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miércoles, abril 14, 2021
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    hospital_NUEVO_18(por Walter Ditrich walter@semreflejos.com.ar) Esta semana, el Intendente Municipal y el Director del Hospital pusieron en marcha el nuevo tomógrafo del Hospital, en una convocatoria a la prensa. Con una inversión de aproximadamente $200 mil, la tecnología viene a cubrir una enorme necesidad en la medicina del distrito. Se trata, de diagnosticar a tiempo el cáncer de mama y por ende, aumentar muchísimo las posibilidades de cura.

    Se puede criticar hasta la manera del anuncio – como ya se han escuchado voces- y hasta decir que la puesta en escena tiene tinte electoral. Lo que no se puede discutir es la importancia de la aparatología. La misma, vale recordarlo, fue pedida por una masiva campaña de firmas en la ciudad. Además, hace pocos meses, cuando el candidato Hugo Corvatta gestionó la llegada de un mamógrafo móvil, la demanda de mujeres para usarlo fue enorme.
    Pero además, se ha licitado la compra de más aparatología para el Hospital: un tomógrafo helicoidal y un resonador magnético fueron adquiridos con una inversión que ronda $1,1 millones.

    Los cuestionamientos, pasan, por quienes opinan que esa tecnología no es prioridad para la saluda pública del distrito. Otros dicen que la Comuna debería seguir pagando por utilizar efectores privados o bien continuar trasladando pacientes a Bahía Blanca y destinar recursos a otros aparatos; o mejorar cuestiones más básicas en la atención de la salud.
    Primeramente, vale decir que si invirtiendo $1 millón salvamos solamente una vida en el distrito, bien vale el gasto realizado. Además, la aparatología de punta también puede generar ingresos para el Hospital Público. Porque se pueden generar convenios con distritos vecinos, obras sociales, mutuales o prepagas y de esta manera en lugar de que los pacientes le paguen a un hospital de otra ciudad o a un sanatorio privado, puede recaudar el nosocomio local. Y esos recursos, destinarse a mejorar la atención de quienes no poseen cobertura social en nuestro distrito.

    Sinceramente, me suena raro cuando escucho analizar cuestiones de salud con términos como «análisis de mercado». Los efectores privados de salud, deben analizar sus ecuaciones económicas en términos de ganancia, porque su «mercancía» básica es la atención de la salud. Es claro que quien sostiene un emprendimiento privado lo hace con una intención de lucro. Es lógico y felicito a quienes lo realizan ofreciendo un servicio al que alguna parte de la población puede acceder.
    Pero el sistema público de salud, no puede dirigirse mirando al sector privado.  Quien es responsable de la salud de todos, puede pensar con lógica de negocio. No puede decidir sobre el precepto de   ganar o recuperar inversiones. Y mucho menos, pensar una política de salud a para proteger rentabilidades privadas.
    Los habitantes del distrito, merecemos la mejor atención en el sistema público. Con el mejor hospital público -como el que tenemos- la mejor aparatología, todos los insumos y los mejores profesionales.

    Quienes poseemos cobertura social o contamos con recursos económicos elegiremos si nos atendemos en el Hospital Municipal de Pigüé, un centro privado de salud de aquí o la región. Pero quien no tiene ninguna cobertura tiene el derecho a exactamente la misma calidad de atención en el hospital de todos.

    La salud

    Ahora bien, invirtiendo $1,3 millones en aparatología, ¿Llegamos finalmente a un sistema de salud pública óptimo?. Es claro que no.
    Sigue faltando aparatología, especialidades y más inversión. Y sobre todo, es hora de mejorar la calidad humana de la atención. Más horarios en consultorios y mejor organización para minimizar falencias en el Hospital, son prioridades que el próximo intendente debe fijar como impostergables.

    Debe formar parte de la agenda una fortísima política de prevención de la salud de manera coordinada, sostenida y profunda; para abordar las problemáticas a tiempo y  evitar enfermedades a futuro.

    La regionalización del Hospital Municipal de Pigüé, por sí o por no, es otro debate que debe darse para definir la salud que se viene en el distrito.
    Todas estas cuestiones, faltan resolverse- y mayoritariamente- no tienen que ver con inversión económica.

    Nosotros

    Los ciudadanos, tenemos la obligación de participar peticionando, opinando, exigiendo, debatiendo, denunciando y colaborando. Porque además de derechos, también tenemos obligaciones. Y una de ellas es cuidar lo que es de todos – como la infraestructura disponible- y denunciar a quien no lo haga.
    Tal vez, esos puntos que deben abordarse en la agenda de la salud que viene, bien podrían contar con nuestra opinión. Más allá de elegir representantes en nuestra participación en las urnas.

    Hace unos días, viajé al Uruguay y allí, un médico amigo, me contaba cómo era el sistema de atención en el Hospital público de Colonia. Ciudad que ronda los 16 mil habitantes estables. Es decir que es similar a Pigüé. Aunque el caudal turístico permanente es enorme.

    El Hospital Público, es dirigido por un funcionario que envía el Ministerio de Salud Nacional. Y lo dirige junto a un órgano colegiado que integran: profesionales médicos, trabajadores de la salud y representantes de los usuarios del sistema. Por lo  que los vecinos, votan a sus representantes para que participen en la toma de decisiones de su propio hospital.
    Se acuerdan del Consejo Asesor?, era una iniciativa similar que se sancionó por ordenanza en Pigüé y que finalmente se fue diluyendo. Es claro que nadie pretende -como ciudadano- decidir cómo realizar una operación en el quirófano o diseñar una terapia intensiva. Pero sí, la opinión de representantes de los vecinos acerca de cómo mejorar la atención de salud o hacia dónde enfocar las prioridades del sistema, bien puede contribuir a logra una mejor salud para todos.

    Porque ese debe ser el objetivo: una mejor salud para todos. Para ello, necesitamos un hospital como el que tenemos, y la mejor aparatología como la que se compró  y la que se deberá adquirir. Falta que utilicemos todo eso de la mejor manera y con el mejor recurso humano. Que así sea.

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