21.7 C
Pigüé
sábado, octubre 23, 2021
  • Personajes
Otras

    VICTIMA DE LA VIOLENCIA: Una mujer que volvió a nacer

    Destacadas

    Sudoeste juega semifinales del Argentino B de hóckey

    Tras quedar segundos en su zona con dos victorias y una derrota,...

    Peñarol en cuartos de final de la Copa Nacional Tres Arroyos

    Un buen torneo está protagonizando el club Atlético Peñarol en la Copa...

    images 1• Padeció maltrato por siete años, encontró ayuda en una iglesia evangélica, en una Asociación de prevención y asistencia en Violencia Familiar y el deporte significó un bastón importante en un momento límite de su vida.

    (*) Lola comenzó contando su historia de violencia junto a un hombre diciendo: « no hay peor ciego que el que no quiere ver». Es una joven que se fue de su casa paterna en la Provincia de Misiones, como tantas, a emprender su camino sola en Buenos Aires, allí conoce a Carlos, quien después de algunos meses de noviazgo se muda a la vivienda de ella.

    «Yo detecté el problema de violencia y sometimiento a los tres años de convivencia, pero después me di cuenta que había sido desde el principio. Me hacía escenas de celo, me cuestionaba si me maquillaba, la ropa que usaba, ir a la peluquería era sinónimo de querer buscar otro hombre, así cambié totalmente mi forma de vestir, yo tenía 22 años, estaba muy enamorada y no me daba cuenta». «El se instaló en mi casa y no me preguntó nada, se quedó a vivir, después me dijo que dejara de trabajar, que no hacía falta, que él mantenía, dejé de llamar con frecuencia a mi familia como lo hacía porque era un tema de problema en la pareja, él se victimizaba diciendo que no había recibido cariño en su familia y argumentaba entonces que le daba celos mi cariño hacia ellos; así me fue alejando de todo, pero después también me hacía ver que él era el único que estaba conmigo, que yo no le importaba a nadie más, yo sinceramente me creía que mi familia no me quería». «El me puso un chip en la cabeza, de que nadie me quería, que estaba sola, incluso dejé de jugar al hockey porque era motivo de pelea, iba a un curso de portugués y lo dejé porque me decía que no hacía falta, y que además lo iba a abandonar»; contó Lola.

    Comenzó a asistir a una Iglesia Evangélica, donde participaba en el área de música, practicando guitarra y batería, pero también él quiso hacerlo, y de este modo generó una competencia. « Me decía ves que a mí me salen las notas y a vos no, mejor cantá porque no podés tocar, yo salía llorando, pero no me daba cuenta, pensaba que él quería lo mejor para mí, a pesar de que la palabra «puta» era moneda corriente. Me trataba mal, una violencia psicológica terrible, me hacía sentir una inútil todo el tiempo, yo lo justificaba y no le contaba a nadie, empecé a tener ataques de pánico, a veces amanecía llorando, él era el generador de las crisis, el mismo que después me quería calmar».

    Lola y Carlos se mudaron de vivienda en varias ocasiones, ante situaciones de pelea y, al provocar estallidos de llanto en Lola, él salía a decir a los vecinos que su mujer tenía problemas de nervios, cuando era él quien había ejercido violencia a través de palabras, primero, luego el método fue introducirle la mano en la boca y lastimarla, más adelante, llegaron algunos golpes, aunque nunca en lugares visibles, y las marcas en la garganta se disimulaban con una chalina, aún en pleno verano.

    En un momento dado la pareja se mudó a Misiones, cerca de la familia de Lola donde residieron sólo por cinco meses.

    «Esos cinco meses fueron un infierno, yo lloraban, me tapaba la boca, me la hacía sangrar por dentro, me arrancaba los pelos, hasta logró que mi hermana mayor reconociera que yo tenía problemas de nervios. Pero mi hermano, que sospechaba de él, entró una vez que él me estaba agrediendo, y ahí le sacó la máscara, después se quiso suicidar, me dijo que si lo dejaba se iba a matar, me tiró alcohol a mí, y yo salí de la casa, que era de madera, ahí se tiró él alcohol y prendió el encendedor, se quemó, tuvo quemaduras graves, pienso que no midió consecuencias, que sólo quería hacer una escena».
    Luego de la recuperación, él volvió a Buenos Aires, insistiendo con llamados telefónicas para que Lola vuelva, al mes la convence, reiniciando así, el infierno.
    En los años de convivencia Lola queda embarazada, pero pierde el bebe a los tres meses de gestación, a los dos años nuevamente busca ser madre, a los ocho meses de embarazo, transcurría el invierno de 2009, él llega de noche a la casa en estado de embriaguez, se produce una discusión, y Carlos la introduce en la ducha fría y la saca afuera, dejándola toda la noche a la interperie.
    Como consecuencia Lola, a los veinte días adquiere una neumonía: « me internaron, y ya con el embarazo en término, entré en coma, me hacen la cesárea y el bebé vivió sólo un día, después estuve en coma farmacológico por dos meses y medio por un virus intrahospitalario, cuando salí no me podía mover, tuve que hacer rehabilitación para caminar, para todo, en ese tiempo tuve contacto con la gente de la iglesia». «Y algunos me decían que mi marido había tenido un cambio positivo, que tenía mucha fe, recuerdo que mi familia vino a verme y yo los eché para que no se metieran en mi vida, él se hacía el bueno para que no quiera a mi familia, la violencia siguió, incluso en el aspecto sexual, porque él llegaba borracho y quería una relación, yo accedía porque sino empezaba a acusarme de que andaba con otro, pero después iba a bañarme y lloraba, me daba asco, hoy por hoy no puedo sentir el olor del alcohol»; expresó Lola.
    La Doctora de la Sala de Asistencia Médica detectó que Lola estaba padeciendo violencia y la animó a que le contara, la envió a «la casita» (Casa de la Mujer), donde fue recibida por un equipo conformado por Psicóloga, Asistente Social, al lugar asistió a terapia casi un año a escondidas. Se trata de la Asociación Pablo Besson.

