21.7 C
Pigüé
sábado, octubre 23, 2021
  • Editorial
Otras

    Mirar para otro lado

    Destacadas

    Sudoeste juega semifinales del Argentino B de hóckey

    Tras quedar segundos en su zona con dos victorias y una derrota,...

    Peñarol en cuartos de final de la Copa Nacional Tres Arroyos

    Un buen torneo está protagonizando el club Atlético Peñarol en la Copa...

    Delincuencia juvenil«Adoleciendo», se llamaba la editorial de este espacio del 17 de Abril de 2012. Comenzaba así. «la violencia juvenil no es un tema nuevo en nuestra comunidad. Generalmente emparentada con la nocturnidad, suele ser noticia cuando la gravedad de las heridas de algún joven pasan de la tipificación policial de leves a lesiones graves….».

    «Cuando se tocan estos temas, quien tiene el ojo más morado, se presenta como víctima de la violencia «porque sí». Y se le suele preguntar ·por qué te pegaron? como si existiera alguna razón más valedera que otra para la sin razón.

    Porque te digan: negro, cheto, bostero, gallina, te miren derecho o torcido, o no guste tu camisa, ¿Se puede partirle al cabeza a alguien de un ladrillazo?; Cuál de todos los inicios de una pelea da el derecho de patear a un joven en el piso hasta desmayarlo?. Es claro que poco importa quién empezó primero o por qué se tiró la primera piña» seguía diciendo ese artículo de 2012, hoy ya amarillo.

    Concluía preguntando, ¿Qué se puede hacer?; O mejor dicho: ¿Se puede hacer algo?. «La conclusión más obvia, nos indica que primero debemos reconocer que existe un problema, para luego comenzar a abordarlo. Ha estas alturas es indiscutible que no se trata de hechos aislados ni de sensacionalismo mediático. Y para comenzar a hacer algo, la lógica indica que primero se debe hacer lo posible. Esto es, utilizar las herramientas que tenemos a la mano. No es muy complejo. Los padres deben trabajar de padres; las víctimas denunciar; los victimarios ser denunciados; la policía debe cuidar; los inspectores controlar y los jueces aplicar la ley. Los jóvenes quererse más los unos a los otros; los docentes enseñarles a hacerlo; la comunidad participar y todos los vecinos levantar las persianas para mirar y actuar. Metiéndonos cada vez que haga falta para callar el no te metás. En suma, debemos cuidarnos más; garantizando nuestros derechos y castigando a quienes infringen..»

    «Los adolescentes que cierran el puño y arrojan la piedra con desprecio por la vida del otro, adolecen. Aquellos que terminan con heridas, también han adolecido de protección. Todos, estamos adoleciendo de una sociedad mejor que no ha sido capaz de parir pibes menos violentos.
    Por los adolescentes de hoy que serán hombres y mujeres pasado mañana, es hora de que todos nos pongamos los pantalones largos y dejemos de adolecer. Que así sea».

    La historia continúa

    Este año, volvimos a abordar el tema tras una fiesta privada en el local de una institución, el cual terminó con una chica herida. Allí, pedimos nuevamente que la violencia juvenil sea tema de agenda y un marco regulatorio acorde para esas fiestas privadas donde se organizan «previas» que suelen terminar con serias consecuencias….

    kri…. kri…. kri… kri……

    En octubre, hace muy poquito, publicamos nuevamente una editorial titulada MAS VIOLENCIA, donde decíamos,: « en estas páginas el testimonio de un padre y una madre, dando cuenta de que sus hijos (una chica de 16 años y un joven de 18) fueron golpeados dentro del boliche local en las primeras horas del último domingo. Cuando este tipo de sucesos toman estado público, comienzan luego a circular en la ciudad las versiones acerca de si las víctimas de los golpes miraron mal a alguien, se empujaron, escupieron, tomaron mucho, poco; o los vieron con un vaso de fernet. En realidad, poco importa quien inicia una pelea o por qué».
    «El fondo de la cuestión es que la violencia juvenil no se detiene en la ciudad. Y la violencia de entre los jóvenes recrudece, justamente; donde los jóvenes se reúnen. Se trate de fiestas privadas, previas multitudinarias o locales bailables».

    kri….. kri…. kri… kri…

    Pasaron las despedidas de fin de año, sin que – esta vez- tuviéramos que lamentar incluir esa tradicional celebración en la crónica policial. Pero, los egresos terminaron dejando como saldo las gravísimas heridas en un joven que perdió un ojo al ser golpeado con un vaso.

