comunidad con raíces en ese país; Marcenac asegura “En la región de L’Aveyron, Pigüé está muy presente. . A  nivel embajada de Francia y Consulado, nuestra ciudad es reconocida como la única colonia en la Argentina que nació puramente francesa”. Además,  añade “Cuando en  1987 vino el presidente Francoise  Mitterrand, fue un claro reconocimiento .  Miterrand, era toda una personalidad, socialista y vino a la Argentina y estuvo tres días acá: uno en Buenos Aires por cuestiones obvias de protocolo; el segundo día fue a Córdoba que estaba la planta de Renault y el tercero lo dedicó a Pigüé. El claro reconocimiento al origen netamente francés de Pigüé, por parte de las autoridades” concluye Miguel Marcenac.

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