    Durante el proceso, y luego de una pelea con Carlos, Lola cuenta la verdad a los pastores de la iglesia. Su marido accede a asistir a la terapia, pero en cinco meses sólo concurre tres veces.
    En el transcurso del año de la terapia, la pareja se casa, y van de luna de miel durante diez días: « él me decía que estábamos bien, pero esos días de luna de miel fueron un infierno, yo me la pasaba llorando en la habitación, mientras él se alcoholizaba al lado de la pileta, yo creía en el cambio, quería luchar por mi matrimonio», contó Lola.

    El límite

    Cuando hacía un año que la pareja se había casado y luego de siete años de convivencia, llega el punto límite, la situación le muestra a Lola que es el momento de poner punto final a su infierno para comenzar una vida.

    «El me golpeaba en lugares no visibles, me fui entonces a lo de los pastores que me recibieron muy bien, me cuidaron, él me llamó durante diez días, hasta que al final volví con él, los pastores me dijeron que yo era libre, pero me advirtieron que podía volver mal, y pidieron a Dios que me cuide, fui una semana a mi casa, en los tres primeros días, él venía a horario del trabajo, cocinaba, me traía flores. Pero al cuarto día vino con amigos y se pusieron a fumar marihuana, en un momento como los amigos le decían que yo no compartía con ellos, me saca al patio de los pelos, me tira la play station, seguimos peleando, y cuando me desperté en la cama con la cabeza ensangrentada y al lado mi guitarra rota, tenía el párpado caído y sangre en la cabeza, me arrodillé delante de él y le imploré que me dejara salir, me dijo que sí, que no tenía vergüenza de salir así, que los vecinos iban a decir que era una loca, eran las 12 de la noche crucé las vías, iba con el pijama gris manchado de sangre, y me acordé de las palabras de mi papá que había dicho que si un hombre me tocaba me tenía que ir».

    «En ese momento le pedí a Dios que me ayudara a salir del infierno, fui a una remisería y les conté que no tenía plata si me llevaban a la comisaría, y me llevaron, pero no me querían tomar la denuncia, pero llamé a un tío que era gendarme, así después conté lo que pasaba a toda la familia, y nunca más volví, me llamó por tres meses hasta que cambié el número; todos me apoyaron. Para mí Malena y Carmen de la Asociación fueron piezas fundamentales de la re construcción de mi vida, además me ayudó el deporte, volví a hacer hockey»; relató Lola, para agregar que luchó durante dos años para salir adelante.

    Nueva vida

    Después de cuatro años de aquella noche que Lola puso punto final a su padecimiento, Lola encontró un buen trabajo y trata de rehacer su vida con otro compañero, además se encuentra tramitando su divorcio.

    Por otro lado Lola comenzó a trabajar como voluntaria en la Asociación Pablo Besson: « yo hice una mala elección, tuve falta de determinación, cuando puse un fin me di cuenta que ese gigante poderoso que estaba al lado mío, no lo era, yo me aislaba mucho, salí adelante con amor, cariño, comprensión, a veces me digo porque aguanté tanto tiempo, soy muy consciente ahora que ya estaría muerta, esa noche que me fui, fue como un despertar».

    Lola siguió con palabras para mujeres que, hoy por hoy, están sufriendo una situación de violencia: « que lo hablen, no callen, no sientan culpa, vergüenza ni miedo, que se quieran, porque lo primero que te roban es la autoestima, que pidan ayuda porque hay un montón de gente que las espera de brazos abiertos para guiarlas, en cada lugar hay gente que te puede tender una mano».

    N de R: nota realizada por este medio, aunque se cambiaron nombres para proteger identidades.

     

     

     

     

     

    - Avisos -

    Últimas Noticias

    Sudoeste juega semifinales del Argentino B de hóckey

    Tras quedar segundos en su zona con dos victorias y una derrota,...

    Peñarol en cuartos de final de la Copa Nacional Tres Arroyos

    Un buen torneo está protagonizando el club Atlético Peñarol en la Copa Nacional Senior de fútbol que...

    El “Bibliomóvil” recorre el distrito

    Los Bibliomóviles son vehículos de la Conabip que funcionan como bibliotecas itinerantes con un equipamiento que los transforma en centros culturales...

    Notararigo recorrió obras en marcha

    El intendente Gustavo Notararigo visitó hoy las 25 viviendas que se construyen en Pigüé y ayer recorrió Goyena junto a la...
    - Avisos -

    Noticias Relacionadas