     

    Pedíamos, hace tiempo, que para abordar esta problemática, cada quien debe hacerse cargo de su responsabilidad.
    Los papás, actuar de papás. Ahora, si hay padres que ingresan alcohol a escondidas a las fiestas de egresos – como denunció el encargo de seguridad del sábado- estamos en problemas.
    Si la seguridad no puede garantizarla, porque un egreso se convierte en un gigantesco festival con 1.200 chicos , estamos en más problemas.

    Si estas fiestas se realizan en lugares que no están preparados para funcionar como boliches y de hecho, es lo que termina siendo la noche, seguimos estando en problemas.
    Sino asumimos que en nuestra comunidad, el alcoholismo y la drogadicción son flagelos masivos que deberemos abordar como una CUESTION DE ESTADO, estamos en problemas.
    Usted, amigo lector, que política concreta recuerda que haya llegado masivamente a los jóvenes y sus familias, en el último tiempo?.

    Repasando el archivo: vino Miroli traído por una institución privada (Cooperativa La Alianza). Ya había venido Miroli traído por la gestión municipal anterior y se prometió un trabajo en red que nunca se hizo. Luego, hace pocos días tuvo lugar la charla «como nos pega la previa» que organizó el Consejo Local de Niñez y psiquiatría del HMP.
    Y … ¿Nada más?

    kri …kri… kri kri…

    Docentes y padres, no hemos sido capaces de limitar esa moda de festejar egresos multitudinarios que poco tiene que ver con un festejo familiar de celebrarción de tan importante momento en la vida de los jóvenes.

    Hoy, pasada la medianoche, los egresos se convierten en «mega fiestas», donde concurren cientos de jóvenes que nada tienen que ver con la promo homenajeada.
    Los controles fallan, los salones no están preparados para funcionar como boliches, el alcohol corre más y mas barato y puede pasar lo que pasó.
    ¿Qué sentido tiene una fiesta de egreso, donde la entrada se vendía, como en este caso, en un kiosco céntrico?.

    En el caso puntual que ocurrió en las primeras horas del domingo, lo urgente es que el joven agredido se recupere lo mejor posible y que él o los responsables de su agresión paguen sus culpas como corresponde.

    Pero la cuestión de fondo es otra. Hace meses y años, que publicamos el mismo tipo de noticias. Cambian los protagonistas algunos detalles, pero sustancialmente se trata de lo mismo.
    Es hora, de asumir que tenemos un problema y que los adultos debemos ponernos los pantalones largos.

    De lo contrario, seguiremos informando sobre cómo nuestros pibes terminan en el hospital porque los molieron a palos. O, como también pasó el fin de semana, cayeron en coma alcohólico.

    Basta de mirar para otro lado. Que así sea.

     

    - Avisos -

    Últimas Noticias

    Sudoeste juega semifinales del Argentino B de hóckey

    Tras quedar segundos en su zona con dos victorias y una derrota,...

    Peñarol en cuartos de final de la Copa Nacional Tres Arroyos

    Un buen torneo está protagonizando el club Atlético Peñarol en la Copa Nacional Senior de fútbol que...

    El “Bibliomóvil” recorre el distrito

    Los Bibliomóviles son vehículos de la Conabip que funcionan como bibliotecas itinerantes con un equipamiento que los transforma en centros culturales...

    Notararigo recorrió obras en marcha

    El intendente Gustavo Notararigo visitó hoy las 25 viviendas que se construyen en Pigüé y ayer recorrió Goyena junto a la...
    - Avisos -

    Noticias Relacionadas